20 tipos de compañeros de trabajo que no faltan en ninguna empresa

20 tipos de compañeros de trabajo en cualquier empresa

Repasamos los 20 tipos de compañeros de trabajo con los que todos nos encontramos al menos una vez en nuestra vida. ¡Válido tanto para hombres como para mujeres!

1. El negociador elocuente

Si hay un colega que es indispensable en toda compañía, es el negociador con la sonrisa que enamora. Con su desbordante agenda de pedidos, camisa ajustada y pantalón a la medida (no importa si es un traje o unos vaqueros), este colega desborda una energía a prueba de balas y siempre tiene la respuesta perfecta. Es encantadoramente molesto pero, en el fondo, envidias inmensamente su desenvoltura (y su facilidad para negociar su sueldo).

2. El cafeinómano

Es fácil de identificar, ya que solo te lo encuentras al lado de la cafetera, nunca en una reunión o en un pasillo. De hecho, ni siquiera sabes muy bien en qué departamento trabaja: algunos se preguntan si quizá es uno de los proveedores de Nespresso…

3. El remitente nocturno

No es que no tenga vida personal (probablemente está casado/a y con tres hijos), pero a este noctámbulo adicto al trabajo le encanta compartir sus hallazgos nocturnos con toda la compañía. Ya sea algún estudio no publicado o artículos de prensa extranjera en 10 idiomas distintos… El remitente nocturno es todo un detective y le encanta hacérselo saber a todo el mundo. También es el único que se atreve a llamarte a las tres de la madrugada, el día en que se te ha olvidado poner tu móvil del trabajo en silencio.

4. El que llega el primero… y se va el último

Un enigma de la naturaleza, el “omnipresente” suele ser la versión adulta del primero de la clase. Calmado, riguroso y metódico, no necesariamente trabaja más que los demás, pero parece obtener un placer perverso en promover el presentismo. De su vida personal no se sabe nada, más allá de que “todo va bien”.

5. El fumador

Dueño y señor de las pausas de recarga de nicotina, este colega no pierde una sola oportunidad para bajar a fumar y llama a todos por su apodo. Su tez gris no es de envidiar, pero sus chismes y réplicas divertidas, sí que lo son. Además, es el héroe que siempre te tiende un cigarrillo cuando lo necesitas.

6. El sabelotodo

Es el que más evitas tener cerca a la hora de la comida. Cree saber todo, sobre todo, y siempre más que tú. Aún peor, nunca le falta una anécdota personal de ejemplo para cualquier conversación y parece que cada frase que sale de su boca empieza por «yo, yo, yo».

7. El del escritorio postapocalíptico

En un acto de rebeldía ante un mundo liberticida (sí, así como lo lees), este anarquista utiliza su escritorio como arma revolucionaria. Un escritorio que ya ni siquiera se puede llamar así, porque más bien es una masa deforme hecha de revistas de geografía, tazas de café frías, lápices y hojas llenas de notas. Lo peor es que él sabe exactamente dónde está cada cosa, y puede encontrar y pasarte el número de Christine en menos de 30 segundos. Además, tiene el argumento perfecto para ganar cualquier discusión: “Parece que un escritorio desordenado es signo de inteligencia”.

8. El friolero

Aunque los termómetros indiquen una temperatura interior de 25 ºC, el friolero se pone uno (o hasta dos) jerséis y lanza miradas envenenadas al termostato. Si abres la ventana para airear la oficina, tiene múltiples tácticas, como quejarse abiertamente, o estornudar y frotarse los brazos con gestos enérgicos. Su mejor amiga es la manta de lana.

9. El saludable

Es el compañero que combina cilantro con tofu, que te habla de especies vegetales en peligro de extinción (¿La col qué? ¿La col rizada?) y mira con desdén la comida basura que haya a su alrededor. Si tienes suerte, al menos va a querer organizar los escritorios según las leyes del feng shui. La primera señal para reconocerle es que pasa mucho tiempo con el maratonista de la empresa, con el que de vez en cuando se va a hacer running.

