Trabajo como falso autónomo: ¿qué puedo hacer?

¿Qué puedo hacer si soy un falso autónomo?

El debate sobre los falsos autónomos ha saltado estos días de nuevo a la palestra después de que el Gobierno haya llegado a un acuerdo con patronal y sindicatos para que los ‘riders’ sean considerados asalariados por defecto, y no trabajadores autónomos como hasta ahora. Y es que los perjuicios para el trabajador que trabaja como falso autónomo son múltiples: no hay vacaciones, no tiene derecho a paro o baja por enfermedad, puede ser despedido sin previo aviso… En tu caso, ¿cómo saber si te encuentras en esta situación? Y sobre todo, ¿qué puedes hacer? Hemos hablado con jóvenes profesionales que se han enfrentado a ello.

Un concepto que no es nuevo

Aunque en los últimos años la figura del “falso autónomo” haya aparecido con frecuencia en la televisión y en la prensa, en realidad no es un fenómeno nuevo en España. De hecho, y aunque es difícil conseguir datos fiables, las cifras que tenemos disponibles dejan entrever que la cantidad de autónomos que trabajan para una sola empresa no ha variado mucho en los últimos años. La última cifra oficial es de 2018: 165.900 autónomos declaran no tener ningún poder a la hora de decidir el contenido o el orden de sus tareas. Es decir, no son realmente independientes, lo cual es un indicio de que podrían falsos autónomos, aunque no concluyente.

Con esta práctica, las empresas buscan:

  • Ahorrarse el coste de las cotizaciones sociales de sus trabajadores: el ahorro puede ser de unos 300 euros al mes en el caso de empleados mileuristas.

  • Evitar abonar cualquier indemnización por despido: si no necesitan a alguien, simplemente pueden decirle que se vuelva a su casa. No es un despido, simplemente “deja de colaborar”.

Nadie sabe con certeza cuántos falsos autónomos hay en el mercado laboral, pero según las estimaciones de las organizaciones de trabajadores independientes, la cifra oscila en una horquilla que va de los 90.000, según la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), a los 225.000, según la Unión de Autónomos UATAE. La multa a la que se enfrentan las empresas si son descubiertas puede llegar a los 10.000 euros.

Falsos autónomos en todos los sectores

Además de en el sector de las plataformas digitales (quizás el sector más conocido y uno de los más afectados), existen falsos autónomos en muchos otros ámbitos. Antes de que estallara la crisis, en 2008, el 80% de los autónomos trabajaban en el sector de la construcción, según ATA, pero hoy el perfil es mucho más variado:

  • repartidores a domicilio
  • trabajadores de múltiples industrias
  • profesionales liberales, como arquitectos, abogados o periodistas

Fernando es periodista y ha trabajado durante un año y medio como falso autónomo. Le ofrecieron esa posibilidad después de hacer unas prácticas. Para él, la clave de que esta figura haya dado el salto a otros sectores está en que ahora hay mucha competencia para conseguir un puesto de trabajo. “En un contexto en que se precarizan tanto determinados oficios y profesiones, las empresas estudian este tipo de fórmulas”, asegura, y los trabajadores terminan por tener que aceptarlas para poder trabajar en su sector.

Otra periodista, Ana, cerca de la treintena, trabaja desde hace unos meses en un pequeño medio de comunicación y, aunque está registrada como autónoma, tiene una sola empresa como cliente y esta le obliga a cumplir unos horarios fijos que le impiden tener flexibilidad o colaborar con otros medios. “Entré haciendo una colaboración y el jefe terminó haciéndome una oferta de media jornada, con un buen sueldo por la cantidad de horas que eran. Pero yo le dije que quería un contrato, que no me gusta ser autónoma”, explica.

En la industria de la carne también hubo un caso sonado en 2019. Se trataba de los trabajadores de una cooperativa de productos cárnicos que, según el Ministerio de Trabajo, era “falsa” porque estaba formada por 5.000 falsos autónomos. Para trabajar, los “empleados” tenían que hacerse socios de la empresa. Sin embargo, los juzgados dictaron sentencias contradictorias: algunas consideraron que era una cooperativa ficticia y otras que era real y que su manera de trabajar era legal.

Esta contradicción se ha repetido en numerosos de los casos aparecidos en los medios de comunicación y que deja entrever una complicada situación legal, hasta el punto que diferentes órganos judiciales han emitido sentencias contradictorias para casos similares.

La figura del TRADE

Aquí surge la pregunta del millón: ¿es ilegal ser autónomo y tener un solo cliente? No, pero la situación debe regularse a través de un contrato mercantil entre el proveedor y la empresa. Es lo que se conoce como TRADE (Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente), que se sitúa a medio camino entre el autónomo y el trabajador por cuenta ajena.

Cualquier persona que reciba al menos el 75% de sus ingresos de una sola empresa puede firmar un contrato TRADE, siempre y cuando mantenga la capacidad de organizar sus propias tareas y horarios. Entre las condiciones de un contrato TRADE se encuentran:

  • La parte que desee romper la relación laboral debe dar un tiempo de aviso previo. Si no, deberá pagar una indemnización.

  • Un TRADE sí tiene derecho a días de vacaciones: hasta 18 al año. Eso sí, que sean pagadas o no depende de la negociación entre proveedor y cliente, ya que la empresa no tiene obligación de abonarlas.

  • El TRADE no puede recibir una remuneración fija.

  • En condiciones normales,no puede subcontratar a otra persona para hacer su trabajo.

  • No debe usar los ordenadores o las herramientas de su cliente, sino que debe contar con medios propios para hacer su trabajo.

