¿Un trabajo ético y responsable en el sector de la moda? Es posible

Cómo trabajar en el sector de la moda ética y sostenible

Según la ONU, la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, la responsable del 20% del desperdicio total de agua a nivel global y de la emisión de 1.700 millones de toneladas de CO2 cada año. La crisis mundial provocada por el coronavirus y el parón en la economía, que ha demostrado la necesidad de volver al consumo local, se presenta como el momento ideal para concienciar sobre los peligros de esta industria y mostrar que existen alternativas más razonables. Cada vez son más los emprendedores en el sector textil que apuestan por un modelo de producción que no solo puede ser sostenible con el medio ambiente, sino también rentable. El movimiento de la moda ética comenzó como un mercado nicho, pero avanza con un gran potencial de crecimiento. Te contamos todo lo que debes saber sobre este sector.

La peor cara de la industria de la moda

El 24 de abril de 2020 se cumplían siete años del derrumbe de la fábrica textil Rana Plaza en Bangladés (el segundo país asiático con mayor volumen de exportación de ropa), en la que resultaron heridas dos mil personas y al menos 1132 perdieron la vida, en su mayoría trabajadoras textiles que cosían para abastecer a una treintena de marcas internacionales. Aquella tragedia mostró al mundo una terrible realidad: las precarias condiciones laborales en las que trabajan millones de personas en las fábricas (tan solo en Bangladés lo hacen alrededor de cuatro millones) que producen la mayoría de la ropa que vestimos en Occidente.

En los últimos años, cada vez son más los consumidores que han tomado conciencia del impacto negativo de la fast fashion (colecciones de ropa que se diseñan y fabrican de forma acelerada y a bajo coste) y buscan alternativas más éticas de consumo. Según datos de Common Objective, entre 2012 y 2018, las búsquedas en internet de “moda sostenible” crecieron en un 46% y las de “moda ética” un 25%.

Entre 2012 y 2018, las búsquedas en internet de “moda sostenible” crecieron en un 46% y las de “moda ética” un 25%.

Ante esta demanda, marcas y retailers se han marcado retos de sostenibilidad en la cadena de suministro. Pero organizaciones y ONG advierten que muchas de las acciones de iniciativa privada no son vinculantes y funcionan más como escaparate que como compromiso real.

Es el llamado greenwashing, un lavado de imagen en clave ecológica que algunas firmas están empezando a realizar para sumarse a la tendencia del consumo sostenible y la moda ética. De hecho, según la Fundación Ellen MacArthur, muchos de estos esfuerzos no han estado enfocados en abordar las raíces reales del problema. Entre ellos, la baja utilización de la ropa y la mínima tasa de reciclaje del sector, dos factores que deben transformarse para conseguir un cambio real.

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Moda ética: un sector en crecimiento

El término “moda ética” comenzó a usarse hace apenas dos décadas y se refiere a la tendencia que promueve un consumo y producción sostenibles, con un impacto social positivo.

Tonuca Belloch, diseñadora y profesora del máster en Co-diseño de Moda y Sostenibilidad de la EASD, matiza que es preferible hablar de moda sostenible, porque también engloba las condiciones de trabajo dignas y el cuidado del medioambiente. Para Juan Carlos Moreno, de Planeta Moda, son cuatro puntos esenciales que los que se deberían contemplar al hablar de moda sostenible:

  • respeto de los derechos sociales de los trabajadores
  • materiales que no dañen el medio ambiente
  • producción local
  • trazabilidad

Y a estas, la plataforma Slow Fashion Next, que proporciona formación a aquellas marcas que quieran iniciarse en el sector de la moda sostenible, pone el acento en otro elemento más: la durabilidad de las prendas.

La importancia de concienciar al consumidor

Los consumidores son la clave para que el negocio de la moda ética se asiente. Una tarea complicada, pues la competencia que ejercen las grandes marcas es dura, con precios muy bajos y una producción casi ilimitada. Complicada, pero no imposible: según un informe de la OCU, tres de cada cuatro compradores españoles ya piensan en los “aspectos ecológicos y éticos” antes de añadir cualquier producto en el cesto de la compra. La transparencia y la sostenibilidad se han convertido ya en dos conceptos importantes para muchos consumidores que esperan de las empresas una mayor responsabilidad social corporativa.

