Alguien cercano está sufriendo en el trabajo, ¿cómo gestionarlo?

Alguien cercano está sufriendo en el trabajo, ¿cómo gestionarlo?

“Terminarás encontrando algo más”, “mira el lado positivo”, “podría ser peor…”. Debes admitir que la última vez que tu mejor amigo te confesó sus problemas laborales, no brillaste por tus consejos. Y, es que, ayudar a un familiar o amigo que se encuentra en una situación laboral complicada no es fácil, especialmente si nosotros mismos también estamos atravesando un momento complicado en el trabajo. En esta situación, ¿qué podemos hacer para apoyar a esa otra persona? ¿Cómo podemos gestionarlo para que no nos acabe afectando negativamente y generándonos estrés o ansiedad?

Ante todo, es importante conocer el punto desde el que partimos, ya que no es lo mismo aconsejar a alguien que acaba de perder su empleo si tú mismo te encuentras en la misma situación, que si estás en la situación opuesta y sí tienes trabajo. Por eso, hablamos con Mayte Moreno, psicóloga, coach laboral y directora de Mentalis, para que nos aconseje sobre cómo entender, en ambos casos, las dificultades profesionales de alguien cercano y prestarle nuestro apoyo sin caer en banalidades y de una forma positiva.

Caso 1: Tengo trabajo, me va bien

Según señala Mayte Moreno, cuando alguien cercano a ti ha perdido su empleo o está en una situación laboral delicada, hay un menoscabo importante del bienestar, ya que pasamos una gran parte de nuestro tiempo en el trabajo y perderlo significa perder parte de nuestra identidad. En este caso, es importante que sepamos cómo ayudar de manera adecuada a nuestro amigo sin sentirnos culpables por nuestro éxito.

Despídete de la culpabilidad

Es habitual sentirse culpable al mantener tu trabajo cuando otros lo pierden (es lo que se conoce como síndrome del superviviente). Sin embargo, seguir manteniendo tu puesto de trabajo o tener un empleo que te encanta no es motivo para que te sientas culpable si un amigo te cuenta que acaba de perder el suyo o que lo está pasando mal en su entorno laboral. La culpabilidad no hará que la otra persona se sienta mejor, así que deshazte de ella.

Para la experta, la culpa puede tener sentido si reparar el daño causado está en nuestro poder, es la llamada culpa funcional, pero en este caso lo único que logrará será que nos centremos en nosotros mismos y no prestemos la atención necesaria a las necesidades de nuestro interlocutor. Si nos sentimos culpables, Moreno aconseja que nos preguntemos si ese sentimiento no aparece para enmascarar otra emoción, como el miedo a no saber cómo tratar al otro, vergüenza o inseguridad.

Practica la escucha activa

En este contexto, es importante saber escuchar y mostrar empatía. Los comentarios del tipo “bueno, ahora tienes dos años de vacaciones pagadas…” son frecuentes y, aunque no sean malintencionados, no ayudan. Para no caer en esta situación, Mayte Moreno aconseja practicar la escucha activa: “Escuchar de manera activa requiere que el que escucha pase a un segundo plano y que centre su atención en el que habla, en lo que dice y en cómo lo dice”.

“Para hacernos una idea, la escucha activa podría significar escuchar un 80% y hablar un 20%”, explica la experta. Para conseguirlo es importante seguir estas pautas:

  • Mostrar paciencia con la historia de la persona y permitirle expresarse a su ritmo.
  • No juzgar ni aconsejar.
  • No tener miedo a mostrar emociones o reconocer la emoción en el otro. Por ejemplo, si tu interlocutor está conteniendo el llanto invítale a que no lo haga y muéstrale que contigo puede expresarse libremente.
  • Respetar los silencios: es importante dejar tiempo a tu interlocutor para pensar, sentir…

Ayuda en tareas concretas

Puedes ofrecerte para ayudar a tu amigo o familiar en aquellas áreas donde considere que necesita refuerzo: simular una entrevista de trabajo, ayudarle a redactar el currículum o una carta de presentación

Aquí lo importante es, según la psicóloga, no avasallar con planes ni decirle al otro lo que tiene que hacer, ya que solo conseguiremos reforzar la sensación de incapacidad. En cambio, la experta sí aconseja tomar la iniciativa para proponer planes concretos, como por ejemplo: “Si necesitas que te ayude a preparar tu próxima entrevista con el jefe, no dudes en decírmelo”.

