Así ha transformado la crisis a tu mánager

Así ha transformado la crisis a tu mánager

Para muchos mánagers, la crisis sanitaria implica zambullirse en el desconocido mundo del teletrabajo, una realidad paralela en la que no conocen todas las reglas. Desgraciadamente, esto significa que eres tú el que puede terminar pagando las consecuencias, después incluso de haber vuelto a la oficina. Entre el mánager demasiado entrometido, el que está aún más perdido que tú y el que debe lidiar tanto con su angustia como con la de los demás, ¿cómo puedes dirigir a quien ha de liderar durante esta época tan complicada?

El desconfiado, también conocido como “el controlador”

En la oficina ya solía vigilar sus equipos, pero el trabajo a distancia ha acentuado sus defectos. Este mánager es el que cree que el teletrabajo es una excusa de los empleados para hacer “lo que les dé la gana” a expensas de la compañía. Su frase favorita: “Les das la mano y te cogen el brazo”. Desde que empezasteis a trabajar desde casa, no ha dejado de darte órdenes y reacciona con desconfianza cada vez que tardas más de 15 minutos en responderle. Pensasteis que se debía a la tensión provocada por la crisis, pero su actitud se está volviendo cada vez más difícil de soportar para ti y tus compañeros.

Esta reacción se debe a que muchos mánagers temen que sus equipos trabajen menos o sean menos eficientes cuando nadie los está viendo, un comportamiento bastante común en España, donde muchas personas están acostumbradas a la cultura del presentismo. Si bien sería ingenuo pensar que puedes conseguir cambiar a tu mánager, existen algunas estrategias que pueden ayudarte a ganar su confianza. En primer lugar, debes ser asertivo: defiende tu punto de vista sin agresividad, pues tu mánager es la primera víctima de su desconfianza (piensa que, en el fondo, le causa tanto estrés como a ti). Y, sobre todo, sé proactivo. Dado que este tipo de responsable teme perder el control, demuéstrale que no tiene por qué preocuparse y que, incluso a distancia, logras avanzar en tu trabajo. Puedes elaborar tu propia planificación y pedirle su opinión o establecer por ti mismo objetivos semanales (razonables y cuantificables) y mantenerle al día sobre los avances realizados.

El estresado

Teme que su equipo no alcance los objetivos y que la empresa se vea obligada a cerrar (por no mencionar el estrés relacionado con la crisis sanitaria). Todo esto se traduce en un estrés constante que transmite a los demás y que no ha hecho más que mermar el ánimo del equipo.

Una investigación sobre el contagio de la ansiedad, publicada en la revista Harvard Business Review, demuestra que los empleados recurren naturalmente a su mánager para saber cómo reaccionar ante un cambio repentino. En este caso, nadie sabe cómo va a evolucionar la crisis. Tu mánager sin duda se siente impotente ante la situación, porque su propio superior no puede tranquilizarlo y el jefe de ambos tampoco sabe cómo hacerlo. En pocas palabras, sufre y te hace sufrir lo que el psicólogo estadounidense Daniel Goleman llama un “efecto de goteo”. ¿Cómo manejar la situación?

En primer lugar, exprésate. Dirígete a tu mánager en las reuniones grupales para explicar la ansiedad general y dejar claro que confías en tus compañeros y el resto del equipo. A veces, esta pequeña muestra de confianza puede aliviar la presión bajo la que se encuentra y ayudarle a sentir que no lleva todo el peso del equipo en sus hombros. También puedes propiciar una atmósfera más relajada para todo el equipo con interacciones sociales positivas. Recordad que es importante que no abandonéis vuestras conversaciones diarias sobre cuestiones que no están relacionadas con el trabajo en lugar de relacionaros únicamente por temas laborales que generan tensión entre vosotros.

El indiferente

La transición imprevista hacia el teletrabajo ha obligado a todaos los trabajadores a encontrar un nuevo ritmo y reorganizarse tanto personal como profesionalmente. Entre la mala conexión a internet, la falta de un espacio de trabajo adecuado y la presencia de los hijos en algunos casos, los días de trabajo se han convertido en una auténtica gimcana para muchos durante los últimos meses. Incluso para quienes ya han vuelto a la oficina, el estrés y las medidas sanitarias no han aliviado la situación. Sin embargo, algunos mánagers no deben lidiar con los mismos problemas, por lo que se les hace difícil entender la situación de los miembros de su equipo.

