Así está perjudicando tu carrera la mala ortografía

Así perjudica a tu carrera la mala ortografía

La comunicación escrita está por todas partes: vivimos entre mensajes de texto, correos, tuits, publicaciones de Facebook, comentarios en línea y para de contar. Escribimos todos los días. A pesar de este ejercicio diario, parece que nuestra ortografía no ha mejorado, sino todo lo contrario. Miremos donde miremos, los errores ortográficos son cada vez más comunes, y la peor parte es que pueden perjudicar seriamente tu credibilidad profesional.

¿Qué imagen transmiten de ti tus errores? ¿Qué consecuencias tienen sobre tu carrera? Y sobre todo, ¿cómo puedes mejorar tu nivel de escritura si no te llevas nada bien con la gramática?

¿Cuál es el nivel de ortografía en España?

El estado de la ortografía en España en la última década deja mucho que desear. Un estudio de la Universidad de Alcalá revela que más del 90% de los jóvenes entre 14 y 30 años cometen faltas ortográficas cuando se comunican por dispositivos móviles o redes sociales. Este porcentaje no sería tan alarmante si se limitara a la comunicación informal, pero en 2018, se presentaron 200.000 personas para cubrir 20.698 plazas de profesor de secundaria y alrededor de 2.000 plazas quedaron vacantes debido a que no hubo suficientes aspirantes que aprobaran el examen. La mala ortografía y gramática fue uno de los factores determinantes de este fracaso.

Asimismo, a finales del año pasado, 4.000 aspirantes a la Policía Nacional quedaron fuera del proceso de selección por no aprobar el examen de ortografía después de que la Dirección General de la Policía decidiese aumentar la nota de corte de 5 a 6,2. El examen consistía en una lista de 100 palabras y los aspirantes debían marcar si tenían una falta de ortografía o no. Para aprobar, era necesario acertar 62 palabras sobre 100. Más allá de la polémica causada por el cambio en la nota de corte, estos resultados nos hacen dar cuenta de la gravedad del declive de la ortografía en España.

¿A qué se debe la mala ortografía?

¿Cómo explicar esta caída de nivel en una época en que la comunicación escrita está más presente que nunca en nuestro día a día? En las empresas, sobre todo, predomina la comunicación escrita, algo que no ocurría antes de Internet. Hoy en día, incluso las llamadas o reuniones se resumen por escrito para mantener un registro de lo que se ha dicho.

Existen numerosas razones que pueden explicar esta caída de nivel:

  • Un modelo educativo en el que los jóvenes pasar de curso e incluso llegar a bachillerato sin necesidad de aprobar la asignatura de Lengua.

  • Los correctores ortográficos, los cuales dan la impresión (equivocada) de que ya no es indispensable conocer las reglas de ortografía. En realidad, están lejos de ser infalibles, así que creer que van a corregir cualquier falta es pura ilusión.

  • La disminución del tiempo de lectura en beneficio de la televisión. Según un estudio realizado en Francia en 2018, leer más de cinco libros al año contribuye a mejorar el dominio de las reglas ortográficas. De igual manera, ver menos de una hora diaria de televisión permite dominar, de promedio, un 5% adicional de reglas ortográficas.

  • La era de la instantaneidad. Antes del correo electrónico, la comunicación era principalmente oral y, al escribir, nos tomábamos el tiempo de releer cuidadosamente el texto antes de enviarlo. Por el contrario, en la actualidad reina la instantaneidad y enviamos docenas de correos a diario sin tomarnos el tiempo de releerlos con atención.

  • El lenguaje que utilizamos en los mensajes de texto para abreviar y escribir más rápido hace que olvidemos la verdadera ortografía de las palabras.

Las personas que te leen interpretan tus errores…

Como una falta de inteligencia

Algunos errores son imperdonables y hasta pueden dar (a veces de manera equivocada) la impresión de falta de capacidad o inteligencia. Por ello, es esencial dominar el plural (“hubo problemas” y no “hubieron problemas”), el participio (“he encontrado” y no “e encontrado”) y la concordancia verbal (“me gustan la creatividad y la autonomía” y no “me gusta la creatividad y la autonomía”). Por otra parte, hay errores que son cuestión de sentido común: por ejemplo, escribir que “herrar es humano” no tiene demasiado sentido (a menos que estés enviando una candidatura para trabajar como herrero).

Como una falta de rigurosidad

Por supuesto, podemos conocer las reglas de la conjugación verbal y aun así cometer errores por falta de atención. Sin embargo, este tipo de faltas debería detectarse durante una relectura. Si están presentes en tu correo, es señal de descuido o prueba de que no lo releíste. Esto puede llevar a los demás a preguntarse si deberían confiar en alguien tan negligente.

Como una falta de credibilidad

En la presente era digital, relacionamos los errores con estafas y con correos fraudulentos (que a menudo detectamos gracias a su bajo nivel gramatical). Enviar un correo profesional con errores ortográficos perjudica tu credibilidad y reduce la probabilidad de que los demás confíen en ti. Asimismo, una página web con faltas podría ahuyentar a clientes potenciales.

