Mi puesto está mal definido: ¿qué hago?

¿Qué hago si mi puesto está mal definido?

¿Realmente tengo que encargarme de esto? ¿Qué esperan de mí? ¿Quién es mi jefe? A veces uno no sabe qué camino seguir en el trabajo, sobre todo cuando se trata de un puesto recién creado. ¿Dónde empiezan y dónde acaban tus obligaciones? ¿Con qué equipos debes trabajar? Si tienes la impresión de estar invadiendo el terreno de tus compañeros, no sabes muy bien qué hacer o te piden que lleves a cabo tareas que no coinciden con las descritas en la entrevista, sin duda tu puesto está mal definido. Sea cuál sea el motivo, no permitas que se siembre la confusión. Un puesto mal estructurado puede provocar estrés y desmotivación, y hacer que el trabajo se convierta en una experiencia desagradable.

Si los límites de tu puesto están mal definidos, sigue estos cuatro consejos para aclarar cuanto antes la situación.

1. Habla con tu jefe

Si crees que los límites de tu puesto no están claros, no esperes a quedar sin aliento para reaccionar. Organiza rápidamente una reunión con tu jefe y prepárate para la cita: haz una lista de todos los puntos que te gustaría aclarar con respecto a tus tareas, tus objetivos o el funcionamiento de la empresa.

En el caso de que se trate de un puesto recién creado, probablemente la empresa no haya previsto todos los aspectos organizativos del cargo. Aprovecha para indicarles las zonas oscuras para luego poder aclararlas juntos.

En algunos casos, la empresa no conoce con detalle las tareas que deben llevarse a cabo y espera que el trabajador tome las riendas del asunto y establezca su propia manera de trabajar. Clara, de 33 años, experta en estrategia digital, pasó por esta experiencia: “Cuando mi jefe me propuso un nuevo cargo que aún no existía en la empresa, ni siquiera tenían una descripción ni un título. Teníamos un largo camino por delante, y esto puede resultar motivador o, por el contrario, aterrador”. Clara dejó pasar varios meses antes de pedirle a su mánager que le aclarara las cosas. “Yo, por mi parte, tenía una visión estratégica, pero nada que estuviese bien definido. Aunque sabía que mi jefe no podría contestar a todas mis preguntas, necesitaba hablar con él para ir construyendo las cosas poco a poco. Y así es como lo hicimos. Ahora mi cargo tiene una descripción bien definida y esto es importante para que mi trabajo se reconozca dentro de la empresa”.

2. Cuenta lo que haces a tus compañeros

¿Te da la sensación de que tus compañeros desconocen o no entienden bien lo que haces? ¿Te piden favores que no forman parte de tu ámbito de intervención y, a la vez, no recurren a ti cuando deberían hacerlo? Es hora de que aclares las cosas para facilitar la relación con tus compañeros.

Organiza una reunión para presentar tu puesto, tu objetivo y tus tareas. Esto es lo que hizo Clara: “Para mí, era importante estar bien identificada y que los demás supieran lo que me podían pedir y lo que no”.

Informar con regularidad a tus compañeros de los proyectos en los que trabajas puede ser una buena manera de ilustrar tus misiones de una forma concreta. “Ahora intento hablar más a menudo sobre mis proyectos y logros, también con mis responsables, pues ellos a veces tienen una idea un poco abstracta de mi trabajo”, señala Clara. “No cuesta nada enviar un e-mail informativo con los últimos proyectos realizados”.

3. Intenta entender el funcionamiento de la empresa para integrarte mejor

Para definir o redefinir mejor un puesto de trabajo, debes empezar por entender la empresa, su funcionamiento y sus objetivos, y de este modo encontrar tu lugar en ella. Para integrarte fácilmente,”debes ser curioso y aprender a conocer bien la empresa y a la gente que trabaja en ella”, opina Clara.

No dudes en hablar con los responsables de los diferentes departamentos para saber cómo trabajan y detectar posibles necesidades a las que tú quizás puedas responder. Además, esto te permitirá ser más visible y que tu papel en la empresa quede mejor identificado.

4. Aprende a decir “no”

Si tu puesto está mal definido, puede que te pidan que lleves a cabo todo tipo de tareas, algunas muy diferentes de las que acordaste. Aprende a dejar claros tus límites. “En mi caso, aprendí a decir que no cuando empezaron a pedirme demasiado”, explica Clara. “Esto supone un esfuerzo, pero resulta esencial para dejar claro cuál es tu lugar en la empresa y que tus compañeros entiendan los límites de tu puesto”.

Así pues, recuerda: si tu puesto genera malestar e incomprensión, no debes quedarte solo con tus dudas. Habla con tu jefe, ya que él será el primer interesado en ayudarte para que te sientas mejor. Entabla un diálogo e intenta buscar soluciones. Si esto no da frutos, quizás sea el momento de pensar en buscar otro trabajo. Sin remordimientos.

Traducido por María Gutiérrez

Foto de WTTJ

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Géraldine Baraud

Journaliste - consultante éditoriale @rubrik-communication.com

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