¿Y si la inmersión laboral fuese la nueva entrevista?

¿Qué es la inmersión laboral?

Como candidato, es casi imposible saber si las tareas de un determinado puesto se adaptan a tus expectativas o si los valores de tu nueva empresa encajan con los tuyos antes de firmar el contrato. Pero, ¿y si pudieses “trabajar” en tu posible futura empresa durante unas horas? Descubre la inmersión profesional.

En la batalla por el talento y para poder conocer mejor a los candidatos, cada vez más empresas introducen nuevas técnicas como entrevistas estructuradas, conductuales, colectivas… Pero una de las innovaciones que ha demostrado ser más útil en los procesos de selección es la inmersión profesional, también denominada audición de trabajo o job audition.

Y aunque la entrevista tradicional sigue siendo la reina en los procesos de selección, la inmersión es, según el 54% responsables de contratación y expertos interrogados para un estudio de la plataforma LinkedIn, la tendencia en las entrevistas laborales que más mejora este proceso.

¿Qué es la inmersión laboral?

Se trata de un paso adicional al final de un proceso de selección que consiste en realizar una serie de tareas en la sede de la empresa, que pueden ir desde una presentación de un proyecto, hasta un pequeño test de trabajo en equipo. Es una especie de casting para comprobar que el candidato encaja con la visión de la compañía, con el ambiente de trabajo y con la personalidad de sus futuros compañeros.

Durante esta prueba final, el candidato debe responder a varias situaciones durante las cuales puede demostrar sus aptitudes para el puesto que desea conseguir, como por ejemplo su capacidad de adaptación, su habilidad para presentar proyectos en público o su experiencia a la hora de liderar equipos.

Cualquiera puede asegurar que es creativo, persuasivo, atrevido, organizado, flexible… pero, una cosa es indicarlo en tu currículum, ¡y otra muy distinta es demostrarlo en vivo y en directo ante tus nuevos jefes!

Estas inmersiones pueden tomar muchas formas:

  • unas horas de trabajo en la empresa con situaciones hipotéticas
  • competiciones entre varios candidatos
  • o incluso un contrato de prueba de varias semanas

Con ello, las empresas buscan evitar errores que pueden resultar difíciles y caros de subsanar una vez las firmas están estampadas en un contrato laboral.

La inmersión laboral no es un periodo de prueba

Si bien supone una mayor inversión de tiempo que una entrevista tradicional, la inmersión profesional:

  • no debería durar más de unas pocas horas
  • la empresa no puede pedirte que te integres en actividades para que comiences a contribuir a los resultados del equipo

Eso sí, como la inmersión profesional es parte del proceso de selección, durante esa prueba no firmarás ningún contrato de trabajo ni cobrarás por tu tiempo.

¿Dónde está el límite entre una inmersión profesional y el periodo de prueba en un contrato? Una manera práctica de distinguirlos es la duración: si la prueba va más allá de unas pocas horas -no hay un límite fijo, pero debe ser algo razonable- y en en ella produces resultados que la compañía puede usar o vender, la empresa debe hacerte un contrato con un periodo de prueba.

Hay empresas que contratan a más de un candidato varios días como prueba, pero en esos casos, los empleados a prueba sí tienen contratos y cobran por su trabajo. Por ejemplo, antes de trabajar un día de prueba como camarero, sirviendo a clientes de manera habitual, o de desarrollar una sección de una página web real, debes exigir un contrato y una contraprestación. Aunque sea durante un solo día.

Si te proponen un contrato con periodo de prueba, el tiempo máximo que puede tener esa prueba es de dos meses por regla general, pero depende del sector, ya que el límite concreto viene recogido en el convenio colectivo de cada profesión. Hay excepciones: las empresas de menos de 25 trabajadores pueden incluir plazos de prueba de hasta tres meses. Y si trabajas en un puesto para el que sea requisito tener un título, el período puede llegar hasta los seis meses.

Durante ese periodo de prueba, tanto tú como la empresa podéis interrumpir el contrato en cualquier momento, sin tener que dar un preaviso y sin indemnizaciones por despido. Así que cualquiera de las dos partes puede decidir terminar con la relación laboral de un día para otro.

¿Cómo es un día de inmersión?

El objetivo de una jornada de inmersión es que el candidato y la empresa se conozcan mejor antes de empezar a trabajar juntos.

De hecho, muchas empresas la utilizan como colofón del proceso de selección, por lo que antes de recibir una invitación para acudir a la sede de la empresa, los candidatos a integrarse en el equipo suelen haber tenido que superar una serie de pruebas preliminares: una entrevista telefónica, una prueba técnica o un test de aptitud online.

Por ejemplo, en el caso de los perfiles tech, el candidato puede empezar por presentar en persona una prueba técnica (como un test de programación) que ya envió como parte de una etapa de selección anterior.

En ese caso, el equipo técnico evalúa la calidad del código, para detectar por ejemplo si es una persona creativa, si puede aprender rápido, o si busca soluciones definitivas o solo parches provisionales. A la vez, se trata de una oportunidad para comprobar cómo el candidato se expresa en público y presenta sus resultados.

Después, es habitual que el candidato se entreviste con el que sería su jefe directo y mantenga pequeñas reuniones con otros integrantes del equipo, que podrían ser sus nuevos compañeros. Así, todos se aseguran de que hay buen feeling.

¿Por qué resulta interesante para las empresas?

La jornada de inmersión es una manera de ver cómo encaja una nueva persona en el equipo y comprobar sus aptitudes interpersonales, algo imprescindible en puestos que implican mucho trabajo en equipo y trato con el público, o en puestos en los que la imagen de la empresa esté en juego.

Las empresas cada vez valoran más estas aptitudes interpersonales: un 92% de los empleadores afirman que las soft skills son igual o más importantes que las habilidades técnicas.

También es una manera de comprobar in situ si el candidato tiene las cualidades que dice tener. En primer lugar, equilibra los instintos del entrevistador que, según el psicólogo Ron Friedman, durante una entrevista pueden llevar a identificar como mejor cualificadas a las personas más atractivas. En segundo lugar, como hay más miembros del equipo que tienen contacto con su posible nuevo compañero y participan en el proceso de selección, la decisión se lleva a cabo con un mayor consenso.

Y a ti, ¿qué te aporta?

Una jornada de inmersión te servirá, sobre todo, para ahorrarte malas sorpresas. Dos de cada tres jóvenes menores de 30 años se dan cuenta de que su nuevo puesto no era lo que ellos pensaban pocas semanas después de haber comenzado.

Lo más interesante de la inmersión profesional es que te permite introducirte en el día a día en la oficina: comprobar que te gustan tus tareas, que encajas con tus compañeros y reducir las posibilidades de descubrir algún aspecto que no te guste y que pueda hacer que desees no haber aceptado el puesto. En esas horas de convivencia, empresa y candidato pueden comprobar si hay match y firmar el contrato laboral con más confianza de que están tomando una buena decisión.

Foto de WTTJ

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Ivo Cabral

Periodista freelance

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