Como una falta de respeto

Escribir a alguien y cometer errores ortográficos o de sintaxis puede parecer irrespetuoso, pues se podría interpretar como que no respetas a tu interlocutor ni haces el esfuerzo de releer los mensajes antes de enviarlos.

¿Cuál es el impacto de la mala ortografía en tu carrera?

Algunas personas con mala ortografía se justifican con argumentos como: “No es tan grave”, “todos cometemos errores” o “lo que importa es el mensaje”. Sin embargo, como hemos mencionado, las faltas de ortografía pueden perjudicar seriamente tu carrera y tu credibilidad.
En España, la buena ortografía es un importante indicador social. Saber escribir se considera una señal de inteligencia, seriedad y fiabilidad. También es el sello de un pensamiento bien estructurado, pues demuestra que hemos comprendido bien la lógica y las reglas del idioma.

Tendemos a confiar menos en las personas que cometen errores ortográficos

Muchas empresas rechazan contratar a empleados con mala ortografía ya que consideran que saber escribir es una prueba de credibilidad profesional y atención al detalle. Por otra parte, un estudio publicado en la Harvard Business Review concluyó que:

  • Las personas que cometen un 45% más de errores gramaticales consiguen menos ascensos en el trabajo.

  • Los profesionales con menos errores gramaticales alcanzan puestos más altos.

  • Cometer menos faltas se asocia con más cambios de empleo. Esto se puede deber a que las personas con buena ortografía son más ambiciosas con la búsqueda del puesto de sus sueños o a que revisan con más frecuencia su currículum al saltar de un trabajo a otro.

Es un factor excluyente en el proceso de selección

Un currículum, correo o carta de presentación son documentos que debes trabajar, releer y corregir varias veces antes de enviar. Si contienen errores ortográficos, significa que has sido negligente. El hecho de que haya errores después de la relectura se puede interpretar como incompetencia, sin mencionar que si cometes errores durante la fase de contratación, seguramente los cometerás durante el trabajo. Este es un riesgo que la empresa no querrá asumir. En pocas palabras, un currículum sin errores siempre saldrá victorioso por encima del resto.

Con tus escritos, representas a la empresa

Es normal que haya erratas o errores de tecleo en un correo escrito de manera precipitada. Sin embargo, los errores gramaticales, de conjugación o de sintaxis tienen un impacto muy negativo sobre tu credibilidad y la de la empresa que representas. ¿Cómo confiar en la experiencia de alguien que no sabe expresarse adecuadamente? Somos muchos los que nos sorprendemos cuando encontramos un error ortográfico en la página web de una empresa o institución.

¿Cómo puedes mejorar tu ortografía?

A pesar de todo lo que hemos explicado, si eres de los que cometen muchos errores, que no cunda el pánico: nunca es demasiado tarde para remediarlo. Hay varios hábitos fáciles de adoptar y ejercicios que pueden ayudarte a mejorar de una forma enriquecedora y hasta lúdica.

Revisa lo que escribes

Muchos errores no sobreviven a una relectura. Antes de enviar un correo, escribir un comentario o publicar un contenido en línea, lee lo que has escrito con mucha atención o pide a alguien competente que lo revise, pues es mucho más fácil detectar los errores de los demás que los propios.

Lee

Cuanto más leas, mejor escribirás. Al leer, incorporamos de manera inconsciente la ortografía irreprochable de los textos y, en consecuencia, cometemos menos errores. La ventaja es que esto ocurre con todo tipo de textos (libros, periódicos, blogs, cómics, revistas, novelas policíacas, románticas o de ciencia ficción, etc.), siempre y cuando no contengan errores ortográficos (¡ten cuidado!).

Repasa las bases

La mayoría de los errores se deben a una falta de conocimiento de las reglas de conjugación, gramática y ortografía. Para reaprenderlas, puedes comprar un libro de español de secundaria o consultar su versión digital. También existen aplicaciones que permiten repasar las reglas del español, como la de la RAE y la ASALE o el Curso de ortografía.

No te desesperes

Si no logras mejorar a pesar de todos tus esfuerzos, quizás padezcas dislexia o disortografía, como la escritora francesa Anne-Marie Gaignard, quien solía obtener una puntuación de hasta -40 (sobre 20) en los dictados. Para ella, el problema de las personas “malas en ortografía” proviene, sobre todo, del método de aprendizaje. Por ello, creó su propio método, que publicó en una colección de libros. En definitiva, es como un juego”. Si eres alérgico a las reglas, puedes intentar adoptar un método similar (lúdico y mnemotécnico) para mejorar tu ortografía.

En cualquier caso, lo importante es que escojas el método que más te convenga o te divierta y empieces a corregir esos errores que te cuestan de ver. Porque aunque “la ortografía no hace al genio”, como afirmaba el famoso escritor francés Stendhal, no hay duda de que la mala ortografía puede perjudicar tu carrera.

Foto de WTTJ

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Cécile Nadaï

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