Te mereces un aplauso: 12 señales que indican que estás haciendo un buen trabajo

12 señales que indican que estás haciendo un buen trabajo

Desde la más tierna infancia, se nos evalúa. Nuestros profesores nos explicaban claramente lo que hacíamos bien y lo que teníamos que mejorar. Nuestras notas estaban por encima o por debajo de la media. Recibíamos felicitaciones, halagos, ánimos o advertencias que nos daban una idea de nuestro desempeño. Pero todo eso cambia al llegar al mundo profesional. De la noche a la mañana, dejamos de recibir comentarios y nadie nos pone nota, no sabemos dónde nos situamos con respecto a la media y perdemos los puntos de referencia.

El problema es que nuestra necesidad de reconocimiento permanece intacta. Todavía necesitamos la aprobación de un tercero para tranquilizarnos. Nos preguntamos si estamos haciendo un buen trabajo, si no somos demasiado lentos, o si están satisfechos con nuestro rendimiento, pero a menudo estas preguntas quedan sin respuesta. Y en teletrabajo es aún peor, ya que no tenemos esas conversaciones informales ni compartimos la hora de la comida con nuestro mánager, sino que estamos a solas con el ordenador. Sin embargo, si prestamos atención, podemos encontrar claves para saber si estamos (o no) haciendo un buen trabajo. Para que no te quepa ninguna duda, aquí tienes 12 señales infalibles para autoevaluar tu desempeño en el trabajo.

Todos necesitamos reconocimiento

“Necesitamos reconocimiento, y no solo en el trabajo, ya que forma parte de las necesidades fundamentales del ser humano”, explica Nathalie Martin, coach personal. En principio, el entorno profesional ofrece a los responsables diferentes formas de demostrar que aprecian el trabajo de sus colaboradores, ya sea “mediante palabras, regalos, una prima, o incluso compartiendo tiempo en equipo”, detalla la coach.

Sin embargo, a veces el mánager no hace ninguna de estas cosas o si las hace no son suficientes. El teletrabajo y el distanciamiento social hacen que todo sea aún más complicado. Así pues, acabamos desarrollando una especie de carencia, una sensación de que no se valora nuestro trabajo. Según la coach, “es necesario ir más allá de la relación jefe-empleado. Lo importante es que te preguntes si la situación te está perjudicando, ya que no todos tenemos la misma necesidad de reconocimiento, pero realmente si crees que tu mánager no satisface esa necesidad, intenta llenar este vacío por ti mismo”.

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Aprende a evaluar tu propio trabajo

Después de todo, ¿qué es el buen trabajo? “Es un concepto que depende de la percepción de cada uno y es difícil estar a la altura de algo tan subjetivo y personal. Algunas personas son muy exigentes y otras muy indulgentes”, opina Nathalie Martin. Así pues, ¿cómo podemos tomar la distancia necesaria para evaluar nuestro trabajo de manera adecuada? ¿Qué factores demuestran un buen desempeño? En primer lugar, existen elementos explícitos, como las tareas definidas en la oferta de empleo, los KPI (indicadores clave de rendimiento, que se basan en los objetivos establecidos por la empresa), el informe de la entrevista anual, los comentarios de los clientes e incluso la reputación de nuestro trabajo dentro de la compañía. Pero estos elementos no siempre son evidentes ni suficientes.

“Todos nosotros podemos intentar identificar claramente, en función de nuestro puesto, criterios objetivos con los que evaluar nuestro desempeño laboral”, explica la especialista. “Esto nos permite autoevaluarnos y saber qué se espera de nosotros”. Así pues, según la experta, lo que debes hacer es evaluar tu trabajo y asignarle la nota que creas que merece, en una escala del 1 al 10. “Si crees que vale un cinco, el siguiente paso consistirá en definir los motivos por los que no caes por debajo de esta nota. Por ejemplo, porque eres una persona aplicada o porque has alcanzado algún objetivo concreto. Seguidamente, pregúntate por qué no has obtenido una calificación más alta y qué te falta para conseguirla. Esto te dará una idea de los aspectos que puedes mejorar”. Se trata de una técnica simple que también puedes utilizar para el teletrabajo.

Una vez hayas rellenado tus criterios, te resultará más fácil evaluarte. Ahora que hemos aclarado esta parte, volvamos a la cuestión principal. Aunque quizás no te hayas dado cuenta, a lo largo de tu recorrido profesional has dado muestras de un trabajo de calidad. A continuación, te damos las señales para identificarlas.

Los indicadores que demuestran tu profesionalidad

1. Eres autónomo y nadie te controla

Llevas tres días trabajando en un proyecto sin tener noticias de tu mánager. ¿Es una mala señal? ¡En absoluto! Esto significa que tu superior confía en que sabes perfectamente cómo trabajar en solitario. Se trata de algo positivo, pues lo que tu mánager necesita es precisamente poder delegar tareas para no tener que preocuparse, por lo que tu autonomía laboral le permite ahorrar tiempo. Y seguro que te lo agradece, tanto si te lo dice explícitamente como si no. Si tu jefe considera que puedes avanzar sin necesidad de controlar continuamente lo que haces, cómo lo haces o en qué punto te encuentras, es porque confía en ti y probablemente cree que vas a hacer un buen trabajo que no necesitará muchos cambios ni observaciones. ¡Muy bien hecho!

