Microdosis de LSD para rendir en el trabajo

Microdosis de LSD para rendir en el trabajo

Como cada lunes, Juan se levanta, se da una ducha fría, se sirve un té y un tazón de muesli, hace algunos estiramientos y toma 10 microgramos de LSD antes de ir a trabajar. Se da una ducha fría, debe estar loco. Pero lo más importante es ¿por qué toma LSD y a primera hora de la mañana?

El concepto del microdosing es simple: consiste en ingerir una dosis muy baja de una droga psicodélica antes de ir a trabajar. El psicólogo estadounidense James Fadiman, desde que en 2011 publicó el libro Guía del explorador psicodélico. Cómo realizar viajes sagrados de modo seguro y terapéutico, se ha ganado un buen número de seguidores. En Google, una búsqueda rápida sobre “microdosing” devuelve casi dos millones de resultados, de los cuales una amplia mayoría presenta esta práctica como una “solución mágica” para alcanzar la felicidad en el trabajo.

Pero semejante afirmación requiere de una investigación con más fondo: ¿cuáles son los supuestos beneficios y los riesgos? ¿Qué ha pasado para que, a pesar de tratarse el LSD de una sustancia totalmente ilegal, el microdosing se haya puesto de moda? Y lo que es más importante, ¿qué ha hecho que algunas personas hayan reemplazado el café de la mañana por una microdosis de LSD?

Qué es el microdosing

En los años 60, los hippies luchaban contra el capitalismo bajo los efectos de las drogas psicodélicas. Ahora, en 2020, es el capitalismo el que experimenta con esas drogas. Por sorprendente que parezca, en Silicon Valley la práctica del microdosing en el trabajo se ha generalizado en los últimos años. Son los desarrolladores, los matemáticos, los ingenieros y los data scientists o científicos de datos de las grandes multinacionales, y las empresas “unicornio” californianas, quienes han decidido reemplazar la cafeína por las drogas psicodélicas.

A partir de las indicaciones compartidas en blogs y foros dedicados al tema, los neófitos del microdosing han podido crear su propio “programa” de consumo. Aunque esta práctica sigue siendo bastante escasa por el momento, dichos foros con experiencias personales han sido de gran importancia en su promoción, y a pesar de que Silicon Valley sigue considerándose el caldo de cultivo del microdosing, esta práctica marginal ya se ha extendido al resto del continente americano y del mundo.

Las dos drogas más comunes a la hora de practicar el microdosing son el LSD y la psilocibina, y los efectos de estas dosis son casi imperceptibles para la gente que te rodea, ya que representa una décima parte de la cantidad que toman quienes buscan “ir colocado”. En otras palabras: si empiezas a tener alucinaciones, lo más probable es que te hayas pasado con la dosis.

Según algunos testimonios, pódcast y artículos, el microdosing se muestra como la solución a todos los problemas. Según los experimentos de Gabriella Gobbi, profesora de Psiquiatría de la Universidad McGill (Canadá), esto lo explica el hecho de que el microdosing activaría la secreción de serotonina, un neurotransmisor encargado de regular el estrés, el estado de ánimo y la ansiedad. Además, quienes practican el microdosing aseguran que les ayuda a hacer conexiones lógicas en el trabajo que de otra forma no harían.

¿Por qué es arriesgado?

Las sustancias necesarias para practicar el microdosing no solo son totalmente ilegales, sino que su consumo también conlleva riesgos.

Muchos conejillos de indias, pero ningún estudio serio

Si entrar en el mundo psicodélico de Alicia en el país de las maravillas te provoca curiosidad, debes tener en cuenta que aún se sabe muy poco sobre el microdosing. Aunque Internet está lleno de miles de testimonios y experiencias de primera mano sobre el tema, existen muy pocos estudios serios sobre sus efectos a largo plazo. Una cosa es extraer la moraleja de la historia de Jose_92, que al pasarse un poco con la dosis decidió irse a pasear por el bosque en lugar de ir a trabajar, y otra muy distinta es llevar a cabo un experimento basado en una muestra de perfiles psicológicos específicos y teorizar sobre las consecuencias de esta práctica. Fadiman, el psicólogo que originó este fenómeno, afirma en el pódcast de SmartDrugSmarts que no conoce ningún otro experimento realizado sobre el microdosing aparte del suyo propio.

Los riesgos para la salud

Como seguramente ya sepas, una microdosis de una droga cada tres días, por muy reducida que sea, supone un riesgo para tu salud. Por tanto, creemos importante recordar que el LSD aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares, e incluso puede dar lugar a ciertas patologías como la esquizofrenia. Además, en ocasiones puede llegar a producir efectos contrarios a los esperados. A pesar de que el consumidor espera sentir una especie de alivio, en su lugar podría experimentar una intensa ansiedad o incluso paranoia. Eso es lo que le ocurrió a Anna, quien también probó el microdosing durante unos meses: “En más de una ocasión me ocurrió que, al día siguiente de tomar la dosis, me sentía muy deprimida, cansada y apática. Me pasaba el día viendo la televisión, no tenía ganas de cuidarme ni de salir de casa. Lo dejé poco después de estos episodios. Tengo la impresión de que cuanto más alto es tu nivel de estrés el día en que lo tomas, más difícil se te hace el día siguiente”.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Con tan pocos estudios sobre el tema y un impacto perjudicial para la salud… ¿por qué deciden correr riesgos las personas que practican el microdosing?

