'Productivity porn': ¿vamos demasiado lejos con los consejos de productividad?

¿Vamos demasiado lejos con los consejos de productividad?

“Hola, ¿quieres ver mi lista de tareas pendientes?” Para los que todavía no conocen el concepto, el ‘productivity porn’ es todo aquel contenido que ofrece consejos para mejorar la productividad en el trabajo. En LinkedIn (y en más sitios) los grandes gurús especialistas de la optimización personal elogian sus técnicas y comparten sus historias personales. Las recomendaciones abarcan desde la alimentación (caballa = omega 3 = alimento para el cerebro) hasta consejos sobre a qué hora levantarse para trabajar mejor. De ahí a poner el despertador a las 5 de la mañana y empezar la jornada con una tosta de pescado azul, solo hay un paso. De un modo incesante, el ‘productivity porn’ va disparando recomendaciones de todo tipo: hacer una pausa cada 45 minutos, consultar el correo electrónico dos veces al día como máximo, conocer todas las combinaciones del teclado de tu ordenador, silenciar las notificaciones del móvil, etc. En resumidas cuentas, que te conviertas en una mejor versión de ti mismo.

¿Ya has probado varios métodos distintos para administrar mejor tu tiempo? ¿Te entra un sudor frío al pensar en la idea de salir del trabajo con tres correos electrónicos pendientes de leer? ¿Tienes unos cuantos libros sobre productividad (y lo que es peor, los has clasificado por temas) en tu biblioteca? Ay, ay, ay… puede que ya seas un adicto a estos contenidos destinados a convertirte en una persona más eficaz. Pero no te preocupes, superarlo es posible.

Una adicción que puede volverse en contra tuya

Organización de tareas, gestión del tiempo, automatización, etc. La lista de aspectos que abarca el productivity porn es tan amplia como exótica, aunque todos comparten un objetivo común: organizar mejor tu tiempo de trabajo para gestionar mejor tu vida. Una ambición admirable y muy humana: “En mi humilde opinión, la búsqueda de productividad es algo más bien sano y noble. Después de todo, las personas siempre han querido ser más eficaces y felices, lo que ha permitido el progreso científico y humano”, explica Martin Kurt, autor de 15 trucs pour ne plus procrastiner (“15 trucos para dejar de procrastinar”).

Los métodos de productividad permiten mejorar la concentración, deshacerse de lo superfluo o, simplemente, optimizar tareas de bajo valor añadido. Entonces, ¿dónde está el problema? La búsqueda de la productividad pasa a ser un problema cuando se convierte en un objetivo en sí misma. A largo plazo, los adictos a esta optimización olvidan la razón por la que buscaban ser más eficaces: dedicar más tiempo a su familia, amigos, pasiones, etc. ¿Cuál es el riesgo? Trabajar más, más tiempo, y convertirse en un auténtico “adicto al trabajo”. Desde un punto de vista médico, la dependencia se asienta cuando la persona adopta un comportamiento agradable pero sus acciones se vuelven compulsivas hasta el punto de interferir en su vida normal: trabajo, relaciones, salud… Como cualquier toxicómano, el adicto a la productividad no siempre es consciente de que su comportamiento es incontrolable.

Y es que querer optimizar la productividad a veces hace que se pierda más tiempo del que se gana, así que coleccionar métodos y herramientas también puede ser contraproducente. Si alguna vez has dedicado un par de horas a crear una hoja de Excel que te permitirá ganar ocho segundos a la semana, te darás por aludido. Así pues, el productivity porn podría ser una forma de procrastinar sin sentirse culpable. Al buscar la optimización de las tareas, algunos tratan de retrasar, de forma consciente o no, el momento de llevarlas a cabo. Sí, listillo, puede que consigas engañar a tu buena conciencia, pero a nosotros no nos la pegas.

