Semana de 4 días: ¿es la solución que estábamos esperando?

Semana de 4 días: ¿es la solución que estábamos esperando?

La predicción del economista británico John Maynard Keynes de que en 2030 trabajaríamos solo tres días a la semana sigue siendo una utopía. No obstante, la idea de contar con semanas laborales de cuatro días gana cada vez más fuerza en varios sectores de la izquierda europea. Esta misma semana el Gobierno de España ha anunciado que ofrecerá incentivos a las empresas que ensayen el modelo de semana laboral de cuatro días. Pero ¿estamos preparados en nuestro país para este cambio? ¿Podemos esperar que se aplique a corto o medio plazo?

La pandemia de la Covid-19 ha hundido a las economías a mínimos históricos, ha dejado a los aviones en tierra y ha hecho que la ropa de trabajo de muchos quede reducida a sudaderas y mallas. Sin embargo, no ha conseguido que el despertador de quienes siguen trabajando deje de sonar cada mañana… de lunes a viernes. Aunque tiempo al tiempo. A medida que pasan los meses y los antiguos patrones y estructuras en el trabajo se destruyen o mutan a otros más flexibles, son muchas las empresas que empiezan a ver con buenos ojos otras formas de organizar el trabajo y encarar el futuro. Y lo hacen acogiendo ideas otrora consideradas como radicales, como el teletrabajo, las vacaciones ilimitadas o los horarios flexibles. Entre estas, ha empezado a ganar fuerza la semana laboral de cuatro días.

Una de las defensoras es la empresaria María Álvarez, cofundadora de los restaurantes Francachela e impulsora de la campaña 4suma! surgida el pasado mes de mayo, durante la primera ola de la pandemia. “Es en los momentos de crisis donde se producen las transformaciones más importantes para la sociedad. Desde hace unos meses, todos, empresas, ciudadanos e instituciones, nos estamos replanteando lo que hacemos y cómo lo hacemos”, dice la empresaria. 4suma! es una coalición de empresas y trabajadores que propone reducir la semana laboral a un máximo de cuatro días para conciliar, aliviar los servicios públicos como el transporte y reducir el riesgo de transmisión.

En octubre de 2020, el Gobierno valenciano hizo público un informe para guiar la elaboración de una ‘Estrategia por el Futuro del Trabajo’ en la Comunidad Valenciana, en el que se proponía ofrecer ayudas a las empresas que promuevan las jornadas laborales de 32 horas semanales sin reducción de salario. Este sistema, el de los incentivos para las empresas que ensayen este modelo, es el que propone ahora adoptar el Gobierno central. “Es una política de futuro que permitirá incrementar la productividad de los trabajadores, mejorar su salud física y mental, y reducir nuestro impacto en el medio ambiente”, declaraba al diario The Independent el diputado por Más País Íñigo Errejón, al frente de la propuesta. Esta iniciativa supondría un avance considerable en materia de flexibilidad laboral en España, que en 2020 se situaba aún a la cola de Europa, solo por delante de Portugal.

Cuánto trabajamos a día de hoy y por qué

En España, el Estatuto de los Trabajadores de nuestro país establece en su artículo 34 que la duración semanal de la jornada de trabajos nunca podrá ser superior a 40 horas semanales de trabajo efectivo de media en el cómputo anual (es decir, que las jornadas solo podrán ser superiores a 40 horas semanales si luego se compensa con otras jornadas libres o con menos horas). A día de hoy, la media actual es de 36 horas semanales, según la Encuesta de Población Activa de 2019.

En España, al igual que en todos los países desarrollados, la jornada de trabajo se ha ido reduciendo paulatinamente en los últimos 60 años. A medida que los avances tecnológicos hicieron crecer la economía durante las primeras décadas del siglo XX, los trabajadores conseguían mejores sueldos y más tiempo libre. Entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) el promedio semanal de horas trabajadas es 37, según datos publicados por la BBC en 2019. Los países donde los empleados trabajan menos horas semanales son los Países Bajos, Dinamarca, Noruega, Suiza, Alemania y Australia, todos entre 30 y 35 horas a la semana.

