¿Es de locos pedir un aumento en plena crisis económica?

Pedir un aumento en plena crisis económica: ¿es posible?

Un aumento de sueldo supone muchas cosas: una inyección de moral al sentirnos más reconocidos por nuestra empresa, reforzar nuestro compromiso con ella o ir a trabajar más motivados. Sin embargo, solicitarlo nunca es fácil, y menos aún si tu petición se produce en mitad de un contexto económico complicado como el que vivimos actualmente. A bote pronto, podemos pensar que hacerlo en este momento es simplemente una mala idea. Pero la realidad es un poco más compleja y, en según qué casos, puede que esa idea no sea tan descabellada.

Cualquiera que no viva debajo de una piedra debe saber en qué estado económico se encuentra España a causa de la pandemia: la tasa de paro supera de nuevo el 15% y, si incluimos en el número de desempleados a los afectados por un ERTE que esperan recuperar su empleo en los próximos meses, esa tasa alcanzaría el 30%. Dicho de otra forma: la tasa de desempleo estaría hoy por encima de la del peor momento de la crisis anterior, cuando a finales de 2013 se superó el 25% de personas sin trabajo.

Con estas cifras sobre la mesa, cualquiera puede entender que el contexto no acompaña como para pedir aumentos de sueldo ni mejoras contractuales. La mayoría de las empresas que no han aplicado ERTE y han podido mantener su actividad gracias al teletrabajo, tienen sus inversiones paralizadas a la espera de ver cómo evoluciona la pandemia tras el verano, y con ella, la economía.

Con una situación como la actual, y teniendo en cuenta que muchos empleados se enfrentan próximamente a revisiones anuales para hacer balance, hay varios escenarios sobre los que plantearse si es viable o no solicitar ese aumento de sueldo.

Cuándo NO pedir un aumento

En primer lugar, usa el sentido común. Piensa cuál es el producto que vende tu empresa, cómo se financia y qué relación tiene ese modelo de negocio con la situación actual. Por ejemplo, el ocio hostelero y el turismo se han hundido, pero todo lo relacionado con actividades domésticas, como el deporte en casa o las plataformas de vídeo en streaming, se ha disparado.

También puedes reunir todos los indicadores de los que dispongas para entender cómo ha afectado la pandemia a la actividad de tu empresa. Si además de tener malos datos has visto pasar algunos despidos en los últimos meses, tienes la sensación de que la carga de trabajo se ha reducido u os han pedido directamente recortes presupuestarios… blanco y en botella: vienen mal dadas.

En esos casos, cuando entendamos que la empresa no está pasando por un buen momento y ha sufrido una caída en sus ingresos, lo lógico es no solicitar ese aumento y dejarlo para más adelante, cuando la situación sea más favorable.

Piensa que, si el ambiente en el trabajo es peor que hace unos meses por el pesimismo y la incertidumbre, los mánagers tampoco deben estar pasando un buen momento: la tensión de situaciones como esta, en la que se ve un horizonte poco alentador, ocasiona estrés y preocupación. Si la plantilla es conocedora de la coyuntura, llegar pidiendo un aumento puede dar la imagen de un empleado poco comprometido, desconectado de la realidad y poco sensible para con el resto del equipo.

Si pese a todo lo que te hemos contado, tu empresa está atravesando problemas financieros y tú sigues considerando necesario pedir ese aumento, deberá tratarse de una decisión muy justificada (por una elevada carga de trabajo sostenida, porque has absorbido el trabajo de un compañero que ya no está en la empresa o en tu departamento, etc.). Si ninguna de estas causas se da en tu caso, pedir ahora ese aumento parece muy poco apropiado.

Mi petición está justificada: cómo solicitar un aumento

Por el contrario, puede que tu empresa sea una de las afortunadas que está resistiendo la crisis o incluso está saliendo económicamente beneficiada de ella. En ese caso, si tienes los indicadores suficientes de que el negocio no se resiente, las condiciones para plantear ese aumento salarial son mucho más favorables. Que haya logrado beneficios, que haya abierto un nuevo mercado que está funcionando bien, o que haya cerrado una gran ronda de inversión, son buenos argumentos para lanzarte a la acción.

No obstante, no es tan sencillo como coincidir en la pausa del café con un mánager y comentarle que te gustaría que mejorasen tu sueldo. Este proceso requiere de cierta estrategia, preparación e incluso documentación para hacerlo con las mayores probabilidades de éxito.