10. El amor platónico

Admítelo, todos tenemos un colega que es nuestro amor platónico. Apenas sabes su nombre y no hablas nunca con él o con ella (excepto en las fiestas de la empresa), pero conoces su LinkedIn y su Facebook de memoria. El gusto es poder verlo/la de vez en cuando y cruzarte con su mirada, tan interesada como la tuya. Es algo inocente, pero gratificante.

11. El lamebotas

Desde que llegó (aunque nadie ha dicho nada), todos lo reconocieron al instante. Su patología se caracteriza por algunos de estos síntomas (o todos a la vez): 1) siempre está de acuerdo con el jefe; 2) sabe cómo hacerlo para dirigir (sutilmente) la atención hacia sí mismo; 3) solo te habla por interés; 4) realiza una cantidad de trabajo considerable; 5) ignora las tareas menos “glamurosas”; y 6) no tiene ningún amigo en la empresa y no le importa en absoluto.

12. La mamá

Su bolso es un tesoro de caramelos y galletas. Se preocupa por el bienestar de todos y te ayuda a completar los formularios administrativos. Eso sí, las pocas veces en las que alza la voz en el open space, todo el mundo se calla y obedece al instante.

13. El paternalista… ligeramente sexista

No es más que tu jefe directo, pero él no puede evitarlo: está convencido de que “protege” a las chicas de su equipo como si fuera su padre. Demasiado sobreprotector como para dejarles alguna libertad, vigila todo lo que hacen. Pero tampoco deja pasar la oportunidad, cuando alguna lleva una falda muy corta, de soltar algún comentario: “¡Vaya! ¿No se te ha olvidado algo?”.

14. El estresado

Es ese ruido persistente a tu lado en las reuniones, con su pierna que tiembla y golpea debajo de la mesa. El estresado habla rápido, se come las palabras y fuma como un carretero. En los peores casos, también puede sufrir de insomnio (consulta “el remitente nocturno”).

15. El alma de la fiesta

De naturaleza festiva incluso durante la semana en el bar de la esquina, el alma de la fiesta es tu mejor amigo cuando hay alguna celebración. ¿Que quieres la mejor lista de canciones para bailar? Él la tiene. ¿El mejor compañero de rock, salsa, rumba, lo que sea? También es él. Saca las cervezas a la velocidad de la luz y sabes que puedes contar con él para que te acompañe a cantar Bulería a todo pulmón.

16. El modelo a seguir

Ya sea hombre o mujer, de porte distinguido, el modelo a seguir se mueve con elegancia y certeza en todo momento del día. Ocupa uno de los primeros tres puestos de la empresa, está locamente enamorado de su media naranja, va a recoger a sus hijos a la escuela y luego continúa trabajando en casa y vuelve a la oficina bronceado después de pasar un maravilloso fin de semana entre amigos en Marbella. Por si fuera poco, ¡también es encantador!

17. El amable

Siempre dispuesto a ayudar, el amable es una de esas personas que son increíblemente bondadosas y que, sin duda alguna, tienen mucho trabajo pendiente, pero prefieren dar vueltas alrededor de la oficina para “ayudar” a los demás. A veces puede ser un poco molesto, por lo que hay que ponerle suavemente en su lugar para así evitarle un burnout innecesario.

18. El supertímido

Llega discretamente, está presente pero no se hace notar y se dedica a sus tareas todo el día sin levantar la mirada. El tímido hace todo lo posible para evitar las interacciones. No importa si es nuevo o si lleva años en la empresa, no sabes nada de su vida y la única vez que intentaste hacerte amigo de él, te rechazó de manera amable (o quizá no tan amable).

19. El mejor amigo

En cualquier empresa, sea la que sea, necesitamos un aliado infalible. Tu “mejor amigo” es el que soporta tus momentos de estrés y mal humor, escucha tus historias familiares (la saga completa) y te cuenta los mejores chismes de la compañía.

20. El técnico barbudo

No queríamos caer en estereotipos, pero resulta que sí hay muchos técnicos que son barbudos, un poco esquivos y que usan cascos enormes todo el día. ¡Es la verdad!

Traducido por Andreína Gil

Foto de WTTJ

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Clémence Lesacq

Editorial Manager - Modern Work @ Welcome to the Jungle

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