'Burnout': por qué acabamos quemados en el trabajo

Burnout: causas, riesgos y señales para identificarlo

La falta de reconocimiento del “burnout” como enfermedad laboral supone un verdadero obstáculo para su prevención y también para su gestión. Es importante detectar las señales de alerta para poder anticiparlo y, sobre todo, evitar llegar a un punto de inflexión. Te contamos cuáles son esas señales de advertencia, para que puedas reaccionar a tiempo, y te proponemos algunas líneas de actuación.

El “burnout” o síndrome del trabajador quemado está reconocido por la OMS como un fenómeno asociado a las condiciones de trabajo, pero no como una enfermedad. Este trastorno es consecuencia de un estado de estrés intenso y continuado en el entorno laboral, y el estrés puede dar lugar a un deterioro físico o mental que, en los casos más graves, incluso puede llevar al suicidio. El concepto del “burnout” sigue siendo algo difuso, debido a que en él se mezclan características personales y factores vinculados a la propia organización del trabajo.

¿Qué provoca el burnout?

El burnout está estrechamente relacionado con el estrés laboral y surge a partir de factores de riesgo denominados riesgos psicosociales, como por ejemplo:

  • Una carga laboral excesiva
  • La ausencia de sentido del trabajo
  • La ausencia de autonomía y de apoyo social
  • La falta de reconocimiento profesional
  • El conflicto entre los valores propios y los del entorno profesional
  • La inseguridad en el trabajo

Estos factores, cuando se presentan de manera constante a lo largo del tiempo, pueden provocar un agotamiento físico, psíquico y/o emocional y ocasionar complicaciones desde un punto de vista médico e incluso psiquiátrico. Por tanto, es importante saber identificarlos e implementar medidas preventivas en las empresas para reducir su impacto.
No obstante, el término burnout debe usarse con cautela, ya que en ocasiones se emplea de manera inapropiada y a menudo se confunde con otros trastornos, cuyos síntomas pueden ser similares, como es el caso de los trastornos depresivos. Además, es importante saber que el trastorno de desgaste profesional tiene un efecto a largo plazo, y por tanto no ocurre tras una actividad muy intensa de corta duración. El burnout se manifiesta en el momento en que nuestros recursos se agotan frente a una situación de estrés cotidiana y recurrente en el ámbito profesional.

Varios autores han analizado el trastorno del desgaste profesional, y aunque no todos coinciden en cuanto al conjunto de síntomas, existen tres en los que hay acuerdo por unanimidad:

  • Agotamiento psíquico, pero también físico
  • Sentimiento de despersonalización (pérdida del sentido de la vida, sensación de no tener control sobre la situación)
  • Disminución del sentimiento de logro personal

Las señales de alerta físicas y psíquicas del burnout

Si somos conscientes de los signos de alarma, podremos reaccionar para evitar llegar a un punto de inflexión. Cuando leas la lista a continuación, ten en cuenta que algunas señales también pueden ser síntomas de otros trastornos. Si crees que las señales coinciden con tu situación, consulta a un médico (de cabecera o psiquiatra) o a un psicólogo, que te ayudará con el diagnóstico y el tratamiento.

Las nueve señales de alarma a tener en cuenta:

1. Sensación de improductividad en el trabajo

Tienes la sensación de que rindes menos que de costumbre. Este sentimiento provoca frustración y un deterioro de la autoestima que refuerza la sensación de “no estar a la altura”.

2. Trastornos de atención y de concentración

Notas que tienes mayor dificultad para mantener el nivel de concentración suficiente para llevar a cabo tus tareas (sensación de “mente en blanco”, pérdida del hilo de los pensamientos, despistes, pérdida de objetos, etc.).

3. Dificultad para marcharte del trabajo y desconectar

Ya sea si sufres una carga laboral excesiva como problemas de concentración, intentar compensarlo haciendo horas extra en el trabajo es una señal de alarma. Por desgracia, la tendencia a trabajar más solamente acentúa el agotamiento y el sentimiento de improductividad.

