Las claves para romper el hielo en el trabajo

¿Cómo romper el hielo en el trabajo?

Todos hemos vivido alguna vez esos segundos de pánico al encontrarnos en el ascensor con Pepe, de Contabilidad. Él te mira, tú le miras, ambos sabéis que no tenéis nada interesante que decir, pero el silencio se vuelve cada vez más insoportable. Rápido, hay que pensar en algo, lo que sea. “Hace bueno para ser noviembre, ¿no?” Pepe, tan aliviado como tú, responde: “Pues sí, la verdad. Este otoño es más cálido que de costumbre. Ya sabes, el cambio climático…”.

Las conversaciones triviales, que nos sirven para llenar los silencios o para simpatizar con los jubilados en la cola de la panadería, también son una herramienta muy útil en el ámbito profesional. El tiempo, los problemas del transporte público, tus últimas vacaciones… Si dispones de un buen repertorio de temas de conversación podrás hacer frente a todo tipo de situaciones.

Las conversaciones triviales no son nada nuevo

En su ensayo The Problem of Meaning in Primitive Languages, publicado en 1923, el antropólogo polaco Bronislaw Malinowski escribía acerca de “expresiones sin ningún propósito, relatos de eventos irrelevantes y comentarios sobre lo perfectamente evidente”, y esto le convirtió en el primero en describir lo que hoy en día se denomina charla trivial (o small talk en inglés) y en destacar su importante papel en las relaciones sociales como un tipo de discurso que no tiene mayor interés que romper el silencio.

Fue en los años 70 cuando la sociolingüística comenzó a interesarse por estas formas de discurso que son parte del lenguaje cotidiano y que representan una parte fundamental de nuestra comunicación verbal. Desde entonces, muchos estudios han confirmado la importancia de estos intercambios informales, una especie de rituales que nos ayudan a sentirnos cómodos antes de comenzar una conversación seria o una amistad duradera.

Así que no, nadie espera un debate apasionante cuando mencionas la película que viste ayer por la noche o el tiempo que hará el próximo fin de semana. Lo importante no es el tema de la conversación, sino el acto de conversar.

¿Son necesarias en el trabajo?

Lo queramos o no, las conversaciones triviales son el lubricante de las relaciones sociales, incluso en el trabajo. Esos momentos de charla frente a la máquina de café o antes de una reunión desempeñan un papel esencial para el éxito profesional. Te permiten integrarte más fácilmente en una nueva empresa, ampliar tu red de contactos o simplemente crear un ambiente más relajado.

Rompe el hielo con tus compañeros

Para evitar la interminable cháchara sobre el tiempo, que solo sirve para romper el silencio y no te permite demostrar tu inteligencia, aquí tienes algunos temas que puedes abordar.

  • “¿Has visto… el último partido de la selección española/la última película de Woody Allen?”

El arte de las conversaciones triviales reside en saber detectar los límites de tu interlocutor y determinar si un tema podría ser considerado incómodo o fuera de lugar. Para no correr riesgos, aborda temas clásicos (y no demasiado emocionales) que funcionen en cualquier situación: deportes, películas, series, viajes, cocina, o simplemente las últimas noticias.

  • “¿Por qué… quisiste trabajar en este puesto/elegiste esta carrera?”

Todas las preguntas abiertas y que comiencen por “por qué/cómo” invitan a tu interlocutor a entrar en más detalles y a hablar de sí mismo, lo cual suele ser la predilección de la mayoría de los seres humanos. Un estudio del doctor Jason Mitchell, neurocientífico de la Universidad de Harvard, demostró que hablar de uno mismo activa las mismas zonas del cerebro relacionadas con el placer y la liberación de dopamina. Así, en lugar de convencer a un compañero para que te acompañe a una sesión de crossfit, proponle mejor que te cuente su vida con una copa, (¡siempre con moderación!)

  • “En tu opinión, ¿cómo crees que debería… tratar con este cliente/abordar esta situación delicada?”

Oscar Wilde afirmaba que solemos admirar la sabiduría de aquellos que recurren a nosotros para pedirnos consejo. Efectivamente, a la mayoría de la gente le gusta hablar de sus experiencias y dar su opinión. Si les ofreces la oportunidad de hacerlo, lo más probable es que la conversación sea todo un éxito.

  • “He oído que… el sushi del restaurante de la esquina está buenísimo/acaban de abrir un nuevo gimnasio aquí cerca. ¿Lo has probado?”

Además de ser una buena forma de hacer planes, hablar de lugares cercanos te permite ante todo valorar la opinión y los consejos de tus compañeros. Lo ideal es que enfoques la pregunta hacia un tema que resulte interesante para la persona con la que hablas: guarderías cercanas en el caso de padres jóvenes, bares con happy hour para los más fiesteros, o los mejores restaurantes para los amantes de la comida.

  • “¿Crees que algún día deberíamos… enviar exploradores a Marte/dejar de viajar en avión?”

Sin meterte en temas demasiado controvertidos (relacionados con política, religión o sexualidad, por ejemplo) no dudes en tratar asuntos más profundos. Varios estudios han demostrado que la gente prefiere tener conversaciones constructivas y profundas. Hablar de temas significativos nos hace más felices y nos permite crear vínculos más fuertes con las personas que nos rodean.

Así pues, la elección es tuya. Puedes seguir considerando las conversaciones triviales como un simple intercambio para romper el silencio en el ascensor o puedes empezar a usarlas también como herramienta para romper el hielo con tu interlocutor, comprenderlo mejor, hacer que se sienta cómodo y sentar las bases de una relación más duradera. ¡Tú decides!

Traducido por Rocío Pérez

Foto de WTTJ

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Marlène Moreira

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