Para ser más eficiente, di adiós al ‘multitasking’

El ‘multitasking’ te vuelve menos eficiente, ¿cómo evitarlo?

¿Sabías que el multitasking (o “multitarea” en español), es una funcionalidad reservada en sus orígenes a los ordenadores? El hecho de que un término procedente de la ingeniería informática se emplee ahora para describir una forma de trabajar considerada como eficiente debería preocuparnos. Los humanos no somos ni programas ni robots, sobre todo porque llevar a cabo con éxito varias tareas al mismo tiempo no es más que un mito moderno.

Aun así, ¿cuántos de nosotros no podemos evitar revisar nuestros mensajes de texto mientras hacemos otra cosa? Los niveles de concentración están cayendo en picado, y la era digital y el exceso de información hacen que nuestra atención se interrumpa constantemente y se vuelva más errática. En la oficina nos ocurre exactamente lo mismo. Creemos que podemos realizar varias tareas a la vez con el objetivo de ir más rápido, cuando en realidad lo único que conseguimos es que la calidad de nuestro trabajo se vea afectada.

¿Existe realmente la gente “multitarea”?

Mucho menos de lo que creemos

¿Quién no ha oído alguna vez el cliché que afirma que las mujeres son mejores que los hombres en cuanto al multitasking, una afirmación que no tiene base científica? Durante muchos años se creyó que ellas eran más capaces que los hombres a la hora de prestar atención a varias cosas a la vez, sobre todo en relación a las tareas domésticas. Una idea que pareció convencer a la sociedad de que el lugar de las mujeres estaba en casa y no en la oficina. Sin embargo, este cliché fue desmontado por un experimento llevado a cabo en la Universidad de Aquisgrán, en Alemania, en el que los investigadores pidieron a 48 hombres y 48 mujeres que realizaran dos tareas de clasificación simultáneamente. Los participantes tenían que archivar vocales y consonantes pulsando un botón con el dedo índice, y números pares e impares con el dedo corazón. Tras la prueba, se llegó a la conclusión de que cuando se trata de gestionar varias cosas al mismo tiempo, ambos sexos somos igual de pésimos.

De hecho, incluso aquellas personas que se consideran “multitarea” probablemente no son tan eficientes como dicen. En un estudio sobre el uso del teléfono al volante llevado a cabo por la Universidad de Utah en 2013, los investigadores pidieron a 200 personas que hicieran la prueba OSPAN (de Operation Span, que podría traducirse como “alcance de la atención”, un protocolo que consiste en memorizar una serie de palabras mientras se responde a operaciones matemáticas) al mismo tiempo que conducían en un simulador. Una vez más, los resultados fueron cuanto menos mediocres.

Lo que dice la ciencia

Hacer varias cosas al mismo tiempo es estimulante, sobre todo para quienes buscan tener sensaciones fuertes. El problema reside en que son precisamente estas personalidades las que se distraen con mayor facilidad, y por lo tanto son las menos capaces de gestionar varias tareas al mismo tiempo.

La explicación más temprana de este fenómeno se remonta a 1992, cuando el trabajo del psicólogo Hal Pashler explica que en el cerebro humano se produce lo que se denomina como “cuello de botella cognitivo”. Este término, un tanto primitivo, hace referencia a la forma en que la información que recibimos va acumulándose hasta llegar a un punto en que deja de tratarse de manera igualitaria. Esto implica que el tiempo de latencia entre el procesamiento de cada información se va haciendo más largo. Es por eso que la mayoría de las personas que creen ser buenos multitaskers, en realidad, solo están haciendo malabares con varias tareas, y no se dan cuenta de que emplean una cantidad enorme de tiempo para pasar de una a otra.

Pero entonces, ¿existe realmente el multitasking? En un artículo de la revista New Yorker publicado en 2014, el profesor David Strayer, especialista en atención (y colaborador en el estudio americano mencionado anteriormente), declaraba que en torno al 2,7% de la población tendría la capacidad de hacer varias cosas a la vez sin que ello afectara a su rendimiento. Éste cree que la habilidad de los multitaskers está distribuida entre la población de la misma manera que el coeficiente intelectual: la mayoría nos encontramos en la media, pero una fracción muy pequeña de la población se encuentra en la parte más alta de la escala. Sorprendentemente, aunque esto podría hacernos creer que la parte del cerebro relacionada con el procesamiento cognitivo y la atención está extremadamente solicitada en el caso de estas personas, las resonancias magnéticas han demostrado una baja actividad en la corteza prefrontal, que es el área responsable de la atención, cuando realizan varias tareas simultáneamente. En cierto modo, el cerebro de los verdaderos multitaskers consigue mantener la calma, lo cual les permite rendir mejor. Algunos investigadores también creen que un cambio evolutivo relativamente reciente en el cerebro homínido podría haber contribuido a esta capacidad para gestionar varias tareas a la vez.

En cualquier caso, y al menos de momento, el cerebro de la gran mayoría de nosotros no está preparado para este nivel de eficiencia. Lo que es peor, pasar de una tarea a otra o hacer varias a la vez podría incluso reducir nuestras capacidades intelectuales: un estudio de la Universidad de York afirma que el uso simultáneo de varios dispositivos electrónicos equivale a perder una noche de sueño o fumarse un porro.

¿Cómo resistirse a la tentación del multitasking?

