"Así fue como salí del armario en el trabajo", testimonio

"Así fue como salí del armario en el trabajo", testimonio

Solo el 28% de las personas LGTBIQ+ ha salido del armario en el trabajo, según datos del proyecto ADIM, elaborado por los Gobiernos de España y Portugal y por la Universidad Complutense de Madrid. La mayoría de los que no lo han hecho aseguran que se debe a que temen que reconocer su homosexualidad en la oficina les lleve a ser discriminados.

Era también el caso de Jean-Baptiste antes de que se decidiera a salir del armario, una mañana delante de la máquina de café. Este es su testimonio.

Todos tus compañeros en el trabajo saben que eres gay, algo de lo que estás hoy muy orgulloso, pero no siempre fue así. ¿Cuándo comenzaste a vivir y reivindicar tu homosexualidad?

En realidad, lo asumí relativamente tarde. Comencé a vivir abiertamente mi homosexualidad con 21 años, sin por ello considerarme del todo gay, ya que viví una fase de transición algo turbia en la que me consideraba más bien un ‘heterocurioso’. Dicho de otra manera, no vivía mi homosexualidad al 100% tal y como lo hago hoy. Empecé a aprender los “códigos” de la homosexualidad, la cultura LGTBIQ+ y hasta la seducción con ya más de 20 años.

Y poco después decidiste hablarlo en el trabajo. ¿Cómo fue la primera vez que le contaste a alguien en la oficina que eres homosexual?

Fue en mi trabajo actual. Un compañero me preguntó si tenía novia y simplemente respondí, de manera muy natural ‘No. Soy gay, ahora mismo estoy soltero, pero estoy conociendo a gente’. A partir de ese momento, me di cuenta de que no pasaba nada. Mi compañero se mostró muy abierto y me di cuenta de que podía salir del armario en el trabajo sin ningún problema.

Un compañero me preguntó si tenía novia y simplemente respondí, de manera muy natural ‘No. Soy gay’.

Entonces, ¿no habías preparado el terreno?

En mi caso, hay que tener en cuenta que soy alguien que muestra muy abiertamente su homosexualidad en las redes sociales. La verdad es que creo que para mis compañeros, que me seguían desde hacía tiempo y veían que a menudo publicaba cosas relacionadas con el orgullo, la igualdad, la integración o la cultura LGTBIQ+, resultó bastante fácil unir los puntos.

Y antes de haber salido del armario en el trabajo, ¿te afectaba o te daba igual?

Un poco las dos cosas, la verdad. Sentía que no podía ser yo mismo y que no podía ser honesto con mis compañeros de trabajo en aquel entonces. Incluso en las relaciones más informales que podíamos tener en el trabajo, durante la pausa del café o la comida, cuando hablábamos de nuestras vidas, siempre me mantenía un poco al margen y no me atrevía a ser yo mismo. Sentía que estaba ocultando quién era realmente, era bastante difícil. A veces me inventaba por completo una vida sentimental. Hablaba de mi novia o directamente, si me preguntaban, decía que era heterosexual.

A veces tenía la impresión de dar un paso hacia adelante y dos hacia atrás. Por aquel entonces empezaba mi vida de joven gay, pero seguía mintiendo sobre quién era en el trabajo. Sentía que me estaba traicionando a mí mismo.

Durante la pausa del café o la comida, cuando hablábamos de nuestras vidas, siempre me mantenía un poco al margen y no me atrevía a ser yo mismo. (…) A veces me inventaba por completo una vida sentimental.

¿Recuerdas algún momento en particular?

Eran sobre todo situaciones corrientes del tipo ‘qué guapa es esa chica’, en las que yo les seguía el juego. Sin embargo, a mis compañeros les atraía de verdad, mientras que yo me basaba en criterios puramente objetivos. Evidentemente no lo expresaba igual que ellos, pero sí hacía todo lo posible por integrarme. Llegaba incluso a participar en algunas bromas que ahora considero sexistas o hasta violentas, pero en aquel entonces no me daba cuenta. Sin embargo, tengo más recuerdos de haber vivido momentos de homofobia cuando ya había salido del armario.

¿Cómo has vivido esa homofobia?

Para empezar, por ejemplo, tuve que afrontar el cliché de que ‘en el mundo del marketing y la comunicación hay muchos homosexuales’, pero no era para nada el caso de las empresas en las que había trabajado. Fue sobre todo en el momento en el que empecé a salir del armario cuando me di cuenta de que existen numerosas expresiones que usamos en el día a día llenas de clichés, estigmas homófobos que dicen que los homosexuales siempre seremos frágiles, maricas, nenazas. Me costó darme cuenta, incluso cuando ya había salido del armario, hasta me reía para intentar integrarme. Pero, sobre la marcha, me fui dando cuenta de que esos comentarios no eran tan inocentes. Empecé a hacerles ver a mis compañeros que no estaban bien y poco a poco dejaron de usarlos. Quizá todavía los hagan, pero no delante de mí.

