Todo lo que echas de menos (o no) de la oficina

Volver a la oficina en el desconfinamiento: qué echamos de menos

Ahora que trabajas desde casa, ¿echas en falta a tu equipo, los cotilleos junto a la máquina de café y tu pantalla de ordenador de 21 pulgadas? Mientras esperas a poder volver, es el momento perfecto para hacer balance. Del 0 al 10, ¿cuánto echas de menos la oficina? Aquí tienes una lista de las cosas que seguramente estás echando de menos… y aquellas que no tanto.

Cosas que echas de menos

1. Un espacio de trabajo (pero de verdad)

¿La “oficina” de tu casa se reduce a la mesita del café con el ordenador portátil en precario equilibrio sobre una pila de libros? ¿Ya has perdido la cuenta de las veces que has tropezado con el cable, enchufado al otro lado del salón? Tranquilo, pronto podrás volver a tu silla ergonómica y tu pantalla de 21 pulgadas. Quien quizá que no se alegre tanto es tu gato, que ya se había acostumbrado a tumbarse sobre el teclad… fdmjksadfoukjh.

2. Tu “compi” del trabajo

Te cubrió las espaldas cuando bloqueaste la impresora a los pocos días de empezar en la oficina y desde entonces sois inseparables. Él es tu Pili y tú eres su Mili. Vuestros compañeros sospechan que os comunicáis telepáticamente, y rara vez pasan más de un par de horas sin que se oiga reíros por motivos que solo vosotros sabéis. Estáis de suerte: ahora, gracias al uso obligatorio de la mascarilla, os será más fácil ocultar esas sonrisas burlonas.

3. Hablar de otra cosa que no sea el Covid

Bueno vale, no podrás hacer callar al típico compañero que se cree epidemiólogo y no puede evitar compartir sus teorías más descabelladas (“que sí, que el tabasco en vena funciona, lo ha dicho Trump”). Pero esto no durará mucho y pronto podrás volver a los temas habituales: el menú del comedor de la empresa, el tiempo, las mejores series de Netflix y las meteduras de pata de los becarios.

4. Las pausas para el café

Esos cotilleos frente a la máquina de café son la fuente de información por excelencia de todo lo que ocurre dentro de la empresa, incluido lo último sobre el guaperas de la segunda planta (“No te lo vas a creer, ¡me han dicho que ha pasado el confinamiento con la nueva del departamento de Marketing!”). Os van a hacer falta unas cuantas semanas para poneros al día de quién ha trabajado en tal proyecto, quiénes se han estado comunicando por videollamada, etc. Muchos misterios por resolver, mi querido Watson.

5. Un poco de decencia

El confinamiento ha supuesto un paréntesis en tu vida adulta. Puedes pasarte el día en pijama, poner a prueba tus dotes como peluquero, dejar de depilarte si te apetece, o usar la misma ropa unos cuantos días seguidos. Pero reconócelo, en parte te mueres de ganas por recuperar tu look de Instagram y volver a tener un aspecto mínimamente decente.

Pero eso no es todo, ya que pronto podrás redescubrir placeres olvidados como una conexión a internet rápida y estable que no se corte cada media hora, los afterwork de los viernes (con un índice de alcohol más o menos elevado), tu motivación (altamente condicionada por la presencia de tu jefe), y tus compañeros favoritos (y los demás). Vamos, el ambiente de la oficina.

Cosas que no echas nada de menos

1. La hora punta

Esos armónicos pitidos de los coches y el delicioso olor a sudor de tus vecinos en el metro, ¿verdad que te suena? Tanto si vas al trabajo en coche como en transporte público, es difícil evitar los momentos menos agradables del día a día. Quién sabe, puede que las nuevas “normas de higiene” y el “distanciamiento social” hagan que la cosa mejore un poco. La esperanza es lo último que se pierde.

2. El espejo del baño

Sabes que muy pronto el cruel espejo del baño de la oficina va a recordarte lo poco que has utilizado el tuyo en casa durante el confinamiento: granos, bigotillo, raíces sin teñir… Por no mencionar esa tez pálida a cuenta de no ver el sol, que hace que te estés planteando figurar como extra en la próxima película de Crepúsculo.

3. El comedor

Pues sí, después de varias semanas a base de macarrones y Nutella, un poco de variedad te vendría bien, y de paso quizás te volverían a entrar tus vaqueros. Aun así, la perspectiva de tener que hacer cola para terminar comiendo unos espaguetis con tomate insípidos (con vistas a los empastes del señor que se sienta enfrente) no te tienta. Lo entendemos perfectamente.

4. El humor machista (y otras bromas de mal gusto) de algunos compañeros

Temes el impacto que el confinamiento haya podido tener sobre esos compañeros que se pasan el día incomodando a los demás con sus bromas machistas. Tantas semanas aguantándose los comentarios de mal gusto han tenido que ser todo un reto y es posible que en cuanto lleguen a la oficina exploten y necesiten soltarlos todos de golpe. Desgraciadamente no podemos obligar a una persona a confinarse de por vida, por mucho que nos gustaría.

5. Las reuniones

A las 10, reunión de brainstorming. A las 11, debriefing sobre el brainstorming. A las 12, presentación sobre el debriefing. Vaya, ya es la una y media y todavía no has hecho nada productivo. Pues nada, el trabajo tendrá que esperar, porque ahora te vas corriendo al comedor para evitarte la cola de la ensalada.

¿Y si, en el fondo, solo quieres volver a la oficina para recordar el porqué no te gusta estar allí? Y no hace falta que te digamos cuál va a ser el tema de conversación más popular a la vuelta: ilas vacaciones de verano! Por bien o por mal, lo cierto es que la mayora de nosotros tenemos con la oficina una relación de amor y odio digna de las mejores películas de Hollywood.

Traducido por Rocío Pérez

Foto de WTTJ

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Marlène Moreira

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