De emprendedor a trabajador por cuenta ajena: cómo vender tu perfil atípico

  • April 1, 2019

¿Quieres volver a trabajar por cuenta ajena en una empresa después de haberte lanzado a crear tu propio negocio? A primera vista, puede parecer más simple que pasar de empleado a emprendedor, ya que la creatividad, la toma de iniciativas y un perfil multidisciplinario ahora forman parte de tus puntos fuertes. Sin embargo, muchas empresas intentan evitar candidatos con experiencia de “jefe” y que “toquen muchas teclas”. Aquí tienes algunos consejos para convertir tu experiencia como emprendedor en una ventaja a la hora de buscar trabajo.

Evalúa tu situación

“Quien nunca ha cometido un error es que nunca ha intentado nada nuevo”. Einstein

Date tiempo para entender por qué no ha funcionado tu negocio, si este es el caso, y para evaluar tus logros. Reflexionar al respecto te permitirá afrontar mejor las entrevistas de trabajo y tener respuestas a las preguntas más retorcidas. Seguramente no te librarás de preguntas como estas: ¿Por qué ya no quieres tener tu propio negocio? ¿Acaso no era lo tuyo (obligaciones horarias, carga de trabajo, etc.)? ¿Prefieres disfrutar de una mayor seguridad económica? Independientemente de la razón que te haya hecho tomar la decisión, piensa qué es lo que realmente hace que quieras trabajar en una empresa como asalariado y elabora un argumento que te ayude a demostrar que no has dado el paso simplemente porque no tenías otra opción.

A menudo asociamos el hecho de volver a trabajar por cuenta ajena como un paso inevitable consecuencia de un fracaso. Si tu negocio ha tenido que echar el cierre, aprovecha y explica a la empresa todo lo que has aprendido gracias a tus propios errores. Tampoco dudes en poner de relieve tus logros: los contratos/proyectos que realizaste y de los que te sientes orgulloso, el progreso que conseguiste o los obstáculos que superaste.

Haz un balance de competencias para conocerte mejor y orientar tu búsqueda

Tu vida profesional se encuentra en un momento de transición, así que es el momento perfecto para realizar un balance de competencias de la mano de un profesional. Te será de gran utilidad, ya que te permitirá:

  • Obtener una visión global de tu trayectoria laboral que te ayude a definir un hilo conductor
  • Definir de manera precisa tus competencias
  • Saber qué es lo que realmente te motiva
  • Identificar los puestos de trabajo a los que puedes aspirar

Adapta tu currículum y tu carta de motivación a cada puesto de trabajo

Tu currículum:
Evita destacar el estatus de “director” o “jefe de empresa” y enumerar seguidamente todas las aptitudes relacionadas. Es cierto que esto te permitiría abarcar muchas cualificaciones, pero no le daría el formato adecuado a tu currículum. Opta por destacar las capacidades que corresponden al puesto al que aspiras (mánager, jefe de operaciones, director comercial, responsable de comunicación, etc.).

Marie-Caroline Bénézet, directora digital de la SNCF (Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses) nos recuerda algo muy importante: “No todos los responsables de contratación buscan lo mismo. Si una empresa muestra interés por alguien con un perfil emprendedor, alguien capaz de crear lazos más estrechos con el mundo de las start-ups, por ejemplo, esa persona podría destacar la red de contactos que podría activar. Por el contrario, si buscan a una persona con una competencia concreta, conviene ponerla de relieve y dejar de lado la experiencia como empresario”.

Tu carta de motivación:

  • Acepta tu experiencia como emprendedor y demuestra lo que te ha aportado
  • Explica por qué tienes ganas de cambiar
  • Presenta tus competencias y sobre todo tus ganas de implicarte en la empresa
  • Propón ideas, sin parecer pretencioso, que puedan aplicarse en el nuevo puesto

Convence al entrevistador: ¿qué cualidades debes destacar?

