Cómo hablar con tu superior cuando las cosas van mal en el trabajo

Cómo hablar con tu superior cuando no te sientes bien

Dar lo mejor de sí mismo es el reto del día a día. Y aún más en el trabajo, donde debes mantener el ritmo, cumplir con tus tareas y estar de buen humor en todo momento. O al menos, eso es lo que te propones. Según la sexta Encuesta Europea sobre las Condiciones de Trabajo, el 31% de los españoles declara deber ocultar sus sentimientos en el entorno laboral “siempre” o “casi siempre”. Sin embargo, hay días en los que te sientes abrumado, agotado, estresado… Y con razón, porque tres de cada diez españoles sufren estrés laboral con frecuencia y un tercio afirma que el trabajo afecta negativamente su salud, unas cifras que han ido en aumento en los últimos años. Si es tu caso, ¿qué puedes hacer al respecto? Por supuesto, puedes disminuir el ritmo, tomar distancia y descansar, pero, ¿cómo contárselo a tu superior? Vanessa Lauraire, psicóloga ocupacional y psicoterapeuta, comparte algunas claves con el fin de prepararte para hablarlo con calma con tu responsable.

¿Cuál es el problema?

Según Vanessa, para entender mejor lo que ocurre, “es necesario distinguir los hechos de las experiencias subjetivas y las emociones relacionadas”. Observa lo que depende de ti y no añadas más estrés a una situación que ya es de por sí estresante.

Analiza las exigencias de trabajo

Hay una diferencia entre lo real y la percepción que cada persona tiene del mundo en el que vivimos. Reflexiona e intenta identificar qué es, en concreto, lo que te está afectando. ¿Un exceso de trabajo? ¿Demasiada presión? ¿Un margen de acción muy estrecho? ¿Poco reconocimiento? ¿La obligación de mantener un cierto ritmo? ¿Objetivos inalcanzables? ¿Horarios de trabajo excesivos? Identificar la causa de tu malestar te permite verlo con mayor claridad. “Cada actividad abarca varias tareas que se deben realizar y están incluidas en la descripción del puesto. Es importante diferenciar las exigencias que conlleva cualquier empleo de tu propia percepción de la situación y subjetividad en el trabajo. Se trata de tomar distancia respecto a lo que ocurre para preguntarte cómo te hace sentir”, explica Vanessa. Así pues, analiza las posibles causas de tu agotamiento. ¿Son el resultado de una presión impuesta por alguien más o autoimpuesta?

Ten en cuenta tus exigencias personales

“Tanto si eres un obrero en una cadena de montaje, como un directivo en un open space, siempre hay una brecha entre la descripción del trabajo y la actividad tal y como la realizamos”, explica Vanessa. “En eso consiste la inteligencia laboral de cada profesional: es la parte de ti mismo que aportas, con tus propios valores y exigencias personales, para hacer el trabajo”. Por lo tanto, pregúntate: ¿cuánto estrés te impones? ¿Qué causa tu agotamiento en relación con la organización del trabajo? “El objetivo es poder definir el verdadero problema. ¿Cuánto inviertes de ti mismo para cumplir con tus obligaciones? La respuesta a esta pregunta probablemente te indique una de las razones de tu agotamiento”, destaca Vanessa.

¿Qué impide que hables con tu superior al respecto?

“Saber decir ‘no’ y reconocer los límites de tus propias capacidades suele ser percibido como una señal de debilidad. Pero es todo lo contrario, ¡es un acto de valentía!” - Vanessa Lauraire, psicóloga clínica ocupacional

Anticipar una reacción negativa

El miedo a hablar con tu superior de tu agotamiento profesional esconde una inquietud. “Este temor se basa en la anticipación de lo que va a ocurrir: las personas suelen imaginar que hablan con su responsable y este reacciona de manera negativa” explica Vanessa. “Se hacen toda una película en la cabeza de lo que va a suceder, que no es real pero genera un estrés muy real”. También existe un temor respecto a la forma de expresar el agotamiento a su superior. “Las personas pueden dudar de su propia reacción, pero todo depende de su experiencia personal”, añade Vanessa, “sobre todo, si han tenido experiencias pasadas negativas, aunque también depende del carácter y de si es alguien tímido, introvertido, o por el contrario, extrovertido”. Por supuesto, todo esto no es más que una proyección, una anticipación de cómo podrías reaccionar basada en tus experiencias pasadas y personalidad.

Destruir viejas creencias

“Muchas empresas tienen una cultura corporativa del rendimiento. En este caso, reconocer que no das más de ti mismo puede interpretarse como un signo de debilidad. Expresar tus emociones y límites va en sentido contrario a la regla del rendimiento y la rentabilidad. Asimismo, saber decir ‘no’ y establecer límites suele ser percibido como una señal de debilidad. Pero es todo lo contrario, ¡es un acto de valentía!”, explica Vanessa. Esto supone superar tus miedos y las consecuencias imaginadas después de la entrevista con tu superior. Sin embargo, todos estos escenarios catastróficos están basados en creencias limitantes, por lo que es importante que te atrevas a seguir adelante a pesar de ellas.

Cómo hablar con tu superior al respecto: 5 consejos para expresarte “con calma”

Escucharte a ti mismo, ver las cosas con perspectiva, preparar tu discurso, encontrar soluciones y practicar una comunicación efectiva son algunas de las claves que Vanessa comparte para transmitir un mensaje a tu superior con calma.