En realidad es una figura poco extendida. En toda España hay unos 10.000, poco más del 5% de los autónomos que dicen trabajar para una sola empresa. ¿Por qué no hay más? Según algunos de los falsos autónomos con quienes hemos hablado, si una empresa declara a un TRADE puede llamar la atención de la Seguridad Social y hay empresarios que creen que esto puede aumentar las posibilidades de recibir una inspección laboral.

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¿Cómo distinguir a un falso autónomo?

Lo primero: ¿Cómo saber si te encuentras en condición de falso autónomo? Según la doctrina del Tribunal Supremo, recogidos en la sentencia de un caso que fue denunciado por cuatro trabajadores canarios de una empresa de ascensores, eres un falso autónomo si se dan la siguientes condiciones:

  • Tienes un horario fijo: tu cliente marca la hora de comienzo y fin del trabajo, y controla que cumples ese horario.

  • Trabajas en las oficinas del cliente y utilizas sus materiales de trabajo, como ordenadores, herramientas o vehículos.

  • No tienes poder sobre las decisiones de trabajo: tu cliente, que actúa como jefe, marca qué debe hacerse y organiza tu trabajo diario para obtener el resultado deseado.

  • Recibes un salario fijo: la cantidad que facturas a final de mes es siempre la misma, sin que importe la carga de trabajo o los resultados conseguidos.

Por qué te perjudica

Desde fuera, un falso autónomo es idéntico a un trabajador contratado, pero no tiene contrato, así que paga él mismo la seguridad social. El falso autónomo reúne lo peor de la figura del empleado y la del trabajador por cuenta propia. Sin la seguridad de un asalariado, no tiene derecho a:

  • subsidio por desempleo
  • indemnización por despido
  • vacaciones pagadas
  • otras ventajas, como la baja por enfermedad o los días pagados por asuntos propios

Hay otras consecuencias prácticas, por ejemplo en la cuestión del pago de las prestaciones. La compañía puede tener flexibilidad y pagar unos días más tarde a sus “empleados” si lo necesita. “Es uno de los grandes problemas: no saber si ese mes cobrarás el día que toca o tardarás más”, concluye el periodista.

¡No seas un falso autónomo!

Trabajar como falso autónomo tiene muchos riesgos que es preferible evitar, aun cuando el mercado laboral no es sencillo y hay pocas alternativas al alcance.

Lo mejor que puedes hacer es rechazar cualquier oferta que responda a los criterios de falso autónomo, por las desventajas que supone para el trabajador. Pero en la práctica esto no siempre es tan sencillo, ya que a veces es difícil descartar una oferta de trabajo. Varios de los falsos autónomos consultados explican que recibieron este tipo de ofertas después de unas prácticas en un ámbito laboral en que el querían desarrollarse y donde no veían otra alternativa posible.

¿Qué consejos darían estos profesionales a otras personas en la misma situación?

1. Tratar de buscar otra forma de colaborar como freelance

Este fue el caso de David, que se buscó otro cliente tras trabajar durante meses como falso autónomo en el departamento de comunicación de un banco. Le decían que tenía libertad y que lo llamarían cuando lo necesitaran, pero “en la práctica se quejaban si no iba cada día a la oficina de 9 de la mañana a 7 u 8 de la noche, y trabajaba como si fuera un empleado asalariado”, según explica su pareja.

Cuando al cabo de unos meses le salió otro proyecto, David dejó el banco “porque era agotador y exigían cosas que no corresponden a un autónomo”. Sin embargo, ha seguido colaborando con la empresa, compaginando el trabajo con el de otros clientes. Para poder hacerlo, fue importante mantener una buena relación con el equipo. “Él procuró terminar bien con todo el mundo por si acaso, a pesar de ser consciente de lo injusta que era la situación”, explica la preja de David.

2. Aliarte con otras personas en tu misma situación

Unirse a otros falsos autónomos, ya sean de la misma empresa o de otras del mismo sector, puede ayudarte a negociar mejores condiciones, intercambiar información y, si no hay otra solución, denunciar a la empresa. Precisamente, aunque las denuncias individuales suelen tener resultados contradictorios, las demandas colectivas han demostrado ser las que más éxito tienen.

Sin tener que llegar a este extremo, en grandes empresas la acción colectiva puede ayudar a generar presión, ya que a la compañía a menudo no le interesa que la situación llegue a los medios de comunicación y cree un problema de imagen. “Si en una plantilla de 100 personas tienes a 15 falsos autónomos, tienes capacidad para negociar”, asegura Fernando.

3. Informarte de tus derechos en una asociación de autónomos o un sindicato

Para algunos, lo más complicado es la soledad y la incertidumbre de la situación. Sobre todo para los jóvenes, que han llegado hace poco al mercado laboral y no conocen bien sus derechos. “Te sientes muy perdida y vulnerable ante la situación”, reconoce Ana. “Nunca sabes qué estás haciendo bien, qué estás haciendo mal o qué consecuencias puede tener cada acción”.

Esta periodista cuenta que la situación le crea además un “agobio constante” por la inseguridad de no tener contrato. “Nadie me asegura que mañana no me quede en la calle y sin paro”.

Para reducir la incertidumbre y buscar consejo, una buena idea es acudir a un sindicato o a las asociaciones de autónomos, como ATA o UATAE, que ofrecen servicios de asesoría a sus afiliados.

4. Denunciar, pero solo si estás bien asesorado

Hay varias maneras de denunciar tu situación a las administraciones públicas, incluso de forma anónima. Pero antes de hacerlo es importante que te asesores bien y entiendas si de verdad eres un falso autónomo o no. Debes tener pruebas contundentes que lo corroboren y saber qué acciones puedes emprender. Los procesos judiciales pueden ser largos y complicados y es importante tener a un profesional a tu lado que pueda acompañarte.

(*) Los nombres de los entrevistados han sido cambiados.

Foto de WTTJ

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