El reto está en que el consumidor perciba el valor añadido de la moda sostenible, y aquí entra en juego la experiencia de usuario. Por ejemplo, la firma One Oak planta un árbol por cada compra que se realiza en su web, otras ofrecen semillas en sus etiquetas para hacer huertos urbanos en casa… La idea es que la experiencia no acabe al comprar la prenda y demostrar cómo las pequeñas decisiones tomadas a nivel individual pueden transformar la realidad.

Las empresas del mañana

Las buenas noticias son que desde el Observatorio creado por la plataforma Slow Fashion Next, que analiza la información pública de alguna de estas empresas, se ha observado que cada vez son más las compañías del sector textil que dedican tiempo y recursos a incluir la sostenibilidad en sus agendas.

Pero no es tan sencillo, pues muchas de ellas siguen un modelo de negocio de crecimiento irreal, según explica Tonuca Belloch, “pues está pensado para crecer sin límite, algo imposible en un mundo con recursos limitados”.

El modelo de crecimiento del sector de la moda es irreal, “pues está pensado para crecer sin límite, algo imposible en un mundo con recursos limitados” - Tonuca Belloch, profesora del máster en Co-diseño de Moda y Sostenibilidad de la EASD

En este sentido, el futuro será de aquellos modelos de negocio que apuesten por un crecimiento sostenido y tengan en cuenta este “techo ecológico”. Es la llamada economía circular, un modelo productivo y de consumo que aboga por alargar la vida de las prendas con nuevos usos para que, finalmente, puedan ser recicladas o reutilizadas, para generar el mínimo residuo.

Empresas y startups que apuestan por la moda ética

En los últimos años, el compromiso con la moda ética y responsable se ha convertido en una verdadera palanca de innovación y creatividad para los jóvenes emprendedores. Para Tonuca Belloch, uno de los principales retos a los que se tendrán que enfrentar será el de detener el consumo excesivo –herencia de la fast fashion– y crear nuevos modos de consumo responsable. Entre ellos:

Mariola Marcet apuntaba en la misma dirección cuando decidió emprender con una startup que ayudara a reducir el consumo de prendas y a la vez incentivase su reciclaje. “En Upcyclick damos una nueva vida a las prendas de forma sostenible y colaborativa, mediante la customización. Puedes hacerlo tú mismo, a través de nuestra plataforma online, o comprar ropa customizada por nosotras”, señala Mariola. Además también realizan eventos y talleres para divulgar la moda sostenible a través del upcycling o reciclaje creativo. Tras ganar la distinción a la startup de mayor impacto social en 2016, han colaborado con grandes empresas como como Desigual, Greenpeace y C&A.

Ethical Time es otro proyecto premiado, en este caso como Mejor Iniciativa Digital en 2019 por Ecovidrio. Esta plataforma web creada en Barcelona funciona como directorio y marketplace donde comprar ropa de marcas sostenibles. “Se trata de una plataforma donde verificamos las prácticas sociales y medioambientales de las marcas y acercamos al consumidor prendas realmente éticas y sostenibles”, cuenta su CEO y fundador, Ignasi Eiriz Alonso. A los 17 años, este estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas tomó la decisión de comprar únicamente ropa sostenible y comenzó a investigar cuáles cumplían los criterios. Tanto se especializó que continuó asesorando a amigos y familiares y acabó poniendo en marcha una plataforma que ofreciera el mismo servicio online. A través de una campaña de crowdfunding consiguió recaudar más de 20.000 euros para desarrollar el proyecto, en el que hoy trabaja junto a otras tres personas. Este año planean sacar el sello de “Moda Sostenible real” y abrir la plataforma a firmas europeas para que se sumen a las 160 españolas que ya colaboran con ellos.

