Retraso de la maternidad: el impacto de la inestabilidad laboral

Retraso de la maternidad: el impacto de la inestabilidad laboral

En solo una década, el índice de natalidad ha caído un 30% en nuestro país. También ha disminuido el número de hijos por mujer y se ha retrasado la edad de la maternidad más allá de los 30 años. La crisis económica, la dificultad para conciliar trabajo y vida familiar, la ausencia de apoyo a la crianza… Las causas son diversas, pero los datos muestran que siguen siendo generalmente las mujeres quienes renuncian a su carrera profesional para dedicarse al cuidado de los hijos. Analizamos los datos para averiguar cuál es la relación que existe entre la inestabilidad laboral y el retraso de la maternidad en España.

En 2019, se superó por primera vez en España la cota de nueve millones de mujeres trabajadoras, un dato significativo si tenemos en cuenta que la incorporación de la mujer al mercado laboral es relativamente reciente en el mercado laboral de nuestro país (apenas dos décadas). La irrupción de las mujeres en algunos ámbitos tradicionalmente ocupados por hombres ha sido determinante para este cambio.

Tradicionalmente las mujeres han sido mayoría en sectores como sanitario y de servicios sociales, la educación y la hostelería, las cifras de la última década ofrecen un dato llamativo (y esperanzador): desde 2008, más de 80.500 mujeres se han incorporado al sector científico y técnico, hasta igualar en presencia a los hombres. En el otro lado de la balanza se encuentran los sectores en los que, desde ese mismo año, se ha perdido empleo femenino (industria, agricultura y comercio).

Y aunque el balance es positivo, el 75% del empleo a tiempo parcial lo ocupan mujeres (una cifra que en muchos casos se explica porque siguen siendo ellas quienes renuncian a una parte de su jornada para los cuidados familiares. ) y, a partir de los 30 años, todavía se sigue observando una reducción en la tasa de actividad de las mujeres que responde a la maternidad.

La natalidad en España, una cifra a la baja

La natalidad en nuestro país cae en picado y los datos lo demuestran: el número de nacimientos lleva descendiendo sin freno desde hace ocho años. ¿Los motivos? Según el último informe de 2019 del Instituto Nacional de Estadística, a partir de los 35 años, “las principales razones por las que las mujeres tienen menos hijos de los deseados” son las laborales, de conciliación y económicas.

En nuestro país, casi el 80% de mujeres de 25 a 29 años no tiene hijos y el 42% de las madres tuvo su primer hijo 5 años más tarde de lo que habría deseado. De hecho, la media de edad a que las mujeres españolas son madres por primera vez es la más alta de Europa: se sitúa en los 32 años. Es más, el último estudio de Eurostat expone que casi el 9% de las mujeres da a luz por primera vez pasados los 40.

Y para los que pensaban que estas cifras mejorarían tras la salida de la crisis, el tiempo ha demostrado que no ha sido así. La economía española ha mejorado, pero las mujeres españolas siguen retrasando la edad de ser madres. De hecho, junto a Italia y Grecia, España ocupa las primeras posiciones de la lista de países europeos en los que las mujeres son más proclives a retrasar o incluso renunciar a la maternidad.

A la cola de Europa

Nuestro país tiene la segunda tasa de natalidad más baja de la Unión Europea, con 7,9 nacimientos por cada mil habitantes. Entre enero y junio de 2019, en España nacieron 170.074 niños, la cifra más baja registrada desde 1941, el primer año del que hay datos.

En el lado opuesto de la balanza está Irlanda, con una media de 12,5 nacimientos por cada mil habitantes, seguida de Suecia y Francia, con tasas por encima de los 11 nacimientos por cada mil habitantes. En el caso de Francia, un 4% del PIB se destina a políticas de natalidad para apoyar a las familias que se materializan en: un 92% de plazas de guardería gratuitas, 16 semanas de permiso de maternidad (la misma duración que en España) y primas económicas por cada nacimiento. Aunque tampoco es oro todo lo que reluce: el permiso de paternidad en Francia es de apenas 11 días.

