Trabajar más durante una crisis: ¿cómo nos afecta (y cómo evitarlo)?

Trabajar más en una crisis: cómo nos afecta y cómo evitarlo

Muchos hemos sentido en alguna ocasión la obligación de tener que trabajar fuera del horario laboral y ahora, en un contexto laboral y económico complicado, podemos vernos presionados para “echar una mano” y ayudar a superar el bache que ha supuesto la crisis sanitaria en muchas empresas. Pero ¿es esto lícito? Si te sientes identificado con esta situación, no estás solo: son muchos los trabajadores que se debaten entre sentir que “deben” estar disponibles para su empresa y la necesidad de desconectar del trabajo y disfrutar de tiempo libre de calidad.

En España, los trabajadores solo están obligados a realizar la jornada estipulada en su contrato de trabajo. Todas aquellas horas de trabajo que la excedan se consideran horas extraordinarias y siempre deben ser realizadas de manera voluntaria. Sin embargo, y a pesar de que en 2019 entró en vigor el Decreto Ley de Control Horario que establece la obligatoriedad para todos los trabajadores de fichar en la empresa (incluso en el caso del teletrabajo), en la práctica –y especialmente en cierto tipo de empresas ligadas al mundo digital– las horas trabajadas son difíciles de controlar y se supera el máximo en muchas ocasiones.

Esta situación puede provocar problemas de conciliación con la vida familiar y otros asociados a la salud mental como el síndrome del burnout, estrés, ansiedad o incluso –en los casos más graves– depresión. Hablamos sobre cómo gestionar esta situación de la mejor manera posible con una psicóloga experta en salud en el trabajo, un abogado especializado en salud laboral y dos jóvenes trabajadores que se han visto afectados por las horas extras tras la pandemia.

El peligro de normalizar las horas extra

España es el segundo país de la Unión Europea donde más horas extras no remuneradas se realizan. En nuestro país existen compañías en las que es común alargar la jornada laboral, lo que no solo fomenta el presentismo, sino que también provoca que hacer “horas de más” termine por estar bien visto entre los empleados. Según Jorge Campmany Vilaseca, abogado experto en derecho laboral y salud, las empresas más proclives a pedir horas extras a sus empleados son aquellas en las que el trabajo se mide por rendimiento y proyectos con fecha límite.

España es el segundo país de la Unión Europea donde más horas extras no remuneradas se realizan.

Esta actitud se convierte a la larga en un problema, tanto para las empresas como para los trabajadores. Según explica Elisa Sánchez, psicóloga experta en salud laboral y directora de la consultora Idein, “normalizar las horas extras puede tener peligrosas consecuencias a nivel físico y mental y acaba repercutiendo en nuestra productividad”. O dicho de otra forma: cuantas más horas trabajemos, más posible será que no resultemos eficientes, un círculo vicioso del que, en ocasiones, es difícil escapar.

Y aunque la última regulación prohíbe las horas extras para aquellas empresas que se hayan beneficiado de las medidas de los ERTE por Covid-19, en la práctica se siguen haciendo de forma habitual, mucho más en empresas en las que el trabajo a distancia es la opción más empleada.

La trampa del teletrabajo

Quizá desde que se implantó el teletrabajo en tu empresa notas que estás haciendo horas de más y no sepas cómo negarte o creas que, ante una situación tan delicada como a la que se enfrentan hoy muchas compañías, no es momento de reclamar nada. No es de extrañar: Campmany Vilaseca calcula que los empleados que están teletrabajando dedican de una a dos horas más diarias a su trabajo que en la oficina. “Esto está en parte motivado por el tiempo que se gana a los desplazamientos, por el trabajo sin pausas y por la exigencia empresarial en tiempos de crisis, que se intenta paliar con recursos humanos”, explica el experto.

Los empleados que están teletrabajando dedican de una a dos horas más diarias a su trabajo que en la oficina, “en parte motivado por el tiempo que se gana a los desplazamientos, por el trabajo sin pausas y por la exigencia empresarial en tiempos de crisis, que se intenta paliar con recursos humanos” - Jorge Campmany Vilaseca, abogado experto en derecho laboral y salud

Si añadimos que a las empresas les es más complicado controlar el registro horario, reclamar esas horas extras puede convertirse para los trabajadores en tarea imposible. Sin embargo, el experto recuerda que existen herramientas para verificar tiempos de conexión “e incluso indicadores de actividad para comprobar el tiempo de trabajo efectivo”.

