Meditación para combatir el estrés en el trabajo

Meditación contra el estrés en el trabajo

El bienestar en el lugar de trabajo ha ido ganando importancia en los último años, tanto por parte del empleado como de la empresa. Y no es de extrañar. El aumento de los problemas de salud mental, ligados al exceso de trabajo y al estrés, ha sido tan significativo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido en 2019 el síndrome del desgaste profesional, más conocido como burnout, en su lista de enfermedades. En la lucha de empresas y trabajadores por combatir el estrés, que se sitúa en el origen de muchas de estas enfermedades mentales, hay una práctica que está ganando terreno: la meditación. Pero, ¿es una práctica efectiva? Y si lo es, ¿cómo aplicarla?

La meditación es una práctica milenaria, con origen en algunas religiones asiáticas y tradiciones espirituales, pero con el paso del tiempo ha permeado en multitud de culturas y sociedades, hasta perder incluso sus componentes religiosos y místicos para convertirse en una forma de serenar la mente y liberarla de pensamientos negativos. Se basa vaciar nuestra cabeza de todo tipo de pensamientos para tratar de alcanzar la conciencia plena de uno mismo.

Son muchos quienes a día de hoy lo practican con regularidad, aunque en un entorno laboral en el que el estrés y la carga emocional negativa se han convertido en invitados habituales de las oficinas, la meditación ha empezado a utilizarse tanto para combatirlos como para actuar contra ellos de forma preventiva.

Las consecuencias del estrés en el trabajo

Según la OMS, al “estrés crónico en el lugar de trabajo que no ha sido manejado correctamente” o, en otras palabras, el hecho de no haber sabido lidiar con nuestro estrés durante demasiado tiempo, puede situarse en el origen de numerosos trastornos psicosociales, como el conocido burnout. Entre las consecuencias del estrés figuran:

Para nuestra salud

El estrés genera una elevada actividad fisiológica que, si se sostiene en el tiempo,puede acabar manifestándose en forma de problemas de salud: jaquecas, dolores cardiovasculares o problemas digestivos, entre otras síntomas. Además, el estrés puede inducir no solo la disminución de conductas saludables como hacer ejercicio, mantener una dieta sana, dormir lo suficiente o incluso practicar la higiene preventiva, sino incluso un aumento de las conductas no saludables, como fumar, beber alcohol o comer demasiado.

En el trabajo

Por una parte, los niveles elevados de estrés pueden inducir a sesgos y errores en la interpretación de la realidad que podrían desembocar en trastornos de ansiedad, mal endémico de este siglo. Por otra, el estrés y la ansiedad pueden traducirse en una incapacidad para disfrutar del trabajo diario, un empeoramiento de los resultados, dificultad para trabajar en equipo e incluso una tasa de absentismo de hasta el doble de lo habitual, dada la mayor predisposición a desarrollar ciertas enfermedades y dolencias.

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Meditar contra el estrés

La meditación es una de las herramientas más utilizadas para combatir el burnout. Para combatir el estrés del día a día, muchos trabajadores utilizan técnicas de relajación o meditación. Con sus ramificaciones y disciplinas relacionadas, como el yoga (que también ha experimentado un gran auge en los últimos años), es cada vez más un refugio y una posible solución para los trabajadores que están experimentando desgaste profesional.

Las consecuencias positivas de la meditación en el trabajo son tantas que también algunas empresas han empezado a hacerse cargo del problema y han optado por importar técnicas que ya se utilizan en otros países, como la incorporación de la meditación en el día a día a de sus empleados.

Por ejemplo, Google introdujo hace unos años el programa llamado “Busca en tu interior”, que consiste en la práctica de la respiración consciente –una de las líneas maestras de la meditación–, la potenciación de la inteligencia emocional y la escucha entre compañeros de trabajo. El programa contribuyó a dar un gran impulso a la meditación dentro de la empresa Google, mediante espacios dedicados a esta práctica y cursos para los empleados.

También HBO y Nike ofrecen espacios para la meditación, clases de yoga y cursos de manera gratuita para aquellos empleados que deseen aprender a meditar. En el caso de Salesforce, otra gran empresa tecnológica, no solo ha hecho famosas sus impresionantes instalaciones en ciudades como Nueva York, San Francisco o Chicago por su arquitectura y equipamiento tecnológico, sino por haber instalado grandes salas en todas sus plantas con suelo acolchado, cojines y libros sobre meditación.