1. Sé empático contigo mismo

“¿Eres capaz de reconocer que estás agotado?”, pregunta Vanessa. “Sé empático contigo mismo para tomar distancia e identificar si hay algo que no está bien. ¿Hay pequeñas señales manifestándose en tu entorno? ¿Estás más irritable, te enfadas más a menudo? ¿Tienes menos paciencia? ¿Has tenido problemas para dormir últimamente? Observa si ha habido cambios en tu día a día”, afirma. Antes de conversar con tu superior, es necesario que sepas hablarte a ti mismo.

2. Analiza los hechos con objetividad

La psicóloga invita a “hacer un balance de las cosas”. “¿Cuál es la situación? ¿Cuáles son los hechos? ¿Qué depende de ti? Sincérate contigo mismo antes de hacerlo con alguien más”, sugiere Vanessa. “Es necesario ver las cosas con perspectiva y con discernimiento. Pregúntate ¿qué depende de mí? ¿Cómo me siento respecto a esta situación laboral?”. Analiza tu reacción emocional ante la situación objetiva en la que te encuentras.

Vanessa recomienda utilizar el famoso “método Eisenhower” para preparar la conversación con tu superior. Se trata de una herramienta muy práctica diseñada para aprender a organizar mejor los horarios, tomar distancia y ver las cosas con perspectiva. En concreto, es un cuadro que te permite clasificar tus tareas en cuatro categorías: urgente e importante (las tareas que debes realizar de inmediato); importante, pero no urgente (las tareas que puedes posponer); urgente, pero no importante (las tareas que deberías delegar en alguien más); y ni urgente ni importante (las tareas que deberías descartar). Esta herramienta podría aportarte más claridad sobre tu actividad y las razones de tu agotamiento.

3. Reconoce tus propias necesidades

La situación laboral en la que te encuentras a menudo revela qué recursos te hacen falta: puede ser tiempo, formación, herramientas, ayuda de tus compañeros, etc. “¿Cuáles son tus necesidades? ¿Son materiales, fisiológicas o de reconocimiento? Es necesario distinguir el contexto laboral (las condiciones y las herramientas) del contenido de tu trabajo. En el fondo, ¿en qué consiste la sobrecarga? ¿Es real o subjetiva? Esta es una oportunidad para evaluar tu relación con el trabajo: ¿en qué punto te encuentras? ¿Lo que sientes es desmotivación o agotamiento? ¿Qué tipo de trabajo deseas tener?”, plantea Vanessa. Aprovecha esta ocasión para preguntarte qué podría, en concreto, resolver tu problema, pues siempre hay una solución. Por otra parte, es recomendable analizar si esta cuestión esconde una necesidad más profunda. Tómate el tiempo para hacer introspección.

4. Intenta reinventarte

“¿Cómo hablar de lo que no funciona?”, pregunta Vanessa. El objetivo no es ir a la oficina de tu superior a hacer una reclamación, pues llegar con un libro de quejas no es muy constructivo. “Mantente atento, abierto y toma la iniciativa”, sugiere Vanessa. “Pregúntate cómo puedes reinventarte en el trabajo. Ve más allá de los problemas para proponer soluciones. Enfoca la situación desde una perspectiva de desarrollo y analiza cómo sería una mejor forma de trabajar para ti”. Por ejemplo, podrías proponer trabajar algunos días a distancia, reorganizar tu actividad o solicitar el asesoramiento de un mentor, si crees que lo necesitas. Lo importante, según Vanessa, “es que recobres la capacidad de actuar”. Retomar el control de cómo te organizas, y de manera más general, de tu vida profesional, es lo que podría ayudarte a recuperar la confianza y tener más calma a largo plazo.

5. Prepara la conversación

No es una buena idea reunirte con tu responsable cuando estés al borde de una crisis nerviosa, con lágrimas en los ojos, la voz quebrada y un pañuelo en la mano. Tampoco le digas que tu trabajo afecta a tu vida personal, que has ganado peso porque estás deprimido y que, por todas estas razones, tienes muchos más problemas en casa. Por supuesto, tal vez esta sea realmente tu situación, pero es importante mantener una actitud profesional.

Así pues, prepara la conversación con calma. “Puedes utilizar las herramientas de la comunicación efectiva”, recomienda Vanessa. “Pregúntate cómo deseas abordar esta conversación, sin juzgar ni dramatizar. No anticipes la reacción de tu superior, pero prepara lo que deseas decirle. El proceso de comunicación efectiva se desarrolla en cuatro etapas: dar un contexto, explicar cómo te hace sentir la situación, exponer tus necesidades y formalizar tu solicitud. Habla de lo que necesitas, los recursos que te hacen falta y las respuestas a tus problemas. Por último, intenta encontrar una solución que satisfaga a todos. ¿Cómo puedes resolverlo todo sin utilizar los recursos financieros de la empresa? ¿Quizás evaluando qué proyectos son más urgentes o repartiendo las tareas de forma distinta? ¡Siempre hay una solución!”.

Sea cual sea la causa de tu agotamiento profesional, es necesario que puedas identificarla y hablar al respecto. Sin embargo, para que tu interlocutor entienda lo que quieres decir y se produzca un cambio, debes explicar la situación con calma. Es completamente normal que te preocupes por la reacción de tu superior y tengas miedo de lo que pueda ocurrir. “Pero no tienes por qué hacer un drama, pues la verdadera tragedia es no hablar al respecto. Esto podría llevarte al aislamiento y provocarte un burnout. Lo más importante es que te cuides a ti mismo y a tu trabajo”, concluye la psicóloga.

Traducido por Andreína Gil

Foto de WTTJ

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Gabrielle de Loynes

Rédacteur & Photographe

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