Pero no todos los que se dedican a esto sienten una vocación tan temprana. Florence Bourgade tuvo que terminar su diplomatura en arte y trabajar como directora artística en un estudio de diseño varios años antes de decidirse a crear Florenz, una firma de moda ética que fabrica con estándares de alta costura. Esta francesa ha viajado cada seis meses durante tres años a Jaipur, para trabajar codo con codo con artesanos y pequeñas empresas locales hasta crear una relación de confianza que se mantiene hoy en día. Ahora, hace lo mismo en Italia con cachemir de materiales reciclados y trazables. “Nuestro ciclo de producción está construido en circuito corto, es decir sin intermediarios y reduciendo márgenes”.

Quien también tiene claro que viajar hasta el país productor es esencial para asegurar la producción ética y sostenible es la directora creativa y diseñadora Maria Malo. El objetivo de esta firma de moda y baño sostenible es crear un modelo de negocio de economía circular, “incorporando la mayor cantidad posible de materiales naturales en nuestras colecciones”, explica María. Esta madrileña formada en Ciencias Ambientales apuesta por el concepto de slow fashion con una única colección que nació hace cinco años y que va aumentado poco a poco.

Trabajar en la moda ética y sostenible

La demanda de profesionales especializados en este sector está comenzando a despegar. Estos son algunos de los perfiles más demandados:

  • Diseñador especializado en patronaje zero waste: consiste en diseñar generando los mínimos deshechos posibles y con técnicas de diseño cero residuos.
  • Consultoría y desarrollo de proyectos de moda sostenible y ética: es uno de los perfiles que Tonuca Belloch ve más viable en un futuro, pues con ellos se pretende “ayudar a otras empresas que no tienen asumida una perspectiva sostenible a que la implanten”.
  • Especialista en eco-marketing: aquí se diseñan estrategias que fomenten el bienestar social, medioambiental y se desarrollan políticas de marketing sostenible en el sector de la moda ética.
  • Técnico en tecnología de impresión láser: la aplicación de esta tecnología contribuye a ahorrar energía y generar menos residuos. Es una de las apuestas del sector en cuanto a sostenibilidad. Por ejemplo, en España Jeanologia es líder en el sector.
  • Técnico en investigación y desarrollo textil en materias primas ecológicas: el mercado demandará cada vez más este tipo de perfiles para dar soluciones sostenibles y tecnológicas a este sector en expansión.

La forma de acceder a este tipo de empleos suele pasar por el propio emprendimiento, a través de prácticas de empresa, una red de contactos activa o tras estudiar algunos de los (pocos) estudios especializados en nuestro país como pueden ser el Máster en Co-diseño de Moda y Sostenibilidad de la EASD de Valencia, los cursos de verano de Moda Sostenible IED en Barcelona o los cursos online de moda sostenible y emprendimiento impartidos por la plataforma Slow Fashion Next.

Consejos para introducirte en el sector:

  1. Conecta
    Para muchos de estos emprendedores y empresas del sector, una de los puntos más importantes son las sinergias que se establecen entre profesionales, productores y consumidores del sector. Así que no dudes en asistir a congresos, charlas o actos que se hagan en tu ciudad para así ampliar tu red de contactos.

  2. Fórmate
    Según Mariola Marcet, de Upcyclick, “si recibes formación específica en moda sostenible, el camino va a ser mucho más fácil y rápido que si lo haces por tu cuenta ya que podrás apoyarte en tutores y profesionales”. Tonuca Belloch aconseja también en este sentido trabajar o hacer prácticas en una empresa donde puedas adquirir experiencia.

  3. Viaja
    Para emprender con un proyecto internacional, Florence Bourgade aconseja viajar al país de origen y ver la realidad con tus propios ojos. Según esta emprendedora, “si quieres saber en qué condiciones trabajan las personas que vas a emplear, lo mejor es comprobarlo por ti mismo”.

  4. Persevera
    Para Marcet, “el sector de la moda ética se mueve muy poco a poco y, aunque a veces te parezca un camino lento, ¡a la larga será satisfactorio!”. Por lo que no estará de más cargarse con una dosis extra de paciencia.

  5. Da el paso
    Todos los emprendedores y trabajadores de este sector con los que hemos hablado están de acuerdo. Si tienes una buena idea, ponla en marcha ¡ya!

Foto de WTTJ

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