¿Contratado gracias a tus contactos? Cómo no ser "el enchufado"

Contratado gracias a tus contactos: cómo no ser "el enchufado"

Hay tres factores fundamentales para hacer despegar tu carrera profesional: la formación, el talento y, como no, ¡los contactos! Es normal que recibas ayuda de conocidos, amigos, familiares o antiguos compañeros de clase, pero debes saber usarla con prudencia. Tanto si has entrado en una empresa por enchufe como si te han recomendado o cooptado, el resultado es el mismo: vas a tener que hacer el doble de esfuerzo para integrarte entre tus nuevos compañeros. Así pues, ¿qué actitud debes adoptar? ¿Es mejor esconder tus conexiones o admitirlas abiertamente? Te damos cinco claves para ayudarte a gestionar la situación.

1. Admítelo desde el principio

En una empresa, la verdad sale a la luz tarde o temprano. Por lo tanto, en lugar de que tus compañeros descubran por rumores de pasillo cómo lograste el puesto, lo mejor es tomar la delantera y admitirlo abiertamente desde el principio. Es buena idea preguntar a la Dirección si desea compartir esa información y, en función de la respuesta, tomar una decisión.

En el caso de Lisa, la empresa ya lo había anunciado. “Empecé a trabajar en mi antigua empresa haciendo unas prácticas, era una compañía pequeña de 20 personas y mi novio era el primo de uno de los dos directores. Después de las prácticas, me ofrecieron un contrato temporal de seis meses y luego un contrato indefinido, lo que dio a mis compañeros tiempo de asimilarlo. De todas formas, me llamaban ‘la favorita’ a modo de broma, a lo que yo respondía riéndome de mí misma”.

Sin embargo, si nadie aclara la situación antes de tu llegada, preséntate explicando cómo has obtenido el puesto y explica por qué te interesa. Demuestra tu entusiasmo por integrarte en la compañía.

2. Mantén un perfil bajo

Cuando empiezas a trabajar en una empresa, las relaciones con tus nuevos compañeros no se forman por sí solas. En el caso que nos ocupa, puede que los demás incluso desconfíen de ti por tu atajo en el proceso de contratación. En términos de comportamiento, es recomendable que adoptes una actitud humilde y no demuestres esa excesiva confianza típica de una persona que se siente protegida por quien le ayudó a entrar en la compañía. Los extremos nunca son buenos: ni tímido o callado, ni tampoco soberbio. Simplemente actúa con seguridad y amabilidad.

En cuanto a lo que digas, debes tener más cuidado que un empleado cualquiera, pues estarás bajo la mirada de muchas más personas, que quizás intentarán descubrir razones por las cuales no concuerdas con la empresa o darán a entender que solo conseguiste el puesto porque conocías a alguien dentro. Demostrarles lo contrario está en tus manos.

Asimismo, evita hablar constantemente de tus logros pasados en otras compañías, pues la idea es demostrar tu valía en el lugar y momento presentes ante tus nuevos compañeros. Tampoco es recomendable que hables de forma negativa de tu antigua empresa, pues corres el riesgo de inspirar desconfianza y dar la impresión de que necesitas el apoyo de alguien para salir adelante. Incluso si tu experiencia previa fue dura, lo mejor es que te mantengas neutral y que seas discreto. Este último consejo también es válido si surge un conflicto en la empresa: no tomes partido, sé neutral para que nadie pueda reprocharte que te pones del lado de la persona que te ayudó a conseguir el puesto.

Por último, ten cuidado con el nivel de confianza que tomas con tus compañeros. Para entablar una relación con los demás, no es necesario que les cuentes cada detalle de tu vida personal ni tus sentimientos o problemas. Puedes hablar, por ejemplo, de tu recorrido, tus objetivos profesionales a largo plazo o tus aficiones. De este modo, les ayudarás a conocerte un poco más sin ponerte en una situación delicada y, a la vez, te irás quitando progresivamente la etiqueta de “enchufado”.

3. Muestra tu deseo de aprender

Tanto si has llegado para hacer unas prácticas como para ocupar un puesto con un contrato fijo, sobre todo si la recomendación ha venido de parte de una persona con una posición elevada en la empresa, lo principal es demostrar a tu equipo tu compromiso con la empresa y con el trabajo que te corresponde sacar adelante.

