La EdTech ha llegado para quedarse

EdTech en España

La EdTech es un sector en expansión, pero en España aún estamos lejos de poder decir que tecnología y educación van en la misma dirección de forma efectiva. ¿Ha puesto el coronavirus de relieve la necesidad de desarrollar la EdTech en España, una forma de educar y formar más cómoda y sostenible?

A mediados del mes de marzo se decretó el cierre de todos los centros educativos para frenar la expansión del coronavirus. La medida afectó a más de nueve millones de estudiantes, entre escolares y universitarios presenciales, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. A la publicación de este artículo, no se espera que esta situación cambie hasta septiembre.

Una de las primeras medidas de apoyo por parte del Ministerio de Educación y Formación Profesional fue la instauración de una programación especial de televisión.Aprendemos en casa, con cinco horas diarias de contenidos educativos, se emite en abierto e incluye contenidos enfocados a estudiantes de 6 a 16 años. Sin embargo, un programa de televisión que no permite la interacción con los estudiantes no parece una solución adaptada a las posibilidades tecnológicas que ofrece el siglo XXI.

Y mientras tanto, la mayoría de centros se enfrentan a la educación a distancia sin estar preparados para ofrecer clases telemáticas, con profesores que no están formados en este tipo de educación y sin recursos para docentes ni para alumnos. Entonces, ¿cómo hacer frente a este desequilibrio ante un panorama que, ciertamente, se presenta como el futuro de la educación?

La tecnología ya existe, pero falta un plan

Para ser capaces de analizar en qué situación nos encontramos en cuanto a tecnologías digitales aplicadas a la educación, lo primero es hacer un repaso a la tecnología disponible. Entre algunos de los ejemplos más destacados, se encuentran plataformas como:

  • Netex Learning: Esta empresa crea aplicaciones y servicios para la formación en empresas e instituciones educativas, con la tecnología como base, con el objetivo de que los contenidos sean más atractivos. Por ejemplo, gracias a ellos, los estudiantes españoles pueden acceder a lecciones de geometría en realidad virtual.

  • Game Learn: Plataforma que utiliza simuladores para el aprendizaje corporativo y que ya usan miles de empresas en todo el mundo.

  • Canvas LMS: Un software que utilizan organizaciones y universidades para gestionar clases online.

  • Blackboard y Blackboard Collaborate: Herramientas digitales que permiten dar cabida a cualquier tipo de formación, capaces de medir la atención al contenido y la asistencia.

  • Herramientas de videoconferencia para la realización de webinars y clases virtuales, muchas de ellas gratuitas, para clases de 30-40 personas.

Los múltiples ejemplos disponibles demuestran que la tecnología ya existe en nuestro país, “pero esta tecnología está al servicio del contenido didáctico y es ahí donde fallamos”, afirma Juanjo Amorín, fundador y presidente de Edix, un instituto de educación online que ofrece en España las primeras carreras enfocadas a formar profesionales digitales en el mundo de la educación, como Educador Digital o Experto en EdTech.

“Ya existen tecnologías de eLearning avanzada y de mucha calidad, el problema es que no hay apoyos de las instituciones y gobiernos para desarrollar las tecnologías necesarias para hacer evolucionar el modelo educativo”, lamenta el experto. “Hay que hacer un plan estratégico de qué tipo de educación queremos y, luego, un plan de desarrollo de tecnologías para llevarlo a cabo”.

Amorín, que es además uno de los fundadores del primer gigante de Internet en España en los años 90 (Terra), no duda en calificar la situación de la EdTech en España como “verde”. Sin embargo, la situación provocada por el coronavirus nos ha dado la excusa para profundizar en un tema que había quedado apartado de las prioridades de desarrollo desde hace años en España y que ahora parece evidentemente que debemos impulsar.

El coronavirus destapa que hemos fallado en la formación de los docentes

En las primera semanas sin clases para frenar el contagio del Covid-19 ya se puso de manifiesto que, en España, la transformación digital está lejos de estar implementada en el sector de la formación: algunos colegios publican los deberes en un blog, otros padres envían los dictados de sus hijos por WhatsApp a los profesores para que pudieran ser corregidos, y los más afortunados están recibiendo clases virtuales a través de plataformas como ClassDojo o Google Class Room. Cada centro se las apaña como puede, porque, como avanzaba Juanjo Amorín, no ha habido hasta ahora un plan sólido para abordar la digitalización de la educación en España.

“Vamos a la cola porque no nos hemos tomado en serio que la tecnología puede solucionar los problemas estructurales de formación que este país tiene”, afirma de manera rotunda el experto, y define la situación de la EdTech en España como “un problema de metodologías”: “Los educadores no saben incorporar la EdTech porque no están formados para ello, por eso son tan importantes las carreras especializadas, que en España no había hasta ahora”.

Coincide con esta idea Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE y máximo responsable del Informe PISA, que mide el nivel de conocimiento de los alumnos de 15 años de 75 países en materia de ciencias, matemáticas y comprensión lectora. Para Schleicher, “la enseñanza online va a ser crucial para el futuro de la educación”. Sin embargo, en España, “lo más difícil ha sido involucrar a los docentes, por lo que es ahí donde se deben concentrar los esfuerzos, para conseguir que los profesores sean una parte activa de este cambio”.