4. Trastornos del sueño

El insomnio, los despertares nocturnos y las preocupaciones por el trabajo te impiden descansar por las noches o durante tus momentos de pausa (fines de semana, vacaciones, etc.), lo cual provoca un intenso agotamiento físico y mental.

5. Preocupaciones constantes relacionadas con el trabajo

Te cuesta dejar de pensar en el trabajo, y esto te genera estrés y ansiedad.

6. Dificultad para gestionar las emociones

Te sientes irritable, tiendes a enfadarte con mayor facilidad y a pasar de la risa al llanto sin llegar a comprender estos cambios de humor.

7. Sensación de que “te duele todo”

Sufres dolores de cabeza, tensión muscular, dolores de espalda o infecciones víricas con mayor frecuencia.

8. Trastornos alimentarios

Notas que tus hábitos alimenticios han cambiado: tiendes a comer mayores cantidades o, por el contrario, tienes menos apetito que de costumbre.

9. Cambios de hábitos

Desde hace un tiempo has notado un aumento en tu consumo de tabaco, alcohol u otras sustancias, ya sea para compensar la sensación de cansancio o para dejar de pensar en el trabajo. La gente que te rodea, o tú mismo, percibe que tu actitud es más cínica y pesimista y que tiendes a aislarte, lo cual contrasta con tu estado de ánimo habitual.

Me reconozco a mí mismo o a un compañero en estas señales: ¿qué debo hacer?

Los síntomas descritos anteriormente pueden alertarte tanto sobre ti mismo como sobre compañeros o superiores cercanos. Recuerda que pueden indicar un riesgo de burnout pero también podrían revelar otros trastornos o eventos pasados cuyo impacto se ha trivializado.
A continuación te ofrecemos varias líneas de actuación por si crees que reconoces estas señales en un compañero o en ti mismo:

1. Tómate el tiempo necesario para escucharte

Esto no quiere decir solo pensar en ti mismo ni ser egocéntrico. Se trata de dedicarte la misma amabilidad que habitualmente demuestras a tus seres queridos. Para ello, debes tomarte el tiempo necesario para analizar lo que ocurre en tu interior e identificar las señales de alarma.
Habla con tus seres queridos sobre los problemas relacionados con el trabajo y el estrés.

2. Sé consciente de las fuentes de estrés en el trabajo y busca soluciones.

Inicia conversaciones con compañeros y superiores para encontrar áreas de mejora de las condiciones de trabajo, a fin de conseguir un cambio que sea beneficioso para todas las partes interesadas.

3. Haz pausas

Durante la pausa para comer, evita hablar de trabajo y, sobre todo, no comas frente al ordenador. Aprovecha para hacer pausas de entre cinco y diez minutos cada hora para caminar, salir a tomar el aire, escuchar música, estirarte… en definitiva, para respirar un poco.

4. Desconecta

Decide con tu jefe en qué momentos deberás estar localizable y, fuera de estos horarios definidos, apaga el móvil de empresa y prohíbete consultar tu cuenta de correo del trabajo.

5. Invierte en algo más que en tu vida profesional

El trabajo es importante y puede suponer una verdadera fuente de reconocimiento de tus competencias y habilidades. Sin embargo, esto puede tornarse rápidamente en frustración si solo inviertes energía en tu vida laboral. Por ello, es esencial reservar tiempo para ti mismo (por ejemplo, una actividad artística o deportiva) y también para tus seres queridos.

6. Consulta a un profesional

Si sientes que la situación te supera, no dudes en acudir a un médico para tratar el problema. También puede ser necesario pedir cita con un psicólogo o psicoterapeuta a fin de comprender, más allá de los factores organizativos, lo que ha favorecido la aparición de comportamientos perjudiciales para uno mismo (tendencia al perfeccionismo, poca implicación en el entorno profesional, dificultad para gestionar el estrés).

En la lucha contra el burnout, las empresas tienen por delante un importante trabajo de prevención y de formación del personal en relación a estos problemas y a los riesgos psicosociales relacionados. Para ello, pueden consultar con empresas especializadas en la prevención de este tipo de riesgos.

Traducido por Rocío Pérez

Foto de WTTJ

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Elsa Andron

Psychologue du travail et psychologue clinicienne

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