Salones de empleo: cómo explotar todo su potencial

Ferias y salones de empleo: cómo explotar todo su potencial

En tiempos de LinkedIn y de portales que ponen en contacto a empresas y candidatos, las ferias de empleo pueden parecer un invento del pasado. Esos espacios enmoquetados repletos de estands de empresas que los jóvenes van recorriendo mientras coleccionan folletos y otros objetos de promoción. ¿Sirven realmente para encontrar trabajo? Pues lo cierto es que sí, aunque se trata de una carrera de fondo que hay que preparar a conciencia.

Un salón de empleo es un evento donde las empresas que buscan candidatos envían a sus técnicos de Recursos Humanos para que tengan breves entrevistas con jóvenes interesados. El hermano mayor de los salones son los congresos, que además de estands ofrecen talleres y conferencias sobre temas relacionados con la búsqueda de empleo. Los eventos más multitudinarios suelen celebrarse en las grandes ciudades y atraen a decenas de conocidas empresas y a miles de jóvenes.

Además del objetivo principal de estos eventos, que es encontrar oportunidades de empleo, también cumplen otras funciones que resultan interesantes para los jóvenes. Para empezar, sirven para conocer el mercado laboral: qué sectores ofrecen más puestos de trabajo, qué clase de puestos son y qué estudios y habilidades buscan las empresas. Dicho de otra forma, “ayudan a enfocar la búsqueda de empleo”, explica Alba Gómez, orientadora laboral en YMCA España, que asesora a estudiantes y jóvenes para que aprovechen al máximo estos salones.

Mucho más que encontrar un empleo inmediato

Al acercarse a una feria de este tipo, el objetivo no debería ser conseguir un trabajo de forma inmediata, sino que deben entenderse como un primer paso para lograrlo. “Son una llave que abre la posibilidad de participar en un proceso de selección o en una entrevista más amplia”, subraya Gómez. Ojo: puede ocurrir que efectivamente una empresa busque un perfil concreto y esté en disposición de ofrecer un trabajo inmediatamente y que, casualidades de la vida, un joven que pase por allí tenga exactamente el perfil y la disponibilidad para incorporarse ya. Aunque esto puede suceder, por regla general a las ferias se acude a hacer contactos con los profesionales que envían en representación las empresas.

En el caso de grandes compañías, lo habitual es que en las ferias estén representadas por técnicos de RR.HH., que se dedican a filtrar los primeros candidatos como parte del proceso de selección. Quizás no sean las “personas adecuadas” para ofrecernos un empleo directamente, ya que no acostumbran a ser cargos que deciden quién puede entrar en la empresa, pero siempre es mejor entablar una conversación con un técnico de RR.HH. con nombre y apellidos que enviar un mensaje genérico al correo electrónico del departamento de Personal.

La cosa cambia si hablamos de pymes o startups. Al ser compañías más reducidas, muchas veces las personas que asisten a los salones sí están en disposición de ofrecer oportunidades de empleo. Pueden ser los responsables de departamentos concretos o incluso los propios fundadores de la empresa, y saben bien qué áreas deben cubrir y qué candidatos necesitan. Si se llevan a casa un listado de cinco o seis nombres que les hayan gustado, hay buenas posibilidades de que esas personas entren en un proceso de selección.

Pero para que todo esto suceda, hay que prepararse para causar una buena impresión. Esta es una tarea que requiere tiempo. Especialmente si, como dice la orientadora laboral Alba Gómez, las ferias suponen para muchos jóvenes “la primera experiencia real de búsqueda de empleo”.

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Haz los deberes antes de la feria

Localiza con quién te gustaría hablar

Todas las ferias de empleo publican con antelación un listado de las empresas que van a participar. Para empezar, es muy recomendable estudiar este listado y rastrear en los portales de empleo y webs corporativas para ver qué puestos vacantes existen en cada empresa y qué buscan en los candidatos.

En una feria de empleo, la forma más habitual de contactar con una empresa es a través de una breve charla con uno de los técnicos de RR.HH. A veces es necesario que te inscribas antes, pero otras basta con acercarte al mostrador y localizar algún técnico desocupado para empezar a conversar. “No es una entrevista de trabajo al uso. No tiene un formato bidireccional de pregunta-respuesta, sino que el técnico hace dos o tres preguntas para que el candidato se pueda vender en poco tiempo, una especie de elevator pitch”, explica Gómez.

Prepara tu elevator pitch

Como el tiempo disponible es reducido y las condiciones no son las mejores para una charla tranquila, debido al ruido y bullicio, es importante que prepares bien lo que vas a decir.

Para ello, no improvises y ve al grano. “Si hablas con una empresa que está buscando un ingeniero, no le expliques que has estudiado Ingeniería, sino qué puedes aportar, qué te diferencia del resto”, aconseja Gómez. Tus habilidades, experiencia y aptitudes deben formar parte del discurso, y esto es algo que hay que llevar aprendido de casa. “Nervios va a haber siempre y los candidatos se pueden bloquear, pero si has estudiado la empresa y llevas un discurso preparado, vas a saber salir del paso. Es mucho mejor eso que quedarte en blanco y empezar a improvisar”, recuerda Gómez.

