¿'Enchufe' o contacto? Llegó la hora de hablar de ello

¿'Enchufe' o contacto? Llegó la hora de hablar de ello

En España, el 75% de las ofertas de trabajo se cubren con personas recomendadas, según recoge el último Informe Infoempleo Adecco sobre la oferta y la demanda de empleo en nuestro país. Si bien encontrar empleo gracias a un amigo, familiar o conocido es una práctica habitual, no está exenta de polémica. La sombra del “enchufismo” planea sobre ella y hace que, a menudo, tengamos reticencias a la hora de explicar cómo cultivamos nuestra red de contactos para sacar frutos en el ámbito profesional. ¿De dónde viene este tabú? ¿Por qué parece que en España no conseguimos ubicar la línea que separa “enchufe” y contacto?

El origen del tabú

La explicación de este tabú la debemos a las herencias y entornos culturales con los que hemos crecido, arraigados en la idiosincrasia de cada país. “Las culturas orientales, por ejemplo, son mucho más colaborativas y dan mucho valor a su propia comunidad, que les hace de colchón. Para ellos, los contactos son una pieza clave a la hora de desarrollarse, trabajar y ser felices. En cambio, en culturas como la española se tiende a pensar que si alguien ha utilizado sus contactos es porque ha fracasado y no ha sido capaz de buscar un trabajo por su cuenta”, afirma Miriam Díez, doctora en Psicología y profesora del Máster en Gestión de los Recursos Humanos en las Organizaciones de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

En el terreno personal sí hacemos uso de nuestra red y buscamos recomendaciones, ya sea para contratar unas vacaciones, comprar un producto o comer en un restaurante. Entonces ¿por qué no estamos dispuestos a aceptarlas dentro del mercado laboral? Esto se debe, según la experta, a que “hemos tendido a separar la vida personal de la profesional, construyendo un mundo profesional con una visión individualista”. Algo que, aunque esté cambiando, llevamos inculcando a cada generación desde la escuela: “El modelo clásico de pupitre individual, trabajo y esfuerzo individuales, etc. hace que el éxito profesional se asocie a lo que yo como ser único pueda hacer. Sin embargo, con otros modelos de aprendizaje basados en la cooperación y en la colaboración, la comunidad se convierte en un referente y en un punto de apoyo”.

“El modelo clásico de pupitre individual, trabajo y esfuerzo individuales, etc. hace que el éxito profesional se asocie a lo que yo como ser único pueda hacer. Sin embargo, con otros modelos de aprendizaje basados en la cooperación y en la colaboración, la comunidad se convierte en un referente y en un punto de apoyo” - Miriam Díez, doctora en Psicología

La experta también señala otros dos elementos propios del ecosistema laboral español. El primero es el bajo nivel de emprendimiento: “Si tuviéramos una mayor cultura emprendedora, veríamos con otros ojos el hecho de aprovechar nuestros contactos personales para generar oportunidades de trabajo y desaparecerían esos prejuicios”. El segundo es el funcionariado: “En muchas comunidades autónomas, el porcentaje de profesionales que trabajan en organismos públicos es muy alto. Son personas que no tienen la necesidad de acudir a su red de contactos y, por lo tanto, es más fácil que no consigan entender este tipo de prácticas”, afirma Díez.

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Qué es y qué no es un “enchufe”

Es bueno recurrir a las personas más próximas, pero siempre con criterios profesionales. Si en ese círculo no hay el talento necesario, habrá que formarlo o bien ampliar la red”, apunta la profesora de la UAB. Fue el caso de Elisenda Ruiz, que empezó a trabajar como responsable de comunicación en una empresa internacional de material deportivo a través de su pareja. “Había una vacante, el superior de mi novio sabía a lo que yo me dedicaba y le comentó la posibilidad de que yo me postulase para el puesto”, recuerda. Asegura que se sentía preparada y consideraba que sus habilidades profesionales encajaban con el puesto, por lo que terminó aceptando.

Sin embargo, si el candidato no cumple las características que requiere el puesto o no ha pasado por el proceso de selección correspondiente, se puede producir una situación que sí podríamos calificar de “enchufe”. Para la experta, consiste en “utilizar tu red de contactos con criterios que no tienen nada que ver con la profesionalidad”.

Es lo que Roger Fontrodona, que trabaja en el ámbito de la logística dentro del sector de la automoción, asegura que sucedió con su último jefe, alguien que venía del sector de la psicología, pero ejercía como responsable de operaciones logísticas. “Yo creo en la meritocracia, pero esa persona no tenía ninguna experiencia previa en este campo. Fue contratado porque había amistad con el gerente de la empresa, algo que era vox populi entre los trabajadores”, explica. “Lo que espero de un jefe es que sea un guía, un mentor, una persona en la que poderte apoyar. Trabajar junto a ese perfil de persona ‘enchufada’ no me sirvió para aprender nada, al contrario”, lamenta.