Según datos del Estudio de los ritmos de trabajo 2020 llevado a cabo por Welcome to the Jungle, en España y Francia ha habido una reducción de casi un 20% de la cantidad de horas de trabajo anuales desde 1950. Se ha pasado de 2.230 horas a 1.520 horas en 2018 en Francia, y de 2.050 horas a 1.701 horas en el mismo período en España. Existen varios factores que lo explican:

  • la salarización de las economías (aumento de los trabajadores por cuenta ajena)
  • la reducción de la semana laboral para todos los trabajadores
  • el aumento del número de días de vacaciones regulados por ley
  • el desarrollo del trabajo a tiempo parcial

Al mismo tiempo, la importancia creciente de las aficiones en el día a día y la aspiración a realizarse personalmente fuera del trabajo se consideran otras razones que explican esta tendencia a la baja del tiempo de trabajo.

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La semana de 4 días alrededor del mundo

La campaña 4suma! en España está hermanada con el trabajo que llevan haciendo desde 2015 los integrantes de 4 Day Week Campaign, un proyecto que saltó a la política cuando el Partido Laborista liderado Jeremy Corbyn defendió en las elecciones de 2019 una semana completa de trabajo, pero de 32 horas. Una idea que los tories conservadores echaron abajo. Pero no son los únicos ejemplos.

En Japón, Yahoo y Microsoft implementaron ya en 2019 la semana de cuatro días, e incrementaron la productividad; lo mismo que el gigante Unilever y la empresa Perpetual Guardian lo han hecho en Nueva Zelanda. La británica Target Publishing tomó la medida en mitad de la pandemia, tras recortar el sueldo de los empleados (en julio, con la mejora de la economía, los empleados volvieron a su sueldo habitual, pero la semana de cuatro días se mantuvo, por el incremento de la eficiencia y los beneficios a nivel mental). De hecho, en Reino Unido, el grupo de expertos independiente Autonomy propone que una semana de cuatro días sin pérdida de salario en el sector público podría crear hasta medio millón de puestos de trabajo y frenar el aumento esperado del desempleo en los próximos meses.

¿Más ejemplos? La propia Welcome to the Jungle adoptó en 2019 la semana de cuatro días para sus equipos en Francia tras un test monitorizado de seis meses. Según Jérémy Clédat, cofundador de la empresa, “para que la reducción de la semana laboral funcione de manera adecuada, se deben dar dos condiciones: gestionar mejor el tiempo (eliminando las reuniones innecesarias, por ejemplo) y priorizar los proyectos para tomar decisiones que de verdad beneficien a la compañía”.

¿Y en España?

El ejemplo de la cadena de restaurantes La Francachela, donde María Álvarez y su socia Elena García Arévalo han demostrado que la semana de cuatro días también es posible en la hostelería (a pesar de que con frecuencia es uno de los grandes sectores detractores de este modelo), fue uno de los primeros en conocerse en nuestro país, pero no es el único.

A principios de 2020 saltó a los medios la noticia de que la empresa Software DELSOL, ubicada en Jaén, era la primera compañía española en aplicar la semana de cuatro días sin pérdida de salario a sus 181 empleados. La compañía pasó entonces a un modelo en el que los empleados trabajan 36 horas semanales en invierno y 28 en horario de verano, inspirándose en ejemplos en otras compañías en Europa y el resto del mundo. “Esperábamos conseguir un aumento de la productividad, a la vez que un retorno positivo mediante la reducción del absentismo laboral, la fidelización de la plantilla y la atracción de talento a nuestro equipo. Todos los objetivos se han cumplido con nota”, declaraba el presidente de DELSOL, Fulgencio Meseguer.

Para Rocío Cubero Valladolid, técnica en el departamento de atención al cliente de la empresa de software desde hace cinco años, el cambio ha sido muy positivo. “La gente me pregunta si ahora me da tiempo a todo con un día menos. Cuando realizo tareas que necesitan una mayor concentración, me centro y aprovecho cada minuto al 100%. Y es que cuando te incorporas después de uno de esos días libres, vienes más descansada a trabajar y eso se nota, las semanas se hacen más amenas y parece que trabajar sea mucho más fácil. Al final, te acostumbras rápido a los cambios, y más si son tan beneficiosos. Algunos compañeros también hablan de consecuencias indirectas que se presuponen a las jornadas de cuatro días, como un menor absentismo, menor consumo energético y, aquí lo tengo claro, mayor conciliación familiar”.

En diciembre del pasado año se conocían también los resultados de otra empresa andaluza, Grupo Deluxe, que acabó por implementar el sistema tras superar el reto planteado por su director de mantener o aumentar la productividad con solo cuatro días de trabajo a la semana. Ambas compañías aseguran que los resultados económicos han sido muy positivos.