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Caso 2: Mi situación también es complicada

Si tú también estás pasando por una situación laboral complicada, es importante que aprendas a prestar apoyo sin que ello te robe toda tu energía. En este caso, la coach aconseja, ante todo, estar atento a las propias emociones: “En el caso de darnos cuenta de que no somos capaces de ayudar, parar y atender las propias necesidades sin dañar al otro sería lo indicado”.

Despídete de la toxicidad emocional

Con tu amigo o familiar y tú mismo viviendo una situación laboral delicada, es fácil que acabéis retroalimentándoos y cayendo en comportamientos tóxicos, como quedar para tomar algo y acabar bebiendo de más, lamentarte a todas horas de tu mala suerte, caer en el victimismo o en la ira, no respetar tus rutinas de descanso, alimentarte mal… Todas estas formas de escape, aunque puedan hacerte sentir alivio momentáneamente, a la larga, harán que te sientas peor. Mejor abandonar ese camino porque no te va a traer nada bueno.

Para la experta, es importante tener claro que toda crisis es un motor de cambio y que, en lugar de lamentarse, es mejor centrarnos en analizar qué necesitamos para estar mejor. Por ejemplo, un tiempo de descanso para poner nuestras ideas en orden nos ayudará a analizar de qué forma podemos mejorar nuestro perfil laboral. También puede ser el momento de aprender un nuevo idioma, matricularte en ese posgrado tan anhelado o, simplemente, mejorar tus soft skills. Quizá llegues a la conclusión de que tu carrera necesita otro rumbo. Sea como sea, no olvides plantear en positivo tu futuro. “Hablar sobre nuestras aspiraciones laborales o el trabajo soñado” es la manera de no caer en sentimientos tóxicos, asegura la psicóloga

Busca el equilibro

Tu amigo ha acudido a ti para que le ayudes, no para que le cuentes lo mal que estás. Aunque sea tentador lamerse las heridas y dejarse llevar por la autocompasión, es importante que ninguno de los dos centréis la conversación en vuestros propios problemas. La psicóloga considera esencial encontrar un equilibrio para que ambos interlocutores puedan desahogarse y, al mismo tiempo, encontrar el apoyo que necesitan.

“Una buena manera de conseguir esto sería hablar de una preocupación propia y acto seguido preguntarle al otro cuál es la suya. Es decir, empezar hablando de uno mismo para acabar interesándose por el otro”, aconseja Moreno.

Funcionad como un apoyo para el otro

Aunque tu amigo y tú estéis pasando por una mala situación laboral, este puede ser un magnífico momento para que ambos os apoyéis mutuamente. Intentad seguir activos en todos los sentidos, podéis quedar para ir a dar un paseo, enviar currículums o para poneros al día de talleres o cursos de reciclaje laboral.

Para Mayte Moreno este punto es muy importante porque, por un lado, “reconforta saber que no somos los únicos en esta situación, que otros pasan o han pasado por lo mismo”. Además, hablar con alguien que pasa por lo mismo que nosotros “permite descubrir puntos de vista diferentes que pueden sernos de ayuda”.

Y recuerda…

Cuando un familiar, amigo o persona cercana está atravesando por una etapa laboral complicada, puedes escuchar, ayudar y orientar. Lo importante es tratar de acompañar a esa persona, pero sin olvidarte de cuidar de tus emociones. Sin embargo, si ves que la situación te desborda o no sabes cómo ayudar, dirigir a la persona a los profesionales especializados, como un coach laboral o un psicólogo experto en salud laboral, será lo más adecuado. ¡No pasa nada por pedir un poco de ayuda!

Foto de WTTJ

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