Llevar el discurso preparado aporta seguridad, pero también tiene otras ventajas: protege de la tentación de mentir, limita la propensión a fantasear o exagerar nuestras aptitudes y, por si fuera poco, evita caer en la trampa de expresar la urgencia de obtener ese empleo, “una actitud que echa mucho para atrás a las empresas”, advierte Gómez.

Siempre positivo, nunca negativo

Improvisar cuando nos persigue el tiempo suele derivar en problemas. Uno de los más habituales es venderse en negativo, algo que en muchos casos surge de forma natural como válvula de escape ante los nervios, pero que va en detrimento de nuestras posibilidades de causar una buena primera impresión.

“Hay mucha gente que en las entrevistas habla de lo que no sabe hacer o de lo que aún no ha hecho”, explica Gómez. Se pueden salvar estas situaciones. “Aunque sea un puesto que no hayas ocupado, puedes destacar qué funciones que sí has hecho son similares. O también puedes decir que, aunque no lo has hecho nunca, tienes las habilidades para hacerlo”, anima la orientadora laboral.

Durante la feria, ¡muévete!

Deja algo para que te recuerden

Si tener un discurso aprendido es importante, no lo es menos llevar contigo un buen número de currículums impresos, incluso varios modelos si persigues puestos distintos. Recuerda que un CV debe ser sintético: experiencia laboral, formación académica, formación complementaria, una foto y algo que lo haga destacar. Por ejemplo, recomienda Gómez, puedes destacar tres de tus cualidades o puntos fuertes. Y todo eso debe caber en una sola hoja.

¿Y algo en formato digital? Por supuesto, ¡estamos en el siglo XXI! Debes tener un CV digital accesible desde el móvil, para que puedas enviarlo al momento en cuanto alguien te facilite un correo electrónico personal.

Llévate los contactos a casa

Un último consejo que nunca pasa de moda: es recomendable llevar papel y boli para ir apuntando notas y contactos, algo bastante sencillo porque las empresas suelen ofrecer bolsas con merchandising. Si utilizas el móvil como bloc de notas existe el riesgo de que te quedes sin batería a las primeras de cambio.

Si dejas tu CV en un estand, también debes llevarte algo más que el merchandising: su tarjeta de visita. Este punto es importante: no hay que abandonar ningún estand sin obtener antes una forma de contacto directo (nada de info@otraempresaaleatoria.es). Porque, insistimos, uno de los objetivos de una feria de empleo es conseguir contactos y sembrar relaciones que más adelante pueden convertirse en oportunidades de empleo.

¿Qué pasa después del evento?

La experiencia de un salón de empleo no termina al salir del recinto. Si has dejado varios currículums y no tienes noticias de ninguna de las empresas durante una semana, deberías contactar con la persona con la que hablaste en el evento. Mejor si lo haces por correo electrónico y si incluyes una breve descripción que arroje luz sobre quién eres, pues es difícil que el técnico te recuerde si te describes solo como “Soy la chica que terminó Ingeniería de Telecomunicaciones y estaba interesada en la oferta para júniors”. Quizá no obtengas respuesta o esta sea negativa, pero mostrar interés o simplemente dar las gracias probablemente supondrá una ventaja por delante de aquellos jóvenes que prefirieron no escribir un correo de seguimiento.

¿Salón virtual o presencial?

Ante la imposibilidad o las limitaciones de celebrar eventos presenciales en grandes recintos debido a la pandemia, algunos salones de empleo se han convertido en virtuales o semipresenciales, como la Feria Virtual de Empleo, en Madrid, la Bizbarcelona o el Saló de l’Ocupació, ambos en Barcelona. En este nuevo formato, la esencia se mantiene, solo cambia el escenario.

Que la entrevista se canalice a través de internet tiene sus ventajas. En primer lugar, elimina las ataduras al espacio físico y con ello los costes del transporte, comida, alojamientos, etc. En segundo lugar, facilita que los responsables de RR.HH. de las grandes compañías puedan acceder a cualquier salón virtual, algo que antes sucedía en contadas ocasiones y normalmente en los eventos de las capitales, e incluso abre la posibilidad de que una empresa celebre su propio salón de empleo. En resumen, el formato online permite celebrar más ferias de empleo.

Pero los salones virtuales también tienen desventajas. La primera es que el número de candidatos que pueden participar se reduce drásticamente por la obligación de la inscripción previa. Frente al libre albedrío de las ferias presenciales, donde los jóvenes recorren pasillos y estands a su aire, en las ferias virtuales el recorrido es mucho más limitado: están las salas de espera y las salas de entrevistas. En las primeras, un animador conversa con los aspirantes y trata de relajarles mientras queda libre la sala de entrevistas, donde tendrá lugar una charla breve muy parecida a la de una feria presencial, aunque sin la naturalidad que da compartir el espacio físico. El ambiente es menos distendido que en una feria presencial.

Ya ves que, ya sean virtuales o presenciales, las ferias de empleo continúan siendo una ocasión excelente para generar contactos que, semanas o meses después, pueden germinar en una oportunidad de conseguir trabajo. El periodo es complicado, pero las oportunidades no han desaparecido. Anímate a acudir (o a conectarte) a la próxima feria de empleo de tu zona, puede ser que encuentres la oportunidad que estabas buscando.

Foto de WTTJ

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