Algunas empresas pueden mostrarse reticentes a la hora de contratar a una persona que haya sido autónoma, pero a la vez pueden sentirse atraídas por ciertas capacidades de candidatos que hayan montado su propia empresa. Montar una empresa –la mayoría de las veces con un presupuesto pequeño– y ponerse manos a la obra en diferentes sectores laborales (comunicación, finanzas, marketing…) hace que tengas una visión más global y que sepas superar obstáculos fácilmente.

Tenemos la respuesta perfecta para todos los comentarios negativos que quizás tengas que afrontar:

“Puede que te aburras dedicándote a las funciones de un único puesto”. El hecho de que hayas “tocado muchas teclas” puede sugerir que quizás te aburrras con las tareas de un solo puesto, o incluso que tiendas a salirte de ellas. Trata de darle la vuelta a la tortilla y convencer a tu interlocutor de que esta característica es precisamente una ventaja: te interesas por todo, propones ideas nuevas y eres capaz, cuando es necesario, de pensar de manera innovadora.

“La independencia de la que disfrutabas hará que te cueste adaptarte a las normas más estrictas de una empresa”. Desgraciadamente, haber trabajado de manera autónoma puede hacer pensar que necesitas total libertad y que te resistes a ciertas obligaciones (relativas a los horarios, a la jerarquía…). Intenta demostrar que estás preparado para cambiar de vida. Menciona además que cuando tenías tu empresa también tenías que respetar ciertas obligaciones, con frecuencia igual de estrictas: debías cumplir contratos, respetar plazos de entrega y ceñirte a los límites que te imponían los bancos, los clientes o la administración.

“Solo (o casi) y al mando de una empresa, no debes saber trabajar en equipo”. No. Haber dirigido tu empresa no implica que seas antisocial. Insiste en que trabajabas mano a mano con colaboradores, autónomos o proveedores.

“Eras el jefe, ahora te costará obedecer y aplicar decisiones que no salgan de ti”. Cuando eras el jefe tenías derechos, pero también deberes. Ser emprendedor no significa “dictar su propia ley” sino replantearse continuamente nuevas cuestiones y, sobre todo, saber adaptarse (a los clientes, a los proveedores, a la competencia, a las restricciones técnicas y logísticas, etc.). Explica que, en el mundo del emprendimiento, no todo sale como uno quiere y que eso te ha hecho adquirir una gran capacidad de adaptación. Insiste también en tus ganas de aprender de los demás y de que te dirijan, aunque también seas capaz de trabajar de manera autónoma y desenvolverte por ti mismo.

Otras cualidades que puedes destacar:

  • Tu capacidad de innovar y arriesgarte. Algunas empresas buscan intrapreneurs (trabajadores capaces de llevar a cabo comportamientos o actividades emprendedoras dentro de una organización, ndlr). En este caso tu perfil innovador resultará una gran ventaja.
  • Tu facilidad para relacionarte y tu red de contactos. “Cuando tenemos un pequeño proyecto (nuestro o no), lo más importante es constituir nuestra red de contactos. Implicarte en una asociación de emprendedores, por ejemplo, puede ayudarte a diferenciarte dentro de un grupo”, explica Marie-Caroline Bénézet.
  • Tu capacidad de unir (a un equipo, a los proveedores) y de convencer (a los clientes).
  • Tu conocimiento profundo de un sector determinado.
  • Tu desenvoltura y capacidad de reacción.

Aunque el cambio puede parecer complicado a simple vista, Marie-Caroline Bénézet transmite optimismo. Según ella, la manera de concebir el trabajo está en plena evolución: han aparecido nuevas técnicas de gestión de empresas, se está reintroduciendo el bienestar en el mundo laboral, se fomenta el emprendimiento, etc. Las empresas están cambiando y, por lo tanto, los perfiles atípicos están cada vez más valorados.

Traducido por María Gutiérrez Alonso

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Alexandra

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