Antes de empezar, averigua todo lo que puedas sobre la compañía y tu futuro equipo. Apreciarán que demuestres interés por la misión de la empresa, más allá de que hayas conseguido el puesto gracias a un conocido. Consulta la página web, lee artículos sobre la compañía, envía un correo a la persona que te ayudó a entrar para saber más sobre la organización interna, consulta el perfil de LinkedIn de tu responsable y de tus futuros compañeros, etc.

Una vez que empieces a trabajar, muestra ganas de aprender. Cuando te expliquen la organización de la empresa y los proyectos de tu departamento, haz preguntas y demuestra tu interés por conocer las diferentes secciones y equipos de la compañía. No des a entender que la persona que te ha recomendado “ya te ha contado todo lo que hay que saber”. De lo contrario, enfatiza que no lo sabes todo y que deseas aprender de tus compañeros, ya que esto les hará sentirse valorados y te ayudará a tener acceso a información que quizás no podrías haber conseguido de otra forma.

4. Construye tu propia red de contactos

Es fundamental desarrollar tu propia red de contactos más allá de la persona que te ayudó a entrar en la empresa, sobre todo porque lo más probable es que no trabajes directamente con ella en tu día a día y llega sin prejuicios sobre quiénes son más simpáticos, quienes no tanto, los conflictos, las guerras de poder, etc. Intenta mantener una actitud neutral, con el fin de poder crearte tu propia opinión y darte la oportunidad de conocer a todos tus compañeros.

Para integrarte entre las personas de tu nueva empresa, es necesario que demuestres interés en los miembros de tu equipo: come o toma las pausas con ellos e intenta entablar un vínculo con cada persona. Lucha contra tu timidez y contra esa presión que uno a veces se impone para no decepcionar a los demás, y atrévete a dar el primer paso. haz preguntas para romper el hielo, como: “¿Cuánto tiempo llevas trabajando en la empresa?”. Esto invitará a tu compañero a contarte su historia.

Un consejo que quizás parezca trivial pero que puede ayudarte a captar la atención de los demás es recordar todos sus nombres. Cuando hayan transcurrido algunos días, puedes proponer a tus compañeros ir a comer juntos, pues esto te dará la ocasión de relacionarte con ellos de una manera más informal y hablar de vuestros intereses. De este modo, podrás integrarte con más facilidad y entablar relaciones de confianza a largo plazo con personas que te aprecien por quien eres y no por tus conexiones dentro de la empresa.

5. Demuestra que mereces estar allí tanto como los demás

El hecho de que te hayan ayudado a conseguir el trabajo no significa que no poseas las habilidades o cualidades necesarias para ejercerlo. Deberás demostrarlo.

En el caso de Julien, estar “enchufado” le permitió entrar en el mundo audiovisual y supo sacar partido de la oportunidad y demostrar sus habilidades para lanzar su carrera: “Cuando tenía 25 años, me reconvertí para dedicarme al mundo audiovisual, pues en aquel entonces trabajaba en el sector musical. No tenía ningún tipo de diploma ni experiencia, pero en casa experimentaba con un software de montaje que acababa de salir al mercado y que no dominaba mucha gente. Mi prima era directora de producción de un estudio que utilizaba este software y me recomendó para hacer unas prácticas, pero fui yo quien más tarde demostró su valía y terminé trabajando allí durante casi diez años”.

En este caso, la prima de Julien identificó sus habilidades y su capacidad de aprendizaje y le abrió la puerta que necesitaba, pero fue Julien quien escribió el resto de la historia. Así pues, el “enchufe” fue una oportunidad que él supo aprovechar.

Por su parte, Anaïs nos cuenta la historia de su hermana, que es un poco similar: “No se trató de un simple enchufe. Un amigo de mis padres, fundador de una empresa en el sector del turismo, envió el currículum de mi hermana a Recursos Humanos explicando que la conocía, pero dejaba la decisión en manos de la empresa. Dio la casualidad de que una persona del equipo ya había trabajado con ella y había quedado muy satisfecha de su trabajo. Por lo tanto, aunque sí empezó todo como un ‘enchufe’, al final consiguió el puesto por sus propios méritos”.

La mejor forma de sacarle partido a tu red de contactos es que tanto la otra persona como tú salgáis ganando. No tiene nada de malo recibir un poco de ayuda para acceder al sector o puesto de tus sueños, pero debes adoptar la actitud correcta para aprovechar al máximo esta oportunidad. Deberás ganarte tu lugar y demostrar que mereces estar allí. Todo depende de ti. ¡Buena suerte!

Traducido por Andreína Gil

Foto de WTTJ

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Audrey Depommier

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