El problema de la brecha social en la educación y las diferentes soluciones por regiones

Al abordar la cuestión de los problemas estructurales que dificultan la implantación de la tecnología en el ámbito de la educación, Schleicher hace hincapié en otro tema que también menciona Amorín: la brecha social. “El Covid-19 va a tener un gran impacto sobre la educación porque vamos a ver una gran brecha: habrá padres que podrán dedicar tiempo y recurso y que tendrán la capacidad y los conocimientos para poder ayudar a sus hijos, y otros que no”, afirma Juanjo Amorín, que señala además las diferencias que existen en la actualidad no solo entre colegios privados, concertados y públicos, sino también entre comunidades.

En España, dado que cada comunidad autónoma tiene sus propias competencias en materia de Educación, no existe un único plan estatal, algo que dificulta aún más si cabe la estrategia para la implantación de un sistema educativo de vanguardia. Lo comprobamos estos días con la crisis del coronavirus y las diferentes soluciones que se han adoptado según la región, por ejemplo:

  • La Consejería de Educación de Andalucía ha apostado por Moodle, una plataforma de aprendizaje cooperativo que ayuda a los docentes a crear aulas virtuales. Más de 138.000 profesores se han inscrito como usuarios estos días y un millón de alumnos ya tienen perfil.
  • En Castilla la Mancha, casi la totalidad de los centros educativos se han inscrito en la formación sobre el entorno colaborativo del profesorado Microsoft Teams.
  • En el País Vasco, se ha dotado a los centros de 2.000 tarjetas SIM y “se les ha trasladado unas instrucciones sencillas para usar el móvil como módem y en breve vamos a disponer también de 500 tabletas cedidas por La Caixa para las familias que más lo necesitan”, cuenta Cristina Uriarte, consejera de educación en el País Vasco.

EdTech y el nuevo panorama profesional

Según Juanjo Amorín, la mayoría de las titulaciones de Formación Profesional en España se corresponden con profesiones en decadencia, un total de 180 titulaciones que el Foro Económico Mundial ya identifica como profesiones en vías de desaparición durante la próxima década. “Muchos de los oficios que hoy conocemos no llegarán ni al 2025 por la irrupción de las tecnologías expansivas y la inteligencia artificial”, señala Amorín.

Bajo estas condiciones, todo apunta a que España no está alineada con las necesidades del sector empresarial: “El paradigma de primero me formo y luego encuentro trabajo ha volado por los aires. Todos vamos a vivir y cohabitar con formación online a partir de ahora; nuestros hijos irán a colegios donde se combinará la presencia online y física”, asegura el experto. Para Amorín, la solución pasa por redefinir nuestro modelo educativo a través de las tecnologías.

Con esta perspectiva, el modelo educativo del futuro apunta a que contemplará toda nuestra carrera profesional, debido a la necesidad de formación continua para los profesionales. “Hoy por hoy, la exigencia en formación es tan elevada que los trabajadores necesitan actualizarse, y la formación online es la solución para poder hacerlo, ya que es más eficiente, más cómoda y más sostenible”, remata Amorín.

El futuro del sector EdTech

El gran reto de la próxima década es la aplicación de la Inteligencia Artificial (IA) a la formación. Su implantación en el sistema educativo permitirá:

  • reducir las tareas repetitivas para el docente, como corregir y evaluar
  • fomentar la educación personalizada
  • dar más relevancia al aprendizaje colaborativo

“Hasta ahora, nuestros hijos empezaban el colegio en septiembre y cambiaban de curso en septiembre. A lo largo de la próxima década, un niño podrá cambiar de curso directamente en enero, porque demuestra que va más rápido. Las tecnologías permitirán ir formando al ritmo de cada uno y no al ritmo del grupo”, cuenta Amorín.

Gracias a la incorporación de las nuevas tecnologías, otra de las novedades que apuntan con seguir desarrollándose en los próximos años es el de la formación online. A corto plazo, los campus y aulas virtuales, que ya existían como material de apoyo, cobrarán una especial importancia para la formación a todos los niveles. Por otro lado, nos dirigimos hacia una explosión de la oferta y de la demanda (que ya se había notado en los últimos años, y que se ha hecho más patente si cabe durante la crisis del coronavirus), con lo que veremos aparecer nuevas escuelas e institutos de formación online.

En cualquier caso, todo apunta a que el futuro de la educación pasa el desarrollo de una formación personalizada: cada individuo podrá seguir formándose a lo largo de su vida con distintas habilidades y a su propio ritmo. “Vamos hacia un modelo en el que las titulaciones seguirán siendo importantes, pero cada vez menos. Cada día más, nos daremos cuenta de que esto es una especie de barra libre donde tú te creas tu propio MBA, tu propia carrera, porque la tecnología permitirá una formación a medida y a la carta”, remata Amorín.

Foto de WTTJ

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Bea González

Periodista

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