Miedo a quedarse sin trabajo

Tras un año desempleado, Álvaro A. (32 años) firmó un contrato laboral de seis meses de prueba en una consultoría madrileña antes de que estallara la pandemia. Con la crisis sanitaria, la empresa decidió entonces realizar un ERTE de reducción de jornada, por lo que su horario laboral se vio limitado de 9 a 13 de la mañana durante 4 días a la semana, aunque afirma que ese horario nunca se cumplió: “Las primeras semanas, la empresa necesitaba apoyo y yo seguía estando en periodo de prueba”, explica Álvaro, que no dudó en exceder el horario que se le había marcado en el Expediente de Regulación de Empleo. Se trata de un patrón común: muchos trabajadores se enfrentan, durante y después de la crisis, a la sensación de necesitar demostrar un elevado rendimiento que les permita justificar su puesto.

El problema vino después, tras finalizar el estado de alarma y renovar su contrato, cuando la empresa le exigió el mismo nivel de entrega que al principio. Desde hace varias semanas, Álvaro se lleva trabajo extra a casa, sobre todo tareas que puede hacer desde su ordenador, como redactar informes o mandar y contestar mensajes a clientes. Y aunque espera que la situación mejore en el futuro, ahora siente que ha caído en su propia trampa y no sabe cómo salir de una situación que parece que se ha normalizado.

Problemas de salud derivados de las horas extra

La Organización Mundial de la Salud (OMS) entiende la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social (y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades), y “trabajar horas de más puede repercutir en todas estas áreas de nuestra vida”, explica la psicóloga Elisa Sánchez. No solo resulta improductivo, sino que extender la jornada laboral diaria de forma sistemática también puede tener consecuencias en el entorno familiar y social.

Raquel Muñoz (35 años), graduada en Relaciones Laborales, ha comprobado cómo la salud puede verse afectada de manera negativa si nos excedemos con el horario y las responsabilidades laborales. Desde que estalló la pandemia, en su despacho han estado “trabajando a destajo con el tema de los ERTE”. Raquel reconoce que se sobrecargó de trabajo casi sin darse cuenta, porque sentía “la responsabilidad de saber que la economía de muchas familias” dependía de su trabajo.

Sin embargo, el estrés causado por esta situación, junto a las muchas horas extras que trabajó en los últimos meses, acabaron haciendo mella en su salud. “Un día, volviendo en metro a casa desde el trabajo, me puse a llorar e hiperventilar sin motivo aparente. Me di cuenta de que no podía seguir a ese ritmo y que necesitaba ayuda”, cuenta. Actualmente Raquel sigue un tratamiento psicológico para superar su trastorno de ansiedad y, aunque se muestra positiva respecto a su recuperación, tiene muy claro que no volvería a poner en riesgo su salud.

Proteger nuestro tiempo (y nuestra salud mental) en periodos de crisis

Son muchos los trabajadores que se sienten en la obligación de tener que trabajar fuera de su horario laboral para lograr sacar adelante su carga de trabajo (especialmente si se trata de empresas en crecimiento o con problemas, o incluso en proyectos con cuyos valores se sienten identificados). Pero Elisa Sánchez recuerda que una de las principales responsabilidades que tenemos con nosotros mismos es el autocuidado, por lo que, para proteger nuestra salud y nuestro tiempo del trabajo extra, podemos:

  • Establecer metas y prioridades. Si tienes claros tus objetivos te será más fácil decir que no a tareas o proyectos que te alejen de esas metas.
  • Negociar con tus compañeros o responsables. Cuando soliciten tu colaboración, no des un sí gratuito e incondicional: define límites o pide algo a cambio (ayuda para otro proyecto, más tiempo para entregar un informe…) para ayudar a equilibrar la situación.
  • Respetar los horarios y hacer pausas si finalmente tienes que hacer horas extra. Lo ideal durante los descansos es moverse (hacer estiramientos, ejercicio físico, yoga…), sobre todo si trabajas todo el día frente a un ordenador.
  • Descansar y desconectar. Para un óptimo rendimiento, necesitas dormir las horas necesarias y disfrutar de tiempo de ocio de calidad. Dedica tiempo a tus aficiones y a socializar con tus amigos y familia.
  • Reforzar la autoestima. Aquellos que suelen volcar toda su energía en el trabajo olvidando lo demás suelen ser personas con dificultad para tomar decisiones y escasa motivación en otras áreas de su vida. Si sientes que es tu caso, trabaja para revertirlo. ¡Invierte en ti!

Foto de WTTJ

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Olga Tamarit

Freelance Content Creator

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