2. No tienes una sobrecarga laboral y sabes organizar tus prioridades

No eres el tipo de persona que suele estar con el agua al cuello ni se ahoga en un vaso de agua. Tu filosofía es “todo problema tiene una solución”. Además, tu lista de tareas está perfectamente organizada por orden de prioridad. También dominas el método Eisenhower para clasificar las tareas en función de si son “urgentes e importantes”, “importantes pero no urgentes”, “urgentes pero no importantes” o “ni urgentes ni importantes”. De este modo, cada tarea tiene su lugar y siempre estás al día. Recibir un proyecto nuevo nunca te causa inconvenientes, pues sabes exactamente cómo incorporarlo a tu lista. En pocas palabras, eres una persona organizada y sabes cómo priorizar sin que te entre el pánico. ¿No te parece suficiente?

3. Aportas más soluciones que problemas

“La fotocopiadora no funciona”, “todavía no hemos recibido el informe de fulano”, “tal cliente está insatisfecho”, “Luisa está al borde del burnout”… ¿Alguna vez te has dado cuenta de que las reuniones de equipo son como el boletín matinal de noticias? El bombardeo de malas noticias te desmoraliza, pero lo que tienes de bueno es que sabes proponer soluciones a los problemas. Y eso es exactamente lo que a todos les gusta de ti: no solamente ves el vaso medio lleno, sino que también eres capaz de encontrar soluciones por ti mismo. Lo creas o no, esta es una característica poco común, y tus mánagers seguramente ya han notado que es una de tus fortalezas.

4. Sabes decir no sin sentirte culpable

Sabes rechazar un proyecto nuevo cuando tu lista de cosas por hacer está demasiado llena. Sin embargo, nunca respondes “no” de forma tajante, sino que dices algo como: “Me gustaría mucho aceptar este proyecto, pero para hacerlo tendría que posponer la entrega del informe “x”, pues había planeado dedicarme a él durante los tres próximos días. ¿Prefieres que lo posponga?”. Decir que no pero mantener una actitud abierta a la negociación es una de las capacidades que tus compañeros más aprecian. Además, no das la impresión de estar sobrecargado de trabajo. Todo lo contrario: estás disponible, pero en función de tu planificación. ¡Felicidades por tu mano izquierda!

5. Reservas tiempo para aprender

Si con todos tus logros aún te queda tiempo para ampliar tu formación, es evidente que eres un excelente empleado. Tanto si sacas el tiempo de tus horas de trabajo como si no, lo que importa es tu capacidad de progreso. Estar al tanto de las últimas tendencias en tu ámbito es una muestra de responsabilidad y confianza ante tu responsable, pues los cambios en tu sector nunca te pillarán desprevenido. En resumen, mantienes un espíritu creativo y en continua evolución.

6. Tienes 40 notificaciones sin leer al final del día

Tus amigos se quejan porque les cuesta contactarte durante el día y solo respondes a los correos, las notificaciones de WhatsApp, Facebook e Instagram por la tarde, después de haber terminado el teletrabajo o cuando vas camino a casa en el transporte público. La razón es que tu día transcurre a toda velocidad, pues te concentras totalmente en el trabajo. En el caso de los correos de trabajo, el hecho de leerlos, enviarlos y responderlos puede darnos la impresión de que estamos trabajando, a pesar de que podríamos utilizar el tiempo que les dedicamos para otras tareas más importantes. Así lo demostró el periodista del New York Times Charles Duhigg en su libro Más agudo, más rápido y mejor, publicado en 2016. Tras evaluar la productividad de los empleados según el número de correos que enviaban, llegó a la conclusión de que cuantos menos correos enviamos, más productivos somos. Así pues, si nunca logras revisar la totalidad de tus correos electrónicos, es una buena señal.

Las señales de reconocimiento implícito a tu trabajo

Ahora que hemos analizado las diferentes características de un “buen” empleado, veamos el otro lado de la moneda para identificar las muestras implícitas de reconocimiento en el trabajo. Tanto en la oficina con tus compañeros como en el teletrabajo, el reconocimiento está ahí, incluso si es sutil y casi no se deja ver.

7. Cumples con tus compromisos (y todos lo saben)

¿Has notado que tu mánager te confía tareas con los ojos cerrados? Nadie te cuestiona ni te pregunta si estás seguro de que podrás terminar el proyecto o si respetarás los plazos. ¿Por qué? Simplemente porque saben que pueden contar contigo. Si te comprometes y dices que harás algo, todos saben que eres fiable y puntual. En otras palabras, eres una apuesta segura, un compañero digno de confianza. Tus acciones responden a tus palabras, así que asegúrate de continuar con esta actitud, ya que es un indicador que te convierte en un empleado indispensable.