Si sigues teletrabajando, es muy posible que todavía tengas que lidiar con estas distracciones, y tu mánager deberá entender que quizás debas reorganizar tu horario de trabajo. En este caso, a veces basta con aclarar las dificultades que debes afrontar y proponer soluciones. Explícale a tu superior tus condiciones de confinamiento y cómo te organizas: “Mi pareja se ocupa de los niños por la mañana y yo por las tardes, por ello prefiero tener las reuniones al empezar el día” o “mi vecino está remodelando su piso, por lo que necesito saber la hora de nuestras llamadas la noche anterior para pedirle que no haga ruido en ese momento”.

El que tiende a malinterpretarlo todo

Se enfadó contigo después de tu último correo, en el que pedías más información sobre el avance de un proyecto. Lo peor es que ésta no es la primera vez que, tanto tus compañeros como tú, no comprendéis su manera de reaccionar. Además, nunca antes se había comportado así, lo que hace que todo sea más difícil de entender. Sin embargo, no debería sorprenderte tanto: recuerda que solo el 7% de la comunicación es verbal. Por lo tanto, cuando no te comunicas con alguien frente a frente, puede ser difícil interpretar adecuadamente la intención y el tono de los intercambios entre ambos.

El principio de Hanlon explica que el ser humano posee un mecanismo de defensa natural que le lleva a “suponer una intención negativa”. Así pues, cualquier mensaje que pueda tener varias interpretaciones puede convertirse en una nueva razón para ofenderse. Para facilitar los intercambios y evitar los malentendidos cuando debáis tratar cuestiones importantes, opta por las videoconferencias en lugar de los correos o las llamadas. Si la cultura de tu empresa lo permite, también puedes incluir algunos emoticonos en tus correos y mensajes. Puede parecer algo muy simple, pero ayudará a transmitir el tono de tu mensaje.

El ausente

Casi ha desaparecido completamente del radar desde que empezó la crisis. Comparte tan poca información contigo y el equipo que te enteraste gracias a un compañero de que la empresa va a aplicar un ERTE a una parte de la plantilla. De vez en cuando te envía algunos correos con tareas por realizar, pero solo recibes feedback de manera irregular y te cuesta mucho entender qué está haciendo (y qué hacen tus compañeros) si no le preguntas directamente.

No eres el único en esta situación. Según un estudio de la revista Harvard Business Review, publicado en 2015, el 57% de los empleados se queja de que sus mánagers dan tareas poco claras, y el 63% critica que no se reconozcan sus logros. En los períodos de crisis, puede ser aún más difícil lidiar con este problema, sobre todo porque es complicado reaccionar de manera adecuada si no conoces las causas del silencio de tu superior. ¿Es porque no sabe utilizar las herramientas digitales? ¿Quizás ha tenido a algún familiar enfermo? ¿O ha decidido no hacer nada?

Si la situación se vuelve demasiado pesada, puedes intentar entender la causa de su ausencia y tratar de averiguar de qué manera podéis conseguir seguir trabajando juntos, por ejemplo: “¿En qué momento del día estás más disponible para hablar del proyecto?” o “Voy a necesitar más orientación con este proyecto, ¿prefieres que hablemos por correo, teléfono o videoconferencia?”. Solo después de haber intentado adaptarte, y si todos tus esfuerzos fueron en vano, puedes confrontarlo directamente para discutir las consecuencias de su ausencia y animarle a adaptarse o encontrar un mánager “de transición”. De lo contrario, siempre podrás recurrir a Recursos Humanos (que suelen permanecer disponibles, incluso a distancia) y/o intentar encontrar una solución temporal organizándote de manera independiente con tus compañeros.

Por una parte, sin experiencia o formación previa de gestión a distancia, muchos mánagers pueden tener dificultades para adaptar sus prácticas. Por otra, debemos recordar que quienes ocupan puestos de responsabilidad también han sifrido, como cualquier otro trabajador, las consecuencias de la crisis. Aunque parezca una excusa, esto puede ser una explicación para su actitud inadaptada. Sin embargo, situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas: este es el momento de tomar la iniciativa, incluso si ello significa cuestionar la jerarquía y las prácticas habituales para encontrar soluciones. Quién sabe, ¡quizás seas tú la persona ideal para ayudar a tu equipo a navegar en esta crisis!

Traducido por Andreína Gil / Foto de WTTJ

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Marlène Moreira

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