Existen muchas razones para creer que nunca seremos tan eficientes como cuando trabajamos en modo monotarea. Pero entonces, ¿qué podemos hacer para no volver a caer en la tentación de hacer mil cosas a la vez? A continuación te ofrecemos una serie de consejos para evitar las distracciones constantes. Mantener la concentración supone un gran esfuerzo cuando te ves rodeado de pantallas parpadeantes, pero como dice el refrán, “si quieres, puedes”.

1. Crea momentos de desconexión durante el día

Nos organizamos como si realmente fuésemos multitaskers, pero nos vemos constantemente interrumpidos por llamadas telefónicas, correos electrónicos, noticias de última hora y notificaciones de redes sociales y mensajería instantánea. Desde que se generalizó el uso de los smartphones, estas distracciones pueden producirse en cualquier momento y lugar. Atrévete a desconectar y olvídate de todas esas notificaciones que puedan distraerte.

La mejor opción es mantenerse alejado de las pantallas, ya que según un estudio publicado en 2017, consiguen atraernos incluso estando apagadas. ¿Estás leyendo un libro complicado? Entonces guarda el portátil, pon el teléfono en modo avión o escóndelo y, si eres de los más temerarios, apaga el wifi. No estar localizable durante unas horas no debería tener demasiadas consecuencias. Organízate el tiempo decidiendo cuándo navegar por Internet o responder a los mensajes. Regálate estos instantes en momentos específicos del día, por ejemplo al despertarte, después de la pausa para comer, o a primera hora de la tarde.

2. Ordena tu espacio de trabajo

El minimalismo está de moda, y ciertos genios de la informática han insistido mucho en las virtudes del orden. Cabe señalar que la forma en que nuestro espacio de trabajo está organizado puede influir en nuestro estado de ánimo y nuestra productividad. ¿Te sientes desbordado? Entonces deshazte de cualquier cosa que pueda perturbar tu concentración. Retira del escritorio cualquier objeto que pueda distraerte, como un cuaderno abierto, comida o un teléfono móvil. Un escritorio limpio puede ayudarte enormemente a concentrarte en una sola tarea. Aunque seas desordenado por naturaleza, rodearte solo de lo necesario hará que mantengas la concentración en aquello que tengas entre manos.

3.Haz una lista de tareas

Poner por escrito todo lo que tenemos que hacer y luego tacharlo gradualmente nos proporciona una gran satisfacción e incluso tiene beneficios psicológicos. Al ofrecernos una estructura, las listas de tareas reducen la ansiedad y generan una sensación de logro, convirtiéndose en nuestros fieles aliados, tal y como aseguran algunos psicólogos. Un estudio de la Universidad Estatal de Florida sugiere incluso que no escribir los objetivos puede volvernos más distraídos. Aun así, evita escribir cosas que no sean realistas, como “escribir un guion entero”. En ese caso es mejor que dividas la tarea en varios pasos.

4. Usa un temporizador

En los años 80, un investigador italiano estableció un sencillo método basado en la idea de que las pausas regulares promueven la agilidad intelectual. La técnica Pomodoro consiste en concederse cinco minutos de descanso por cada 25 minutos de trabajo. Pon un temporizador para este periodo de tiempo o descarga una aplicación como Flat Tomato para gestionar el trabajo y los tiempos de descanso y dedicarte a una sola tarea hasta que suene la alarma.

5. Haz ejercicios para mejorar tu concentración

Para evitar pasar de una tarea a otra sin siquiera haber terminado la primera, puedes realizar ejercicios para mantener la atención en una sola cosa a la vez. Por ejemplo, intenta mirar fijamente un objeto, examinando cada detalle durante varios minutos. También puedes imaginar un extenso paisaje, pensar detenidamente en un recuerdo o dibujar un retrato mental de un ser querido con la mayor precisión posible. Si no, puedes intentar poner tus sueños por escrito. Si te gustan los números, haz un poco de cálculo mental.

En el siglo XIX, el doctor Roger Vittoz propuso varias técnicas para mantenerse concentrado y tranquilo. He aquí un ejemplo: con el dedo índice, dibuja en el aire el signo del infinito empezando por el centro, y después hazlo con el dedo índice de la otra mano. Vuelve a hacer lo mismo pero con los ojos cerrados. Por último, dibuja el signo mentalmente, sin usar las manos.

6. Tómate el tiempo necesario para centrarte en el presente

Lee de forma consciente, camina lentamente, dedica media hora para desayunar y usa los cincos sentidos mientras lo haces. Concéntrate en el sabor del café o en el calor del agua de la ducha. Estar receptivo a las sensaciones, como sentir el sol sobre la piel, entrena la mente para ser más consciente del momento presente.

7. Respira con el vientre y despeja la mente

Si tiendes a hacer varias cosas a la vez, quizá sea porque te cuesta concentrarte. La meditación y los ejercicios de respiración son métodos rápidos y sencillos que pueden ayudarte a mejorar tu rendimiento mental y a reducir los pensamientos dispersos. De hecho, un estudio sobre neurociencia publicado en la revista Psychophysiology ha establecido un vínculo directo entre las técnicas de respiración que se emplean en yoga y en meditación y la liberación de norepinefrina, la hormona de la concentración.

Si has conseguido leer este artículo hasta el final sin pararte para abrir una nueva pestaña, escribir un mensaje de texto o responder a la pregunta de un compañero, entonces vas por buen camino. Si no, no pasa nada, solo tienes que volver a empezar desde el principio.

Traducido por Roció Pérez

Foto de WTTJ

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Danaë Renard

Journaliste web

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