8. Te piden a menudo tu opinión (y escuchan lo que tienes que decir)

¿A quién consulta el mánager durante una reunión cuando hay que tomar una decisión estratégica? A ti. ¿A quién acude cuando necesita una opinión sobre un proyecto importante? A ti. ¿A quién convoca urgentemente cuando surge una crisis? Una vez más, ¡a ti! Si te escuchan con atención cuando das tu opinión sobre un tema es porque consideran que tu análisis es importante. Esto significa que tus compañeros y tu mánager valoran tu juicio y tus ideas. Es decir, te valoran a ti. Por ello, cada vez que sientas inseguridad respecto a si estás haciendo un buen trabajo, piensa que si no fueras un empleado de calidad no te tendrían en cuenta.

9. Te piden ayuda con frecuencia

A menudo actúas como “salvavidas”, ya sea para tu mánager o tus compañeros. Eres la persona a la que llaman si necesitan una opinión, un consejo, o incluso para reemplazar al jefe en una reunión con un cliente. También recurren a ti cuando se trata de representar a la empresa o negociar con un socio delicado. Además, es a ti a quien dirigen las llamadas y correos cuando tu superior está de vacaciones. Todas estas son señales de confianza en tu capacidad para encargarte del trabajo y, aunque no siempre parezca evidente, demuestran que se te valora en la empresa.

10. Asumes cada vez más responsabilidades

Cuando llegaste a la compañía tus tareas se limitaban a lo que figuraba escrito en la oferta de empleo. Pero desde hace algún tiempo, las cosas han evolucionado. Sí, como lo lees: “evolucionado” porque has pasado de un estado a otro, has progresado. Has mejorado y, hoy en día, te consideran digno de asumir más responsabilidades. Puedes interpretarlo como una sobrecarga de trabajo o darte cuenta de que los mánagers tienden a delegar tareas en sus empleados más talentosos. ¿Qué decides?

11. Te ves obligado a solicitar feedback

Siempre es lo mismo. Entregas un proyecto importante a tu jefe y después, no tienes más noticias al respecto, solo un silencio absoluto. No se habla más sobre el tema y la actividad de la empresa sigue su curso natural. Pero tú no dejas de darle vueltas a la cabeza: “No le gustó”, “no está satisfecho con el proyecto”, “tendré que hacerlo todo de nuevo”… En fin, solo se te ocurren pensamientos negativos que te hacen daño. Y cuando milagrosamente logras cruzarte con tu superior entre dos videoconferencias y le preguntas qué opinó del proyecto en cuestión, te mira con severidad antes de hacer memoria y responder: “¡Ah! Sí, todo muy bien”. Tanta preocupación por nada.

En la mente de tu jefe, eres un buen empleado, pues ¿qué necesidad hay de hacerte cumplidos, cuando hay tantas otras cosas por hacer? Probablemente así es como tu jefe ve la situación. En resumen, a tu superior le parece evidente que tú sabes que él sabe que haces un buen trabajo, o es que está tan acostumbrado a que hagas un trabajo de calidad que se le olvida hacértelo saber. Adoptar este punto de vista quizás te ayude a sentirte mejor y a darte una dosis adicional de confianza.

12. Tu mánager presta atención a detalles insignificantes

Este es el caso opuesto al anterior. ¿Querías feedback? ¡Pues vaya que lo vas a recibir! Una coma por aquí, una errata por acá, un acento por allá… Recibes tu informe lleno de correcciones en rojo y piensas que has hecho un mal trabajo. Pero nada de eso, simplemente significa que tu mánager y tú tenéis una buena relación. Así lo afirma Suzanne Bates, presidente ejecutiva de la consultoría de liderazgo Bates Communications, en una entrevista con la página web de noticias Business Insider: “Un jefe que te ve como un empleado prometedor puede hacerte muchos comentarios que no necesariamente serán positivos. Algunos pueden ser el resultado de una gran admiración, pues te considera capaz de encajarlo y asumir responsabilidad”. Así pues, aunque no lo parezca, es una buena señal si tu mánager le busca las cuatro patas al gato.

A fin de cuentas, todas las señales que hemos analizado deberían ayudarte a tener más confianza en ti mismo. Tanto si tu mánager satisface tu necesidad de reconocimiento laboral como si no, toma la iniciativa. “Evalúate con regularidad”, recomienda Nathalie Martin. “Toma nota de lo que has hecho bien, de lo que podrías corregir, y celebra cada victoria, por pequeña que sea”. Ponte una buena nota, como lo hacían tus profesores en la escuela. Y si eres de los que teletrabajan, esfuérzate aún más: todos los días, haz un resumen de lo que has hecho bien y felicítate por ello. Para recompensarte, tómate un momento de relajación y bienestar. Por último, si a pesar de todo realmente necesitas conocer la opinión de tu jefe, simplemente debes “encontrar el momento adecuado y expresarle este deseo”, concluye la coach.

Traducido por Andreína Gil

Foto de WTTJ

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