“No puedo hacer prácticas y, sin prácticas, no hay título” (testimonios)

“No puedo hacer prácticas y, sin prácticas, no hay título”

La pandemia y las medidas de prevención sanitaria han supuesto muchos cambios en nuestro día a día, algunos más fáciles de sobrellevar que otros. Pero hay uno que ha dejado a muchos estudiantes en un limbo académico: la cancelación o aplazamiento de las prácticas en empresas. Casi un año después de que estallara la crisis, esta cuestión sigue sin encontrar respuesta en muchos casos y, como consecuencia, muchos estudiantes se han visto obligados a retrasar sus planes de vida. Sin prácticas no pueden obtener el diploma y, sin diploma, no tienen acceso al mercado laboral en sus ámbitos. ¿Qué opciones se les presentan? Hemos hablado con algunos de ellos.

Demasiado tarde para volver atrás

Una de las carreras más recientes de la Universidad de Sevilla es la de Ingeniería biomédica. Allí, en la tercera promoción, estudia Miguel Barrera, que este año tenía que afrontar la elección habitual de los de cuarto curso: hacer prácticas en una empresa o, en su lugar, estudiar tres asignaturas optativas.

“Hay quien prefiere las optativas, pero yo no: las prácticas me parecen una ventaja para adentrarse en el mundo empresarial”. Miguel seleccionó esta opción, pero a día de hoy no hay ni una sola oferta publicada en el portal de prácticas de la universidad. Y ahora ya no puede echarse atrás para cursar las optativas.

“La motivación va cuesta abajo en mi caso”, explica el estudiante sevillano, que espera poder encontrar alguna solución que, a ser posible, le llene y le resulte útil para aprender durante los tres meses que habría dedicado a las prácticas. “Otra opción es optar a una beca Erasmus+, pero para ello tienes que ser tú quien se comunique con la empresa y, una vez todo está acordado, la universidad procede a firmar el convenio. Ando muy perdido”, explica Miguel. “Ahora me planteo si no habría sido mejor haber hecho las tres optativas y haber acabado así con los créditos de forma más cómoda”, confiesa.

El factor territorial también influye: Miguel cree que en Madrid o Barcelona la oferta es mucho mayor, pero en la capital andaluza, la cuarta ciudad de España por población, el contador de ofertas para su titulación sigue a cero. “Y eso que para mis estudios suelen llegar también ofertas de ingeniería informática, pero ni así”, sentencia el andaluz.

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Sin las prácticas, el curso no se da por terminado

Si hay un caso que se dilata en el tiempo sin que aparezca ninguna solución es el de las personas en la situación de la madrileña Sara Gil, licenciada en Turismo, uno de los sectores más sacudidos por la pandemia. En noviembre de 2019, en situación de desempleo, comenzó un curso de certificación profesional organizado por la Comunidad de Madrid. La duración prevista era de seis meses, pero esta edición lleva más de un año en curso, ya que ninguna empresa abre la puerta a alumnos en prácticas.

“Iba a acabar en mayo, pero llegó la pandemia y todo se detuvo. El paro se me acabó en abril y yo contaba con que al acabar el curso podría encontrar trabajo, pero llevo desde entonces sin ingresos ni ayudas de ningún tipo. Las empresas no quieren ofrecernos prácticas y tampoco nos dan la opción de hacerlas de forma remota, tienen que ser presenciales. Entiendo que al principio todo se pare y la gente no sepa qué hacer, pero llevamos casi un año”, explica Sara.

Siete meses después del inicio de la desescalada, tanto ella como sus compañeros siguen en un limbo del que nadie les saca. Ni encuentran empresas que les quieran acoger, ni se les ofrece una alternativa. “No podemos hacer nada. Da rabia e impotencia, acabas desmotivada y sin ganas. Solo quiero acabar para que me den un papel y poder pasar a otra cosa”, sentencia.

En un contexto en el que el número de nuevas ofertas de trabajo se ha reducido notablemente, la ventaja de las prácticas es que pueden brindar la oportunidad de quedarse a trabajar en la empresa. Algo que actualmente parece una quimera. “Si saliese una empresa que aceptara alumnos en prácticas, querríamos ir todos a la misma”, apunta Sara, “y si ya es difícil que te cojan cuando vas solo, imagínate si vamos todos a la vez”.