¿Qué debo tener en cuenta?

Antes de definir tu estrategia, también evalúa tu posición en la empresa y dentro del mercado laboral. Según Sandra Parra, consultora de Recursos Humanos y psicóloga, “has de ser realista y honesto contigo mismo. Hay personas más fáciles de reemplazar que otras, si tú sabes que eres bueno en algo en lo que no hay mucha gente buena, tu capacidad negociadora es mayor y seguramente mereces que te paguen más. De eso te das cuenta, por ejemplo, cuando te contactan reclutadores en LinkedIn”. Sin embargo, eso no significa que quien está en un cargo menos cualificado o más fácil de reemplazar no pueda pedir ese aumento: “si eres bueno, eres bueno, eso has de valorarlo”, recalca la consultora.

Entender esa posición en la empresa y en el mercado no se limita a tus capacidades, sino también a qué nivel está tu salario. “Es importante tener en cuenta lo que ganan tus compañeros y lo que se gana en el sector, en general”. Aunque no solemos hablar de nuestro sueldo, tienes varias opciones para hacerte una idea de la horquilla en la que deberías moverte: puedes buscar ofertas tanto de tu propia empresa como de la competencia para saber al menos las horquillas habituales. “Si estás por debajo de la media, tu fuerza para negociar un aumento es superior a si estás en la media o por encima, sobre todo si consideras que eres bueno”, explica Sandra.

Otra opción es consultar webs como Glassdoor o tratar de entablar conversaciones con consultoras, sobre todo si trabajas en tecnología, ya que suelen ser más accesibles que los departamentos de Recursos Humanos de las empresas. Ellas, que andan en búsqueda constante de profesionales que ofrecer a sus clientes, podrán indicarte con más facilidad las horquillas salariales habituales para tu puesto y sector.

Sandra da otra herramienta para saber cuándo tenemos el viento a favor para pedir ese aumento: “Si alguien se ha ido de la empresa o ha cambiado de departamento y tú has adquirido más responsabilidades a causa de ello, pasado un tiempo prudencial, y si te desempeñas bien en ese terreno, es buen momento para pedir que ese nuevo escenario se te reconozca en el salario”.

¿Cómo justificar tu solicitud?

Una vez tengas claro que vas a pedir ese aumento, lo primero que debes hacer es recopilar toda la documentación posible que te ayude a justificarla: todas las métricas relativas a tu puesto, su historial para ver el impacto que causó tu llegada al cargo, comparativas con la competencia y con otros departamentos de la empresa, etc. En definitiva, cualquier documento que refuerce tu posición en la empresa y hable bien de tu desempeño en ella.

Con ello preparado, el consejo de Sandra es no forzar una reunión específica para hablar de la cuestión salarial, sino buscar un encuentro con nuestro jefe en el que se hable de la situación de la empresa. “Hablar directamente del dinero puede ser algo violento, como recomendación de entrada no iría a hablar de ello, sino que aprovecharía alguna reunión para provocar que salga el tema de forma sutil. Por ejemplo, si el jefe habla de cambios, es buen momento para plantearlo. O si nos preguntan por nuestras nuevas responsabilidades tras la marcha de un compañero. Entonces puedes derivar la conversación hacia el hecho de que quieres que se te reconozca tu labor. De esa forma, si te tiene que dar la razón, ahí ya puedes entrar con el tema salarial”.

Nunca es buena idea, en cualquier caso, acudir a tópicos ni compararse con otros compañeros: recuerda que no conoces todas las razones de las condiciones pactadas en su momento, ni habla bien de ti como trabajador el recurrir a comparaciones en lugar de preocuparte por si tu salario se ajusta a tu trabajo, sin más. En lugar de eso, céntrate en ti: en el hecho de que ese aumento se corresponderá con tu desempeño y favorecerá tu compromiso con la empresa. Al fin y al cabo, especialmente en ciertos sectores con menores tasas de desempleo, es más barato para la empresa aumentar el sueldo a un empleado que encaje bien en el equipo y logre buenos resultados que tener que buscar a un reemplazo y esperar que trabaje igual de bien.

Foto de WTTJ

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Javier Lacort

Redactor freelance especializado en tecnología y startups

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