Búsqueda de empleo: cómo gestionar la presión de tu entorno

Búsqueda de empleo: cómo gestionar la presión de tu entorno

“¿Ya has encontrado trabajo?” “¿Enviaste tu currículum a la empresa que te comenté?” “Tendrías que aceptar lo primero que te salga”… Encontrar trabajo puede ser estresante y la cosa empeora si, además, te sientes presionado por tu entorno. Cuando estamos en “modo búsqueda de empleo” parece que todo el mundo tiene algo que aconsejar y, aunque lo hagan de forma bienintencionada, a veces es más perjudicial que beneficioso. ¿Cómo lidiar con toda esta presión externa? Hablamos con dos personas que pasaron por esta situación y con una ‘coach’ laboral para conocer de primera mano cómo enfrentarnos a esta situación.

Padres, pareja, amigos… parece que, cuando estás buscando trabajo, todo el mundo tiene algún consejo que darte. Tus seres queridos se preocupan por ti y eso es una buena noticia, pero lo que comienza con buena intención puede acabar añadiendo más presión y angustia a tu situación. Tal como explica Ana Marfil Cea, psicóloga especialista en coaching, estar desempleado no es solo cuestión de un problema de ingresos a final de mes. “Se trata de afrontar una situación que nos impide cubrir una de nuestras necesidades más básicas: la seguridad”, afirma. Por ello, esta circunstancia, que de partida puede considerarse un factor muy estresante para quien la padece, puede verse agravada por la presión ejercida a través del entorno más cercano.

Cómo nos afecta la opinión de los demás

La búsqueda de empleo debilita nuestra autoestima, sobre todo cuando llevamos un tiempo desempleados, por lo que es comprensible que las observaciones y pensamientos de los demás nos desestabilicen. Cuando estamos sin trabajo, atravesamos un momento complejo y nuestra situación es vulnerable, por lo que los consejos y las inquietudes de nuestros seres queridos pueden pesar tanto como los reproches y es posible que nos acabemos sintiendo culpables.

Pero ¿es posible ignorar la opinión de los demás? La respuesta es “no”, pero podemos trabajar en el impacto que tiene sobre nosotros. Según Ana Marfil Cea, para evitar que las opiniones de los demás menoscaben nuestra confianza, es fundamental empezar a trabajar el autoconocimiento. “Descubrir cuáles son nuestras principales fortalezas, analizar las debilidades para poder mejorarlas, así como las amenazas y oportunidades que puede ofrecernos la situación actual”, señala.

Nuria, que estuvo un año parada tras abandonar por decisión propia su trabajo, sabe hasta qué punto puede afectarte la opinión de tu entorno. “Cuando dejé mi anterior empleo tenía muy claro que hacía lo correcto. El salario era ridículo, hacía horas extra todos los días y el ambiente era horrible. Pero, al pasar los meses y no encontrar nada mejor, mi familia comenzó a insinuar que quizá tendría que haber aguantado un poco más. Me hicieron pensar que igual me había equivocado al dejar aquel trabajo y que, aunque fuera un empleo precario, parecía mejor que nada”, cuenta.

“Mi familia comenzó a insinuar que quizá tendría que haber aguantado un poco más. Me hicieron pensar que igual me había equivocado al dejar aquel trabajo y que, aunque fuera un empleo precario, parecía mejor que nada” - Nuria

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El origen de la presión de tu entorno: sus propios miedos

A veces, inconscientemente, quienes nos rodean quieren intentar influir en nuestro comportamiento y decisiones para que estos se correspondan con sus expectativas y su visión del mundo. Pero, tal como apunta la experta, “las opiniones de otras personas hablan más sus creencias y limitaciones que de las nuestras”.

Es decir, que quienes se preocupan por tu bienestar con frecuencia acabarán proyectando en ti sus miedos e ideas preconcebidas sobre la búsqueda de empleo. Por eso, comprender los miedos de los que te rodean y los tuyos propios puede ayudarte a gestionarlos mejor.

  • Miedo a la inseguridad: Muchas personas tienen miedo de encontrarse algún día en dificultades económicas y, puesto que perder o abandonar un empleo implica en la mayoría de los casos un periodo de inestabilidad o incertidumbre económica, los periodos de desempleo pueden avivar este miedo.
  • Miedo al aislamiento social: Estar desempleado puede hacer surgir el miedo a no formar parte de la sociedad, que puede verse avivado por el sentimiento de vergüenza que con frecuencia acompaña al hecho de haber perdido un trabajo o de no lograr encontrar uno nuevo.
  • Miedo al rechazo: A veces, ser rechazado en varias ocasiones y no conseguir trabajo puede provocar en nosotros miedo a no ser aceptados o queridos, un temor que podemos acabar extrapolando incluso a nuestras relaciones personales, con nuestros familiares, amigos o incluso nuestra pareja.