Y, en el día a día, ¿te has encontrado con gente homófoba?

No con personas realmente homófobas. Pero sí que me he encontrado con algún caso particular. He conocido compañeros, e incluso algunos jefes, homosexuales que hacían comentarios homófobos, ya fuera a mí o en general. Un día, en el open space de la oficina, un compañero se dirigió a mí como ‘marica’. Como los dos éramos gais, debió creer que teníamos algún tipo de proximidad, pero yo, personalmente, lo viví como un insulto. Aunque puedo llegar a entender que algunos homosexuales traten de apropiarse de insultos como ‘marica’, estábamos en el trabajo y nuestra relación era estrictamente profesional. Seamos homosexuales o no, no éramos lo suficientemente cercanos como para hacernos ese tipo de comentarios, por lo que le di a entender que estaba totalmente fuera de lugar.

De todas formas, siempre resulta complicado encontrar una respuesta adecuada para ese tipo de comentarios homófobos, especialmente cuando se esconden tras la fachada del “humor”.

Y ahora, ¿tienes esas respuestas adecuadas?

Creo que cada vez más. Pero, sobre todo, sé que mi empresa actual vigila que estas situaciones no ocurran y mis superiores me apoyan. Por ejemplo, hace poco tenía que hacer un viaje a Dubái y le dije a mi jefe: ‘Mira, los Emiratos Árabes Unidos no son el país ideal para las personas LGTBIQ+’ y me respondió: ‘no te preocupes, entonces no vayas, yo iré en tu lugar’. Igualmente, si un día recibo comentarios homófobos, sé que no dudaré en denunciar a la persona a los RRHH, ya que es totalmente inapropiado en el ámbito de trabajo.

Pero no todo el mundo hace como tú. Hay mucha gente que no se atreve a salir del armario porque cree que podría significar un riesgo para su carrera profesional.

En mi opinión, puede ser un obstáculo siempre y cuando tengamos delante a una persona homófoba, ya sea durante una entrevista o en la propia oficina. En mi caso, podría serlo incluso más, porque decidí salir del armario al 100% y a día de hoy lo grito alto y claro en las redes sociales, incluso en las profesionales como LinkedIn.

¿Cómo puede uno decir que es gay en LinkedIn?

No he puesto #gay en mi biografía, pero publico muy regularmente contenido sobre la comunidad LGTBIQ+, lo cual puede ser incómodo para algunos tipos de empresa. Pero para mí, una empresa que me rechaza por el contenido que decido compartir en Instagram, Twitter o LinkedIn, es una empresa en la que no me sentiría a gusto y donde no podría crecer profesionalmente. Por lo que a mí también me sirve como filtro.

¿Y esto te protege de alguna manera?

Sí, para mí es una una manera de protegerme, pero también un medio de sensibilización muy importante. Es por eso por lo que también publico contenido LGTBIQ+ en LinkedIn, por ejemplo. Porque los problemas de diversidad y representación del colectivo afectan a todas las esferas de la sociedad, también a las empresas.

Precisamente hablaba de eso con una amiga homosexual que me decía: ‘No entiendo por qué debería salir del armario en el trabajo, es mi vida privada y solo me concierne a mí’, pero yo sí creo que hay que hacerlo. Tengo un ejemplo muy concreto. Una vez hablé de las agresiones homófobas con unos compañeros y era la primera vez que escuchaban hablar de ello. Así que, para mí, mi manera de salir del armario no es solo una cuestión de reivindicación, sino también de sensibilización.

Mi manera de salir del armario no es solo una cuestión de reivindicación, sino también de sensibilización.

Pero para muchos también es una cuestión de vida privada. ¿No es tu caso en absoluto?

Para mí, también es una cuestión política. Me he escondido tanto a lo largo de mi vida que ahora tengo la impresión de poseer de nuevo todas mis identidades, todas mis facetas en un solo perfil. Y es por eso por lo que he decidido también ser muy abierto con temas que pueden considerarse privados.

Este testimonio proviene del episodio “Celui qui a fait son coming-out” de nuestra serie de podcasts en francés Le Bureau y ha sido adaptado y editado para su publicación online.

Traducido por María Gutiérrez / Foto de WTTJ

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