¿Es realmente un modelo deseable?

Qué ganamos los trabajadores, las empresas, la sociedad

Trabajadores más eficientes, felices y enfocados, capaces de conciliar con más facilidad no suena nada mal. Siempre y cuando el salario se mantenga. Para los gobiernos, ante situaciones como la crisis de empleo que ha causado el coronavirus, una semana de cuatro días supondría un mayor reparto del trabajo y, por tanto, más personas ocupando un puesto de trabajo, lo que se traduciría en un aumento de la capacidad económica de la población y menos gasto en prestaciones por parte del Estado.

“Creo que no perdemos nada. Es verdad que da miedo porque estamos viviendo una época de muchos cambios y venimos de un año lleno de transformaciones, pero en todo el mundo nos hicimos una promesa de que no íbamos a volver a lo anterior. Y yo creo que a eso hay que responder con ideas poderosas. Desde la política es difícil traducir esas ideas poderosas a una política de pactos, de ahí que ciudadanos y empresas tengamos que poner en marcha ideas de transformación en la sociedad y no esperar que nos las den hechas”, reflexiona María Álvarez, que cree que la forma de que la semana de cuatro días se haga realidad no tiene por qué ser necesariamente dentro de un convenio colectivo, sino que cada empresa debe poder sumarse cuando quiera, a su ritmo.

Además de las ventajas a corto plazo, otros defensores de la semana de cuatro días defienden que, gracias a su implantación, la sociedad del futuro será mejor. Los empleados dispondrán de más tiempo para conciliar, pero también para desarrollar habilidades sí así lo desean, y será también una eficaz herramienta para proteger el medio ambiente: menos consumo y menos traslados.

Qué perdemos

Los detractores de la jornada laboral de cuatro días cuestionan cómo va a adaptarse el trabajo de aquellos empleados que ya tienen una gran carga de trabajo: son quienes mantienen que, aunque los trabajadores se mantengan más enfocados y estén más descansados, no es posible mantener la productividad con menos días de trabajo. Quizás por este mismo motivo habrá empresarios que no van a estar dispuestos a pagar lo mismo a los empleados por cuatro que por cinco días de trabajo a la semana.

Por otro lado, hay sectores o tipos de actividad para los que la semana de 4 días parece un modelo especialmente complicado de aplicar. Es el caso de los autónomos, especialmente a aquellos que trabajan por su cuenta, para quienes resultaría muy complicado reducir su productividad a cuatro días. En la sanidad también parece complicado: en los hospitales falta personal, una carencia que se ha hecho especialmente visible durante la crisis sanitaria, por lo que habría que contratar a más sanitarios para garantizar jornadas de cuatro días para todos.

Cuando el plan piloto que se negocia en el Gobierno para implantar este modelo en 200 empresas termine, podremos conocer mejor las ventajas y desventajas de la jornada de 4 días y manejar cifras sobre la productividad y la viabilidad, haciendo más o menos competitivas a las empresas que lo hayan adoptado, por ejemplo, si bien los datos en las empresas que han empezado a aplicarlo parecen esperanzadores. El proyecto contará con un fondo de 50 millones de euros para compensar los incrementos salariales por hora derivados de la medida a las empresas que voluntariamente se sumen al proyecto.

¿Podemos esperar una expansión de la semana de 4 días?

María Álvarez no tiene ninguna duda. “Yo creo que sí y además te puedo contar cómo va a ser el proceso. Vamos a ver cómo las empresas punteras van acortando sus jornadas e incrementado la productividad, y al final esto va a ser reclamo y llamada a las empresas pequeñas, que se irán sumando. Va a ser uno de los grandes temas de debate público de 2021 en adelante”.

En España, quizás es pronto para esta medida se vea implementada de forma masiva, por un lado porque se sigue abusando del presentismo, pero también porque las pymes y el sector servicios son aún el grueso de la economía: los empleadores tendrían que contratar a más personas para cubrir turnos y tendrían que probarse los beneficios de este sistema para que estén dispuestos a hacerlo. Como defienden desde 4suma!, cuantas más empresas grandes lo hagan y muestren las ventajas del modelo, especialmente en los incrementos en productividad, más fácil será convencer a los empresarios.

Foto de WTTJ

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