Lo que sí es cierto es que nuestros vecinos del otro lado de los Pirineos tienen uno de los índices de natalidad más altos de Europa. ¿Casualidad? Para Diana López Varela, autora de Maternofobia. Retrato de una generación enfrentada a la maternidad, no. La autora afirma que las políticas favorables, sin duda, ayudan a que las francesas puedan seguir trabajando con unos sueldos mucho mejores que los de las españolas y sin renunciar a su carrera profesional. Sin embargo, para solucionar la baja natalidad en nuestro país, no es tan fácil como simplemente implantar un mejor servicio de guarderías, ya que hay otros factores a tener en cuenta. Según López Varela, se debe poner el foco de atención en la precarización del mercado laboral y comenzar a hablar de una “generación perdida” que sigue con contratos de prácticas bien cumplidos los 30 años.

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Los motivos de la inestabilidad

El 30% de las mujeres que tuvieron su primer hijo más tarde de lo que habrían querido alegan una suma de motivos laborales, económicos y de conciliación de la vida familiar y laboral. Esta cifra llega a sobrepasar el 36% para las mujeres mayores de 35 años.

La profesora de la Universidad Complutense de Madrid y experta en políticas de familia, María Teresa López López, subrayaba ya en 2017 que la falta de hijos y el retraso de la maternidad en España está directamente relacionada con la economía y el mercado de trabajo y “si las jóvenes generaciones tuvieran la posibilidad de tener acceso a trabajos más estables y desarrollar sus carreras, la tendencia podría revertirse”.

Laborales: desempleo y techo de cristal

España es el país de la Unión Europea con la segunda mayor tasa media de paro femenino (un 17%, 10 puntos por encima de la media europea), según un estudio del Instituto de Estudios Económicos (IEE) a partir de datos de Eurostat. Además, el porcentaje de mujeres cualificadas sin empleo es un 1,2 % mayor que el de hombres, cuando la media europea se sitúa en apenas un 0,3%, según un análisis de EAE Business School.

Y para aquellas que sí tienen un empleo estable, la penalización es otra: según un informe de la consultora Grant Thornton, que analiza la situación de la mujer en 35 países, España ocupa el puesto 23 del índice del número de mujeres en puestos de dirección. El mismo documento afirma que las cuotas siguen siendo una medida poco popular entre los empresarios españoles: 8 de cada 10 empresas no creen en ellas como medida para lograr la igualdad de género en el ámbito empresarial.

Económicos: ser madre penaliza el sueldo

El mercado laboral castiga la maternidad en términos de salario, especialmente cuando ya se tienen más hijos y cuando estos son pequeños. Estas son lon las principales conclusiones del estudio ¿Existe “penalización” por maternidad?, impulsado por la Fundación Promoción Social, que concluye que ser madre resulta “especialmente dañino” para las mujeres a partir de los 30 años, que dejan de ingresar aproximadamente 5.000 euros al año, mientras que la cantidad para los padres gira en torno a los 1.500 euros.

De conciliación: un largo camino por recorrer

Las medidas de conciliación familiar y el horario son los factores que las mujeres con hijos más valoran en un puesto de trabajo. Un 67,8% del total de trabajadores reconoce tener problemas para conciliar su jornada laboral con su vida personal o familiar, un porcentaje que se eleva al 81% si se pregunta a mujeres trabajadoras con hijos u otras responsabilidades familiares.

Sin embargo, según datos de Unicef, en España ostentamos el título de ser uno de los países europeos que ofrece peores políticas de conciliación. Y aunque en 2019 se aprobaron una serie de medidas para para facilitar la conciliación de la vida personal y profesional de los trabajadores, como por ejemplo el aumento progresivo del permiso de paternidad hasta igualar al de maternidad en 2021, aún queda un largo camino por recorrer.

Sin ir más lejos, los datos también analizan quién se ocupa de los hijos en las familias y reflejan que el 68,7% de los trabajadores que se han acogido a alguna medida de conciliación, como la flexibilidad de horarios, la reducción de jornada o teletrabajo, siguen siendo mujeres.

Conclusión

Ser madre es una opción muy personal y cada mujer debería poder elegir libremente si desea dar o no ese paso. El problema se plantea cuando es el panorama socioeconómico el que toma esta decisión y es por ello por lo que son necesarias políticas de natalidad que favorezcan la conciliación y apoyen económicamente a las parejas (o a las familias monoparentales). Son muchos los pasos que hay que dar para que España se ponga al nivel de países como Francia o Alemania (por no hablar de otros vecinos europeos más al norte como Suecia o Noruega) en temas de conciliación y políticas de natalidad. Y aunque parece que aún habrá que esperar algún tiempo hasta que la maternidad deje de suponer un reto, cuando no directamente un freno, a las carreras de las mujeres, parece que ya estamos en el buen camino.

Foto de WTTJ

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