'Radical Candor': por qué fomentar la sinceridad en el trabajo

¿Qué es el "Radical Candor"? Descubre el best seller de Kim Scott

Kim Scott ha trabajado en algunas de las grandes empresas tecnológicas más prestigiosas de Estados Unidos, como YouTube, Apple, Google, Dropbox y Twitter. A partir de su experiencia y de la creación de su start-up, ha escrito “Radical Candor”, que podría traducirse como “franqueza radical”. La obra, un auténtico best seller, explica cómo convertirse en un líder influyente sin perder el lado humano. Kim Scott comparte unos consejos muy fáciles de poner en práctica, pero a la vez muy efectivos para conseguir que jefes y equipos logren juntos los mejores resultados en el trabajo, a la vez que forjan relaciones saludables y duraderas. En pocas palabras: Scott mantiene que no es necesario ser un tiburón de dientes afilados para sacar a relucir lo mejor de sus empleados.

Care personally = preocuparse por los demás

La lógica de la autora se basa en dos pilares, el primero de los cuales es el “Care personally”. Kim Scott nos advierte sobre la interpretación errónea del término “profesional”, que a menudo percibimos como la necesidad de dejar de lado nuestras emociones, nuestra humanidad o nuestra verdadera identidad en el trabajo. Si lo interpretamos de esta manera, la profesionalidad puede conducir a la apatía y la trivialidad en las relaciones con los demás, que tenderemos a considerar más como enemigos que como colaboradores. Es necesario superar esta idea preconcebida para ser capaz de cuidar de los demás en el día a día de la empresa.

Según Kim Scott, el objetivo de un líder y jefe de empresa debe ser crear el mejor entorno laboral posible, para que los empleados puedan ser ellos mismos, con su personalidad, sus defectos y sus emociones. Es por esto que es importante “to care”, es decir, cuidar de nuestro trabajo, de nuestros compañeros y de nuestros superiores. La autora habla incluso de establecer una relación de amor con y entre los empleados de la empresa. Por supuesto, no se refiere al sentido romántico de la palabra, sino a la capacidad de trabajar y colaborar todos juntos. Pasamos más tiempo en el trabajo que en cualquier otro ámbito de nuestras vidas, así que Kim Scott nos recuerda que la mejor manera de sacarle provecho es forjando relaciones humanas auténticas. Si bien cabe recordar que este primer pilar fundamental no debe evitar que seamos sinceros y digamos las cosas que deben ser dichas.

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Challenge directly = ser franco y atreverse a retar a tus colaboradores

La autora señala que, desde la más temprana edad, nos enseñan que si no tenemos nada bueno que decir, entonces es mejor que nos quedemos callados. Esta es una lección que debemos desaprender a toda costa, pues como líderes, parte de nuestra misión consiste en saber decir las cosas que incomodan. Ser franco y directo con nuestros colaboradores es una obligación moral, tanto para elogiar como para hacer críticas negativas que pueden ser difíciles de digerir a la primera. ¿Por qué? Porque, como todos sabemos, estas críticas pueden realmente ayudar a quienes las reciben.

Scott cuenta que, cuando empezó a trabajar en Google y presentó una idea por primera vez, Sheryl Sandberg le señaló que debería hacer un curso de oratoria, ya que tendía a decir “mmm” cada tres palabras, lo que hacía que su discurso se volviera menos convincente. Al principio, Kim Scott quiso ignorar la crítica, pero luego se dio cuenta de que a sus interlocutores les costaba escucharla y se sorprendió de que, hasta entonces, nadie hubiera tenido la franqueza de hacerle la observación.

Radical Candor = fusión de ambos pilares

Finalmente, la dificultad es lograr fusionar ambos pilares fundamentales. Por ejemplo, uno puede lograr retar a alguien, pero no conseguir demostrarle que también se preocupa por su bienestar. En este tipo de situación, los intercambios con esta persona van a parecer agresivos y nos arriesgamos a parecer personas tóxicas y odiosas ante nuestros empleados. El error más común es no atreverse a decir la verdad por el miedo a herir al otro. En estos casos, estaríamos impidiendo a nuestros colaboradores oír lo que necesitan oír, por lo que no avanzan, no mejoran, no entienden lo que se espera de ellos y no pueden aprender de sus errores, lo que puede afectar a todo el equipo y hasta a toda la empresa.

Kim Scott cuenta el ejemplo de Bob, un empleado de la empresa que ella creó, Juice Software. Todos apreciaban a Bob, era alegre y simpático. Sin embargo, su trabajo no estaba a la altura deseada y Kim Scott siempre prefirió compensar sus errores, en lugar de hacerle las observaciones que le habrían ayudado a mejorar. Hasta que llegó el día en que tuvo que despedirlo. Fue entonces cuando él le reprochó no haberle dicho antes que su trabajo no era lo suficientemente bueno, a pesar de que tenía la capacidad para mejorar.

Las reglas que se deben aplicar

En base a su amplia experiencia, Kim Scott establece un conjunto de reglas a seguir dentro de una empresa:

  • Es importante que te intereses por lo que piensan y sienten tus colaboradores en el ámbito profesional: ¿Se encuentran a gusto en su cargo? ¿Sienten que son eficaces y útiles? Si una persona tiene dificultades, pregúntale cómo puedes ayudarla. En pocas palabras, pide a tus colaboradores que te den su opinión o feedback, tanto lo positivo como lo negativo. Puede ser un poco incómodo, pero es indispensable. Reformula las preguntas de manera que te incomoden lo menos posible, como por ejemplo: “¿Qué podría hacer (o dejar de hacer) para hacerte la vida más fácil?”. Este es el momento de demostrar que sabes escuchar y de aceptar las respuestas, sean cuáles sean.
  • Devuelve el favor a tus colaboradores y hazles tu crítica en el momento oportuno. Valora lo que hacen bien y explícales cómo pueden mejorar el resto.
  • Kim Scott insiste en la importancia de decir las cosas inmediatamente, manteniendo siempre una actitud humilde y moderada, en lugar de acumular las quejas hasta que explotas. Además, es más diplomático hacer las críticas en privado, pero dar los elogios en público. Y por último, nunca des la impresión de que una crítica es un ataque personal.
  • Anima a los miembros de tu equipo a actuar de la misma manera con sus compañeros. Fomenta el diálogo y la mediación entre ellos, para así evitar las habladurías en la empresa.
  • También es crucial saber adaptarse, pues cada persona es diferente. Ser franco también significa saber entender y respetar la sensibilidad de cada persona.

Para terminar, la obra de Kim Scott invita a los líderes (y a los gerentes) a fomentar la franqueza en sus organizaciones y a promover una actitud de radical candor en el ámbito profesional. “Get, give, gauge, encourage” (“Recibe, da, evalúa, motiva”) es el lema de la autora, el cual resume a la perfección su voluntad de hacer un cambio y de compartir ideas y críticas por el bien de todos. La obra Radical Candor nos recuerda que aferrarse a lo que es políticamente correcto a menudo lleva a comportamientos pasivo-agresivos causados por la frustración, así como a la hipocresía o a la manipulación. ¡No caigamos en esa trampa!

Foto: WTTJ

Traducido por Andreína Gil Cabrera

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