Beneficios de la meditación

Los motivos por los que empezar a meditar pueden ser diversos. Desde intentar calmar la mente hasta reducir la ansiedad ya presente, pasando por la búsqueda de uno mismo. Entre los numerosos beneficios de esta práctica podemos citar:

  • La reducción del estrés
  • El control de la ansiedad
  • La mejora de la salud emocional
  • El incremento de la capacidad de atención
  • La lucha contra adicciones
  • La reducción de la pérdida de memoria relacionada con la edad
  • El refuerzo de la autoestima
  • La mejora de la calidad del sueño

Además, dentro del ámbito laboral se pueden ir descubriendo beneficios inesperados, como un aumento de la satisfacción en el trabajo, gracias a un mayor estado de serenidad y a una mayor capacidad para hacer frente a los pensamientos negativos. Y si bien es un beneficio indirecto, el hecho de encontrarnos más serenos y más satisfechos puede también mejorar nuestra productividad, ya que estar más felices en nuestro puesto suele acarrear una mejora de nuestra capacidad para sacar el trabajo adelante.

La práctica regular de la meditación puede tener también un impacto en nuestra salud física: en una era en que muchos trabajadores pasan su jornada laboral sentados frente a un ordenador, la meditación puede aliviar los dolores causados por esta rutina, al ayudar al control de la postura y la respiración.

Una práctica al alcance de todos

La meditación es tan democrática que cualquiera puede practicarla, sin importar el sector en el que trabaje, el cargo que desempeñe o cuál sea su personalidad. Trabajos creativos, de oficina, cara al público, desde casa, rutinarios… La meditación aporta beneficios sea cual sea tu perfil y es tan flexible que cada uno puede ejercerla como más le apetezca.

El diseñador Cristian Rus logra dejar la mente en blanco pensando en una única cosa cada vez. “Meditar me ha ayudado a tener la mente despejada y serena”, dice Cristian. “Conseguir una atención plena me ayuda a tenerlo todo más claro, a centrarme en lo que hago y a no preocuparme tanto por cuestiones innecesarias”.

Para José Mendiola, redactor especializado en tecnología del periódico El País, utiliza la meditación como una forma de mejorar su calidad de vida. “Si algún día, por lo que sea, no medito, lo noto mucho. No funciono igual de bien con mi pareja, ni con mis hijas, ni en el trabajo… Al final es un círculo vicioso”, explica José. Tiene 50 años, medita desde los 20 y únicamente ha dejado de hacerlo en algunas etapas breves de su vida. “Al final me obligo a meditar: tiene que ser una rutina, como ducharse”.

De la misma forma, a diario y sin excepción, Enrique Ramos, funcionario de la Junta de Andalucía, también incorporó la meditación a su rutina. “Nuestra delegación tiene una carga de trabajo brutal, tenemos pocos recursos y trabajamos en la atención al público, por lo que el nivel de estrés es muy elevado.Desde que medito, noto menos tensión y soy más consciente de todo lo que me sucede, así que doy menos respuestas negativas cuando estas no deben serlo”. Además, Enrique ha conseguido eliminar la causa que le llevó a empezar a meditar: el dolor de cabeza, hombros y nuca.

Además de la meditación individual, Enrique también ha practicado la meditación colectiva en el entorno laboral. Fueron los propios trabajadores quienes plantearon la posibilidad de implantar esta práctica grupal, ofreciendo cursos, herramientas y técnicas de meditación a todos los empleados.

4 pasos para empezar a meditar

La meditación debe practicarse en un entorno tranquilo y lo más silencioso posible –aunque hay quien prefiere música relajante–, dentro de un espacio cómodo en el que poder sentarse o tumbarse, con ropa cómoda. A partir de ahí, el objetivo común es eliminar todo pensamiento de nuestra cabeza hasta, como se suele decir, dejar la mente en blanco. Para ello:

  1. Crea una rutina. Dejar la meditación para cuando tengas un hueco libre es el primer paso hacia no meditar jamás. Con semanas frenéticas y trabajo interminable, hay que fijar un momento específico para meditar.

  2. Prepara el espacio. Aunque se puede meditar en cualquier lugar, hay entornos más proclives que otros. Un espacio tranquilo, sin ruidos ni interrupciones.

  3. Desconecta del mundo. Por supuesto, debes apagar televisores, radios, ordenadores y por supuesto, el teléfono móvil. Y si utilizas alguna de las aplicaciones que pueden guiarte en la meditación, lo ideal es que desconectes el resto de notificaciones.

  4. Déjate guiar. La meditación pasa por ejercer una respiración consciente y por vaciar nuestra mente, algo que puede ser complejo para el recién llegado. Si no tienes a una persona que haga de guía, hay aplicaciones (como Calm o Intimind), así como varios vídeos en YouTube, que pueden ayudarte con este objetivo de empezar a meditar partiendo de cero.

Si eres de los que pensaban que la meditación se presentaba como una solución demasiado “mística” para algo tan terrenal y mundano como nuestro ajetreado día a día, ya ves que nada más lejos de la realidad: sus beneficios son muchos y están indicados precisamente para cuando nuestras tareas cotidianas se complican y acaban afectando a nuestro bienestar. Toma nota: hay vida más allá del estrés.

Foto de WTTJ

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Redactor freelance especializado en tecnología y startups

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