Beltrán estudió Comunicación Audiovisual y al acabar su carrera universitaria no encontró ningún trabajo que se ajustara a lo que buscaba, por lo que comenzó a encadenar empleos en hostelería hasta quedarse en paro. “Fue muy complicado, pero sabía que si seguía trabajando de camarero no tendría tiempo ni energía para buscar trabajo de lo mío”, confiesa. Incluso entonces, aunque este alicantino estuvo más de diez meses buscando un empleo relacionado con sus intereses tanto en España como en el extranjero, no obtuvo resultado. “Mi padre, que es funcionario, me preguntaba todos los días si esa era la vida que quería, que mi sector era muy complicado, que si me veía lejos de la familia… Con el tiempo me di cuenta de que estaba proyectando sus miedos en mí. Él no había salido nunca de la ciudad en la que creció y tampoco había arriesgado nada por trabajo y quería lo mismo para mí”, relata.

“Con el tiempo me di cuenta de que estaba proyectando sus miedos en mí. Él no había salido nunca de la ciudad en la que creció y tampoco había arriesgado nada por trabajo y quería lo mismo para mí” - Beltrán

Y si bien los miedos de tu entorno no son los tuyos, sí pueden reforzarlos. Por ello, si te enfrentas a esta situación, es importante intentar discernir si los temores que sientes son propios o de tu entorno: deberás hacer un poco de introspección y pensar qué te preocupa de verdad, ya sea solo o con la ayuda de un profesional.

Consejos para gestionar la presión externa

1. Fíjate un objetivo y mantén el foco

Tener claro tu objetivo y centrar tu energía en él puede ser una estrategia positiva para que tus emociones no se dispersen. Esto no significa que no debas escuchar los consejos de los demás, pero recuerda que tú tienes el control. Ana Marfil Cea recomienda utilizar la técnica SMART para definir con claridad un objetivo profesional que te motive: debes poder enunciarlo de forma específica, ser medible, alcanzable, realista y realizable en un periodo de tiempo concreto.

2. No dejes tus pasatiempos de lado

En los periodos de búsqueda de empleo nos centramos tanto en nuestro objetivo que se nos olvida todo lo demás. Evita dejar de lado tus pasatiempos y aquello que te hace feliz. Beltrán recuerda que durante los meses que estuvo buscando empleo lo que consiguió mantenerlo con la cabeza fría fue el deporte. “Corría con un grupo e intentaba no saltármelo, por mal que me encontrase. Eso me ayudó a gestionar mejor mi enfado y decepción, pero también la presión exterior que sentí en esos momentos”, recuerda.

3. Comunícate con tu entorno

Puede parecer una contradicción, pero comunicarte y mantener informadas a las personas que te rodean puede ayudarte a recuperar el control. Dado que están preocupados por ti, demuéstrales que comprendes sus temores, pero déjales claro que no necesitas que te los transmitan. Eres tú el que estás desempleado y lo último que necesitas es que te contagien su inseguridad.

Nuria aconseja tener a tu familia y allegados al tanto de tus novedades en la búsqueda de empleo, pero estableciendo siempre un límite: “Con mi pareja tenía una norma, yo le contaba todos los días cómo iba la búsqueda de empleo y en ese momento podíamos charlar del tema, pero después estaba prohibido darle vueltas y vueltas a lo mismo”.

4. Aprende a expresar tus necesidades

La experta aconseja practicar la inteligencia emocional y la comunicación asertiva. “Así podrás indicar de forma adecuada a las personas de tu entorno qué sabes hacer, en qué tipo de trabajo estás interesada y cómo podrían ayudarte”, explica. Esto te permitirá expresar tus propias necesidades la próxima vez que te suelten un discurso, en vez de escuchar en silencio. Una buena manera de hacerlo es empleando fórmulas del tipo “lo que me ayudaría sería”, “me gustaría saber tu opinión sobre”…

5. Ten una respuesta preparada

Puede que la pregunta de “¿has encontrado ya empleo?” te deje con la mente en blanco, por lo que tener una respuesta que puedas contestar rápido y sin titubeos puede resultarte útil. Por ejemplo, puedes mencionar el tipo de trabajo que estás buscando o simplemente explicar que estás aprovechando este momento para formarte y enriquecer tu perfil.

6. Confía en ti mismo

A pesar de los consejos que puedan darte los que te rodean, tú tienes la última palabra en cuanto a tu futuro. Te conoces lo suficiente para saber qué es bueno para ti y qué no. Por eso, el mejor consejo es que te centres al 100% en ti e intentes no dejarte llevar por el bullicio exterior. Sabemos que es complicado, pero identificar y comprender la presión exterior te ayudará a ganar tranquilidad. No olvides que lo más importante es ser claro con los demás y contigo mismo. Mantén la comunicación con los que te rodean, pero decide qué es lo mejor para ti siguiendo tu criterio. Confía en ti, ahora y siempre.

Foto de WTTJ

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