Las 5 claves para seguir trabajando cuando te falta la motivación

Las 5 claves para seguir trabajando cuando te falta la motivación

Días malos los tiene todo el mundo. A veces la cabeza no está donde debería y afrontar una jornada de trabajo parece un reto insuperable. Pero estos meses de confinamiento y teletrabajo forzoso están haciendo que para muchos profesionales la desmotivación sea más intensa de lo normal. Si este es tu caso, no te apures. El experto en productividad personal Berto Pena, autor del blog ThinkWasabi, nos revela las técnicas y recursos más efectivos para lograr concentrarse y rendir en esos días en los que todo se nos hace cuesta arriba.

Por qué cada vez te sientes más desmotivado en tu trabajo

Llevamos dos meses de teletrabajo y es de esperar que esta situación se alargue como mínimo unas cuantas semanas más. El Gobierno no contempla la reincorporación laboral hasta la fase 3, que como muy pronto no llegará hasta principios de junio. Muchas de las empresas incluso van más allá y proyectan mantener sus plantillas en casa hasta septiembre.

Ante este escenario de desescalada, muchos profesionales comienzan a notar que cumplir con su trabajo desde casa cada vez les cuesta más. El marco en el que estamos teletrabajando actualmente no es óptimo. Es muy probable que tengas que convivir con gente en casa y que esto dificulte tu concentración, y que te resulte casi imposible desconectar, puesto que ocio y trabajo transcurren en el mismo espacio. Puede que incluso estés sometido a una mayor carga laboral.

Trabajar en estas condiciones hace que las tareas que antes podías realizar en una hora, ahora te lleven buena parte de la mañana. No logras enfocarte en tu trabajo, estás desmotivado y encarar cada nueva jornada de trabajo te supone un mundo. Vamos, que estás harto de estar confinado.

Si este es tu caso, debes saber que no estás solo y que es totalmente normal. “No somos máquinas donde apretamos el botón de la productividad y ya estamos al cien por cien. Somos personas, y hay muchísimos factores externos que pueden alterar o modificar nuestro pico de productividad, es inevitable”, explica el experto en productividad personal y autor del blog ThinkWasabi Berto Pena.

Sin embargo, aunque hayas entendido que existen días en los que realizar tu trabajo es más difícil, esto no te evita tener que luchar por ganarle la batalla al desánimo y evitar perder la jornada. Para ayudarte a superar esta situación, el experto en productividad Berto Pena comparte algunas de sus mejores técnicas y recursos para afrontar la carga de trabajo cuando falta motivación.

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1. No te concentres en tu lista de tareas

Puede que este consejo te desconcierte después de haber leído y escuchado a incontables expertos hablar de la necesidad de planificar tus tareas y ceñirte a ello. Pero aquello que resulta eficaz para mejorar la productividad en una situación normal, no tiene el mismo efecto cuando encaramos el trabajo desde una situación de desánimo y abatimiento. La clave está en entender que, en esta situación, de falta de motivación nuestra mente “se empeña” en buscar razones para no hacer lo que tiene que hacer.

Por ello, “en los momentos de pereza o desmotivación, lo importante es arrancar, echar a andar como sea”, explica Pena. Y esto es algo que parece imposible cuando te enfrentas a una lista interminable de tareas. “Esto acentúa todavía más el desánimo y es entonces cuando empezamos a decirnos: ‘no puedo con ello, hoy no estoy para esto’”. En ese sentido, el consejo de ignorar la lista de tareas no significa desentenderse de ella, sino “concentrarse en otra cosa para empezar que no sea esa interminable lista”. Es decir, en lugar de querer abarcarlo y gestionarlo todo desde un principio, lo recomendable es empezar por una sola cosa y centrarse en ella por completo, dejando a un lado el resto de obligaciones.

“En los momentos de pereza o desmotivación, lo importante es arrancar, echar a andar como sea”

El objetivo es ir cogiendo el ritmo en un momento en el que sientes que te cuesta más conseguirlo, y una vez alcanzado, ir abarcando todo lo demás. Para ello:

Divide el trabajo en tareas más pequeñas

Según Berto Pena, un recurso que suele funcionar es dividir las tareas en bloques más pequeños. “Pongamos que hoy tienes 15 tareas. Lo que puedes hacer es dividirlas en partes, en sublistas, de forma que la carga sea menos intimidatoria y te cueste menos arrancar”, remarca.

“Una vez que coges ese ritmo con tareas menores, la propia dinámica te anima a seguir”. Según asegura Pena, de esta forma irás poco a poco abarcando toda tu planificación, “pero sin haberte enfrentado a todas tus obligaciones de golpe”.

Favorece espacios libres de distracciones

En este punto en el que comienzas a conseguir concentrarte, “es muy importante aislarte de toda distracción”, advierte Pena. “La mente está intentando hacer cualquier cosa menos lo que tiene que hacer, por lo que cualquier distracción provocará que te disperses, porque tu cabeza habrá encontrado algo mejor”.

Así pues, cuanto más grande sea el desánimo o la pereza que sientes, con más contundencia tendrás que trabajar. En este sentido el experto aconseja garantizar un lugar de trabajo totalmente aislado de aquello que pueda llevar a la distracción, como las constantes alertas del móvil, el ruido exterior, las aplicaciones abiertas en el ordenador o el propio correo, una de las mayores amenazas para la productividad, asegura. “El correo electrónico es la excusa perfecta, ya que te da una satisfacción inmediata: respondes a un correo y dices ‘ya está, ya he hecho algo’, pero lo que realmente has hecho es hacer saltar por los aires tu concentración”, alerta el experto.