Efectivamente, el “enchufismo” se asocia a malas praxis, como saltarse procesos de selección o no hacerlos transparentes, adjudicar salarios más altos u ofrecer mejores horarios a quienes han sido contratados de esa forma. Estas prácticas acaban generando malestar entre el resto de trabajadores, que sentirán que no ha habido un trato igualitario. La desmotivación, la insatisfacción y los ambientes tóxicos se pueden acabar instalando y los trabajadores se arriesgan incluso, ante una situación prolongada, a sufrir burnout. También puede derivar en la pérdida de profesionales que prefieren buscar oportunidades en otras empresas en lugar de convivir con esas prácticas, como fue el caso de Roger.

El “enchufismo” se asocia a malas praxis, como saltarse procesos de selección o no hacerlos transparentes, adjudicar salarios más altos u ofrecer mejores horarios a quienes han sido contratados de esa forma.

¿Cómo reaccionamos cuando alguien es contratado por recomendación?

Elisenda contaba con una recomendación, pero también la respaldaba su trayectoria profesional. “Si hubiera visto que no era capaz de hacer el trabajo, habría dicho que no. Pero si estás seguro de tus habilidades y tienes confianza en ti mismo, no veo problema en apoyarte en alguien que te conoce profesionalmente, que te avala. Para mí utilizar un contacto es eso, contar con la recomendación de alguien que sabe que eres válido”, expone.

Aún así, una supuesta falta de meritocracia es algo que muchos empleados critican cuando alguien se incorpora al equipo a través de un contacto, con frecuencia sin tener en cuenta su valía o sus experiencias previas. Esto sucede, según la profesora, porque “en nuestro país hay evidencias y un histórico de malas prácticas, tanto en empresas públicas como privadas, que nos hacen pensar mal y desconfiar en este sentido, y esto genera modelos de referencia que no son saludables”.

“En nuestro país hay evidencias y un histórico de malas prácticas, tanto en empresas públicas como privadas, que nos hacen pensar mal y desconfiar en este sentido, y esto genera modelos de referencia que no son saludables” - Miriam Díez

De hecho, en un país con un problema estructural de desempleo, como es el caso de España, estas tensiones se acrecientan en momentos como el actual, en los que nos enfrentamos a una nueva crisis económica y laboral. En este contexto, no es extraño que tanto trabajadores como quienes buscan un empleo sean especialmente sensibles a la idea de que alguien haya podido obtener un puesto sin merecerlo. Por ello, las empresas “deben ser todavía más responsables y exigentes a la hora de asignar y gestionar esos recursos”, recomienda la profesora de la UAB. Y recuerda la importancia de seguir avanzando hacia una sociedad madura, que sea capaz de entender el valor de una red de contactos sin restar relevancia al conocimiento.

Así lo percibe también Elisenda: “En mi caso, ni me había planteado la posibilidad de que me vieran como la ‘enchufada’ o ‘la novia de’. Quizás lo único que siento es cierta responsabilidad por ‘dejar bien’ a mi pareja, y eso hace que siga cumpliendo, todavía con más exigencia, con mi trabajo”. De hecho, este es uno de los beneficios indirectos por el que las empresas recurren a profesionales recomendados. A menudo, no solo se trata de candidatos que cumplen con los requisitos solicitados y que cuentan con alguien que responde por la calidad de su trabajo, sino que con frecuencia estos sienten una necesidad añadida de no defraudar y de demostrar que realmente son idóneos para el puesto. Dicho de otra forma: para las empresas, optar por un candidato recomendado o que ya conocen (porque es un antiguo colaborador, porque la persona ha realizado un periodo de prácticas en la compañía, etc.) aumenta las posibilidades de que la contratación tenga éxito y de incorporar a su equipo a un buen trabajador.

El verdadero valor de una red de contactos

En un mercado laboral extremadamente competitivo, los procesos de selección llevados a cabo por las empresas para encontrar a sus futuros colaboradores evolucionan. Y también lo hacen los métodos para encontrar trabajo. Por ello, las recomendaciones, liberadas de las malas prácticas y ejercidas desde la profesionalidad, se convierten en una manera más de aprovechar una red de contactos profesionales. Pero como en cualquier situación, también plantea dudas. Y es que, si bien aprovechar nuestra red de contactos para encontrar trabajo tiene muchos aspectos positivos, abrir la puerta a normalizar las contrataciones por recomendación también supone numerosos retos.

¿Estamos privilegiando a unos trabajadores y no a otros? ¿Tienen todos los trabajadores las mismas oportunidades para nutrir una red de contactos que les ayude a abrirse camino? “Puede ser que haya personas que partan con desventaja, dependiendo del contexto social o económico del que vengan”, confirma Díez. Pero la experta también ofrece alternativas: “Actualmente, las redes sociales nos brindan la posibilidad de cuidar esa parte, cultivar nuestra marca personal y dirigirnos a esos contactos que nos interesan para buscar nuevas oportunidades”.

Ayudar a cambiar esa mentalidad dependerá, según la experta, de las personas que lideran las organizaciones y de cómo gestionen estas prácticas en un futuro. Si lo hacen con transparencia y madurez o si, por el contrario, siguen basándose en el amiguismo injustificado. Pero también dependerá de nosotros mismos, de que empecemos a entender que nuestra red de contactos está ahí para recomendarnos restaurantes, pero también para reforzarnos y avalar, desde la honestidad y el conocimiento, nuestras capacidades laborales.

Foto de WTTJ

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