La presión de rendir al 200%

Aunque el microdosing es conocido como un tratamiento alternativo contra la depresión y la ansiedad, esta no es la principal razón que empuja a los consumidores a probarlo. Un estudio del Centro Nacional para la Información Biotecnológica (o NCBI, por sus siglas en inglés) revela que una mayoría (el 36,6%) prueba el microdosing con el objetivo de aumentar su rendimiento.

“Sinceramente, cuando descubrí por primera vez el microdosing, sentí mucha curiosidad por conocer sus efectos. Cuando te dicen que existe una manera de ser más productivo sin efectos negativos, eso te intriga, ¿no? En aquella época también me interesaba mucho el biohacking y el concepto de ‘hombre aumentado’. No fue por eso que lo probé, pero digamos que hizo crecer mi curiosidad”, dice John.

En el documental Take your pills, Wendy Brown, profesora de Ciencias Políticas y Filosofía, comenta que el objetivo de estas sustancias es impulsarnos a alcanzar nuestro máximo potencial durante el mayor tiempo posible, y nos permiten responder a las altas exigencias del mundo laboral actual. Seguro que alguna vez has escuchado a alguien decir que “hay que rendir al 200%” en el trabajo, pero ¿realmente es eso posible de forma natural?

En Estados Unidos, considerado la cuna del microdosing, uno de cada dos estadounidenses habría experimentado el síndrome de desgaste profesional o burnout en algún momento de su vida, el cual suele estar vinculado a una sobrecarga de trabajo. Por lo tanto, parece lógico fantasear sobre la idea del “hombre aumentado”, como le ocurrió a John, ya que sin una ayuda adicional, a veces sentimos que nos falta la inspiración, la eficiencia, la concentración o incluso el sueño. Y esto es algo totalmente normal, ya que si todos rindiéramos al 200% en todo momento, seríamos máquinas.

El círculo vicioso de la competición

Cuando le pedimos al publicista Eric que nos explicara por qué motivo decidió probar estar experiencia psicodélica, esta fue su respuesta: “Leí en varios medios de comunicación que algunos de los mayores empresarios de Silicon Valley practicaban el microdosing. Como eran personas que me inspiran, simplemente pensé que a mí también podría ayudarme a alcanzar mis objetivos profesionales. Pensé que si a ellos les funcionaba, quizás valía la pena intentarlo…”. Es decir, que la presión por el éxito y la competencia podría llevar a ciertos empleados a probarlo.

La profesora Wendy Brown explica en el documental Take your pills que lo mismo está sucediendo con el Adderall (un tratamiento común para el trastorno del déficit de atención) está siendo motivo de desigualdad entre estudiantes universitarios: si todos los alumnos estudian al máximo de su capacidad, pero solos algunos toman Adderall, el resto se siente presionado a hacer lo mismo para reequilibrar sus posibilidades de éxito durante los exámenes.

Silicon Valley o el mundo laboral edulcorado

En agosto de 2019, un artículo del New Yorker titulado Silicon Valley’s crisis of conscience (“La crisis de conciencia de Silicon Valley”) mostraba una cultura empresarial obsesionada con el desarrollo personal, las clases de yoga, la meditación y los seminarios sobre autoconfianza. Esto es debido a que, hoy en día, el arquetipo del empleado ideal logra ser productivo sin dejar de llevar una vida sana, sabe que la tecnología puede perjudicar su salud, que debe comer sano, estar relajado… y que nada debe afectar su productividad en el trabajo.

Este empleado ideal nos recuerda a Billy Bauer, el director general de una joven empresa multinacional en el episodio Añicos de la serie Black Mirror, que acude a un retiro espiritual alejado de toda tecnología. También lo reconocemos en el personaje de Laurent en la novela Vernon Subutex 3, un productor despótico que se pasa el día rodeado de psicólogos y de profesores de meditación y de yoga (los cuales, por cierto, no logran que se vuelva más empático). El microdosing se presenta antes los empleados como la respuesta perfecta para hacer frente estas nuevas exigencias, ya que su práctica promete un estilo de vida más saludable, y, en consecuencia, una mayor productividad en el trabajo.

A pesar de todos los comentarios positivos sobre el microdosing, sigue habiendo muchos arrepentidos que, tras haberlo probado durante meses, acaban poniendo fin a esta rutina psicodélica. Para ellos el microdosing, en última instancia, les proporcionaba una falsa sensación de bienestar y les hacía evitar los problemas del mundo real. Así, al igual que en la novela distópica Un mundo feliz de Aldous Huxley, el microdosing actúa como el “soma”, la droga que todos los ciudadanos consumen para ser felices y que garantiza la cohesión de la sociedad, pero que también les lleva a evitar cualquier reivindicación.

Traducido por Rocío Pérez

Foto de WTTJ

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Gabrielle Predko

Journaliste - Welcome to the Jungle

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