2. Empieza por las tareas “desatascador”

Aunque el experto en productividad confiesa ser “un ferviente defensor de empezar el día siempre con las tareas más importantes”, lo cierto es que cuando se trata de incentivar ese ánimo que nos falta, este método a veces puede resultar contraproducente. Por eso, “una manera de empezar a trabajar cuando cuesta más es recurrir a esas tareas de baja exigencia, más mecánicas o manuales, que tengan cierto valor pero que no requieran un esfuerzo extra”, explica Pena. Eso te ayudará “a hacer algo productivo y a la vez a coger esa dinámica que necesitas para después continuar con lo importante”, remarca.

Se trata de lo que el experto denomina “tareas desatascador”, que se caracterizan por los siguientes elementos:

  • Son tareas muy pequeñas, apenas requieren esfuerzo.
  • Las puedes hacer tú solo, sin intervención de nadie más.
  • Puedes hacerlas en cualquier momento y lugar.
  • Sabes que vas a empezarlas, pero sobre todo a terminarlas.
  • Puedes completarlas en un corto espacio de tiempo, en unos pocos minutos.

… pero sin abusar

No obstante, aunque sean útiles, las “tareas desatascador” también conllevan cierto riesgo. “Si las terminas, podrás acallar tu conciencia, pero en el fondo habrás pasado una cantidad de tiempo haciendo algo que no tiene el peso, el impacto y los resultados de otras tareas”, advierte Pena. Para evitar que esto ocurra, es importante distinguir entre actividad y productividad. “Estar ocupado no significa ser productivo”, puntualiza el experto. “Puedes estar ocupado haciendo tareas que te ayuden a desatascarte y a ponerte en marcha, pero si abusas de esta estrategia entrarás en una espiral que no es productiva”.

“Estar ocupado no significa ser productivo”

3. Divide tu jornada en bloques de tiempo

La forma en la que gestiones tu tiempo puede ayudarte a mejorar tu estado de ánimo en el trabajo o, por el contrario, convertirse en una losa que mine aún más la escasa motivación de esos días complicados.

Ante el desánimo, pensar que tienes que afrontar ocho eternas horas de jornada laboral no te ayudará a llevar la mente a un estado más proactivo. Por ello, gestionar la jornada en bloques de tiempo más reducidos, por ejemplo de una hora u hora y media, se torna mucho más asumible en los días en que todo se hace cuesta arriba.

“Planifica lo que vas a hacer en cada momento del día, por ejemplo en el primer tramo de la mañana o tras una reunión que termina a las 12 y media, o gestiona qué hacer hasta la hora de comer; en resumen tramos pequeños que sabes que puedes programar”, aconseja Pena. “Soy partidario de este enfoque, porque, de lo contrario, chocas con la realidad y te frustras y desanimas más”, apostilla.

4. Toma tiempo para descansar y socializar

La importancia de tomarse descansos durante la jornada laboral es algo en lo que, en opinión de Pena, no se hace “todo el hincapié que se debería”.

El agotamiento es uno de los grandes enemigos de la productividad, que además hará aún más complicada la tarea de centrarse cuando la motivación ya escasea. “Partimos de una premisa errónea que es creer que la mente siempre está a tope cuando se la necesita, y no es así. La mente es como un caballo de carreras capaz de darlo todo, pero hay que darle descansos, descansos reales”, matiza.

Por ello el experto recomienda (además del descanso nocturno y del fin de semana) realizar pequeñas pausas entre los periodos de gran concentración para conseguir mantener una actitud proactiva durante toda la jornada. Se trata de ayudar al cuerpo a recargar las pilas para poder seguir rindiendo. Y la única forma de hacerlo es con la ayuda de pausas en las que desconectemos del trabajo.

“No puedes pasarte una hora y media en el ordenador y luego hacer una pausa para ponerte a mirar el móvil o los correos, eso no es descansar. Descansar es hacer una actividad totalmente distinta a la que estabas haciendo, y preferiblemente que te refresque y te oxigene”, recomienda el experto.

“Ponerte a mirar el móvil o los correos no es descansar. Descansar es hacer una actividad totalmente distinta a la que estabas haciendo, y preferiblemente que te refresque y te oxigene”

Bajo esta premisa, su indicación es aprovechar para beber agua, comer algo o, aun mejor, dar un paseo para estirar el cuerpo o interactuar con alguien.

5. Acepta que no puedes estar siempre al 100%

¿Qué pasa si pongo en práctica todas estas técnicas y no resultan eficaces? En este caso, trata de recordar las palabras de Pena: “no eres una máquina” y, por lo tanto, no puedes tener continuamente el mismo rendimiento. Existen muchos factores que pueden hacer que te sea difícil mantener la motivación, como la actual situación de excepcionalidad, y es bueno aceptar que no puedes estar siempre al cien por cien.

Evidentemente, tampoco se trata de abusar de esta condición y bajar el nivel ante el mínimo contratiempo. Si lo haces, corres el riesgo de “caer en la dejadez o en la procrastinación casi permanente”, puntualiza Berto Pena. “A veces te das cuenta de que lo has probado todo, todos los recursos que tienes, y sigues desmotivado. Ahí es donde debes saber parar y ponerte con otra cosa que puedas abordar”, remata el experto.

Foto de WTTJ

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