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Deja de ser productivo y eficaz: sé eficiente

Para combatir los efectos perversos del productivity porn, analicemos un poco los términos “productividad”, “eficacia” y “eficiencia”: si bien estas tres nociones parecen ser muy similares, la diferencia entre ellas reside en los matices. La productividad persigue el objetivo de realizar una cantidad considerable de trabajo, mientras que la eficacia da prioridad al rendimiento para alcanzar un objetivo fijado. Una persona eficaz no se preocupa únicamente por realizar una gran cantidad de trabajo, sino por alcanzar un objetivo determinado. ¿Qué pasa entonces con la eficiencia?

La eficiencia es un poco como el Santo Grial. No es incompatible con la productividad ni con la eficacia, pero una persona eficiente buscará, por encima de todo, alcanzar sus objetivos con el menor esfuerzo posible. O en todo caso, realizando el esfuerzo estrictamente necesario. En resumidas cuentas, tratará de trabajar de una forma más inteligente.

¿Cómo sacar lo mejor del productivity porn?

El Rocco Siffredi de la productividad, Thomas Franck, youtuber, autor y empresario, comparte cientos de consejos, métodos y trucos en su canal para ayudarnos a “construir hábitos sólidos, dejar de procrastinar y de distraernos, y aprender a concentrarnos en nuestro trabajo para ser más eficaces”. ¡Menudo programa! A pesar de todo, estos contenidos, si se emplean correctamente, pueden tener un gran impacto en nuestra vida profesional.
A continuación te ofrecemos algunos consejos para que des lo mejor de ti mismo sin ahogarte.

  • Cada cosa a su tiempo. Evita aplicar demasiadas rutinas nuevas a la vez. Haz lo contrario, deja tiempo para que una metodología/aplicación/consejo se convierta en hábito antes de concentrarte en la siguiente.
  • Mantén únicamente las rutinas positivas. No, todo el mundo no debería tener una miracle morning (las llamadas “mañanas milagrosas”) y levantarse a las 5 para meditar y leer un libro antes de trabajar. Concéntrate en los hábitos de productividad que realmente te convengan.
  • Reduce el tiempo que pasas tratando de ganarlo. Esto parece un truco de productividad, pero verificar el tiempo que pasas haciendo productivity porn te permitirá comprobar si tus búsquedas te hacen ganar tiempo realmente. Durante un mes, calcula el tiempo que has pasado leyendo y viendo contenido sobre la gestión del tiempo: ¿valía la pena realmente?
  • Adopta el aprendizaje “justo a tiempo”. Consume únicamente la información que necesitas para realizar una tarea. Este enfoque te anima a recopilar información solamente cuando la necesitas, en lugar de acumularla y dedicar tu atención a varios métodos y consejos al mismo tiempo que son inútiles a corto plazo.
  • Acepta que no eres un superhéroe. La búsqueda de productividad no se detiene en el mundo laboral y, a menudo, termina extendiéndose a las aficiones, la pareja, los amigos, etc. Ofrécete la posibilidad de no ser siempre perfecto en todos los aspectos de tu vida. Esta te lo agradecerá.

Hoy en día, los trucos de productividad se intercambian como las cartas de Pokémon: “Explícame cómo automatizas tu correo electrónico y te enseñaré qué herramienta de productividad empleo para administrar mi lista de tareas pendientes”. Al igual que cualquier comportamiento adictivo, la búsqueda de productividad es problemática cuando se vuelve obsesiva. Antes que nada, recuerda que a veces buscar lo mejor puede ser contraproducente: siempre habrá un gurú de la productividad que te enseñe una manera nueva y mejor de organizar tu vida. Ahora bien, ¿es realmente necesario fraccionar y organizar todas tus tareas en ocho listas distintas? A veces, una sola forma de actuar, aunque esta pueda ser mejorable, basta para ser eficaz. Ningún sistema es perfecto y, sin duda, es mejor que esto continúe siendo así.

Foto de WTTJ

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