La única alternativa para muchos: no hacer prácticas

Andrés Sánchez estudia un grado superior en Mantenimiento electrónico. Sobre el papel, su formación consta de un curso completo y dos trimestres de estudios en el centro, más un último trimestre haciendo prácticas. Con la situación actual, esta última parte queda en entredicho. “Cada mes de noviembre, el director del centro contacta con empresas para preguntar si quieren estudiantes en prácticas. Este año, casi todas dicen que no, o que más adelante ya verán, según sea la situación. Desde el centro nos ofrecen la alternativa de hacer una especie de trabajo de fin de grado de 40 páginas. Para el que quiera un título, sin más, está bien. Pero en mi opinión, si quieres aprender el oficio, es complicado sin hacer las prácticas. Yo quiero hacerlas”, explica este joven vallisoletano.

Pero más allá de la cuestión de que a un estudiante le apetezca más o menos hacer estas prácticas para completar su formación y no limitarse al aprendizaje teórico (o a las clases de tipo práctico hechas durante el curso, pero no en un entorno empresarial), el problema surge cuando la carencia de prácticas repercute de forma negativa a la hora de encontrar un empleo, algo muy probable en el caso de estudios prácticos como los de la Formación Profesional.

Andrés destaca otra desventaja a la que se enfrentan los estudiantes en su año de promoción, debido a las numerosas dificultades a las que han tenido que enfrentarse este año y que ha afectado a su formación: “Algunos profesores nos han dicho que llegamos con carencias, y es cierto, lo notamos”. Respecto a las prácticas, añade que la única otra opción que tienen es hacerlas más adelante, pero esto supone esperar todo un curso y tener un año vacío, sin prácticas ni título, hasta poder unirse a las prácticas en el siguiente mes de septiembre.

Más allá de las prácticas (o quien es capaz de poner al mal tiempo, buena cara)

Miguel Ángel B. estudia un grado científico en la Universitat Politècnica de València y este año forma parte del grupo de estudiantes que se quedará sin prácticas. “La elección de prácticas va por orden descendiente, según la nota media conseguida hasta el momento en la carrera. El que tiene un 10 de media, elige primero. Este año hay menos de la mitad de plazas ofertadas que en años anteriores y mi media está ligeramente por debajo del 6, así que tengo asumido que me quedaré fuera”, lamenta.

Desde la universidad solo ofrecen como alternativa para los alumnos en la situación de Miguel Ángel una prórroga para poder completar las prácticas más adelante, pero nada que evite tener que dilatar los plazos. Si bien no es una solución idónea, Miguel Ángel no lo lleva del todo mal. “Claro que es un contratiempo, pero una de las razones por las que mi nota media no es muy alta es porque me gusta hacer otras cosas más allá de estudiar. El día de mañana, mi nota no será tan importante para conseguir buenos trabajos como tener otras habilidades. Yo nunca he querido limitarme a estudiar. En mi tiempo libre, mientras no lleguen las prácticas, tengo pensado abrir un canal de YouTube sobre divulgación científica, además de seguir haciendo mucho deporte, como siempre. Las empresas valoran a las personas con autodisciplina y constancia, y el deporte me ayuda a conseguirlo y hacerlo valer. Un canal de YouTube es algo que demuestra mi interés por enseñar y compartir, además de mi capacidad para ordenar ideas, comunicar bien, dominar la grabación y edición de vídeos, etc. Y todo eso es señal de autonomía. También aprovecharé para mejorar mi inglés y sacarme el C1”, explica el valenciano, que deja muy claro el valor que para él tienen las soft skills y demuestra un optimismo complicado de encontrar en la situación actual.

Quizás el de Miguel Ángel sea un ejemplo a seguir para aprender a compensar la imposibilidad de realizar las prácticas con otros aprendizajes y experiencias. Siempre es mejor buscar alternativas que desfallecer. Si te encuentras en una situación parecida, mucho ánimo.

Foto de WTTJ

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