Qué hacer y qué evitar al pedir referencias

¿Cómo pedir referencias?

Estás terminando tu última entrevista de trabajo, has repasado junto con la entrevistadora tus mejores habilidades y comentado lo que puedes aportar al puesto y, de repente, te lanza la bomba: “Nos ha gustado mucho tu perfil, pero ¿nos puedes presentar alguna referencia?”. Si no quieres que se te quede casa de haber visto un fantasma, aprende a pedir referencias.

Una referencia de un antiguo superior o de un compañero de trabajo puede ser decisiva para tu solicitud de empleo. Con una carta de recomendación podrás ofrecer a tus futuros empleadores una opinión externa sobre ti que presenta de manera positiva tu recorrido laboral y tus cualidades profesionales y personales. Así que si estás buscando trabajo y quieres que tus antiguos compañeros o colaboradores te ayuden destacar, no lo dudes: disponer de una recomendación en una entrevista es tener un as en la manga.

Pero ¿cuándo, de quién y cómo obtener una referencia? ¿En qué formato conviene presentarla? Toma nota de nuestras recomendaciones.

Qué hacer

Cuidar tu red de contactos

Para obtener una buena referencia, es importante elegir bien a la persona que te la va a proporcionar. Debe ser alguien con quien hayas trabajado y que pueda hablar de ti como profesional y aportar ejemplos concretos.

Para ello, es recomendable tener organizados en una lista o agenda todos tus contactos. En ella deberán figurar:

  • nombre de las empresas en las que hayas trabajado
  • nombre de tus compañeros de trabajo o antiguos colaboradores
  • datos de contacto (teléfono, e-mail, cuenta de LinkedIn)

No dudes en mantenerlos al día sobre tu situación profesional y preocúpate también de estar al tanto de la suya, de si han hecho algún cambio en su carrera o incluso si han modificado la información de contacto. De esta forma, te será más fácil mantener el contacto, por si necesitas pedirles ayuda en el futuro.

Cuando llegue el momento, podrás preguntarles si les importaría redactar una carta de recomendación o mencionarles como referencia. En este caso, asegúrate de contar con su consentimiento antes de proporcionar su información de contacto y avísale de qué empresa podría ponerse en contacto con ellos. Y si aceptan ayudarte, no olvides agradecerles su apoyo.

Priorizar a tus superiores

La mejor referencia siempre vendrá de tu último trabajo, y en especial de tu jefe. Recuerda que, más allá de su conexión contigo, es importante que elijas a las personas que pueden recomendarte en función de su cargo: tus superiores son quienes pueden explicar qué habilidades tienes y de qué forma usaste tu experiencia para añadir valor a la empresa. Evita las referencias de origen personal, como de familiares o amigos.

Y si acabas de terminar tus estudios o todavía no tienes mucha experiencia laboral, puedes pedir una referencia a:

  • algún profesor o tutor de la universidad
  • antiguos responsables de prácticas
  • compañeros o coordinadores de algún voluntariado que hayas hecho

Adaptar las referencias al puesto que solicitas

¿Cuáles son las habilidades que puedes aportar al puesto indicado? ¿Encajas en el estilo de comunicación y la cultura organizativa de la empresa? Las referencias están para resolver todas estas dudas, así como ahorrar más de un disgusto y la pérdida de tiempo a ambas partes.

Por ejemplo, si quieres solicitar un puesto de community manager en una empresa creativa, seguramente resultará mucho más relevante una referencia de tu responsable en la agencia de marketing para la que trabajabas como freelance que la del manager de la gestoría online a quien llevaste la comunicación durante una temporada. Por su parte, es importante que tengas en cuenta para qué puesto postulas: no orientarás tus referencias de la misma forma para integrarte en un equipo que para ocupar el puesto de manager.

Sugerir información a la persona que da una referencia

Cuando pienses en solicitar recomendaciones, deberás tener en cuenta lo que te interesa que digan de ti. Puedes sugerir ideas sobre el contenido de la recomendación, lo que les permitirá estar mejor preparados y que la referencia encaje con tus necesidades. Cuéntales el tipo de trabajo al que te presentas, tus futuras responsabilidades, los requerimientos del puesto, etc. De esta forma, podrán incluir en sus recomendaciones el contenido pertinente. También puedes ayudarles a refrescar la memoria haciendo una lista de los proyectos en los que trabajasteis juntos en la que detalles cuál fue exactamente tu aportación.

Piensa en lo que tu potencial futura empresa querrá saber de ti y pide a tus contactos que piensen en incluir:

  • Tus responsabilidades anteriores
  • Las habilidades que utilizaste en el desempeño de tus tareas
  • Los resultados de tus colaboraciones o proyectos
  • La duración de tu estancia en la empresa
  • Tus motivos para irte

Qué evitar

Presentar recomendaciones genéricas

A ningún responsable de contratación le gusta recibir cartas llenas de tópicos y vacías de contenido. Evita los errores comunes que podrían arruinar tu solicitud:

  • Referencias cuyo contenido consista en un “corta-pega” de modelos de carta que encuentres en portales de empleo, blogs o similares.
  • Recomendaciones que van poco más allá de una retahíla de adjetivos superfluos sobre tu persona y que no explican nada acerca de tu actividad profesional.
  • Evaluaciones demasiado detalladas, ya que la idea no es ofrecer al seleccionador un informe completo sobre tu trabajo, sino presentarle las informaciones que le ayuden a entender por qué eres el candidato idóneo.

Reciclar referencias

De la misma forma que no conviene copiar modelos de referencias ya existentes que no se adapten a tu solicitud, tampoco te interesa utilizar la misma referencia para distintos puestos o empresas. Si quieres aportar información relevante, debes reflexionar sobre qué tipo de referencias resultan más beneficiosas para cada una de tus candidaturas.

Ten en cuenta que cada una de las personas a quienes podrás pedir referencias podrá tener una percepción distinta sobre tus habilidades, por lo que es interesante que en tu carpeta de contactos exista diversidad para poder reflejar los distintos conocimientos útiles para cada oferta específica de empleo.

No utilizar un formato adaptado

No todos los formatos son válidos para todas las empresas. Hasta ahora, lo más habitual había sido una carta o documento que ayudaba a la empresa a cotejar que los datos aportados en tu currículum eran correctos.

Pero quizá te conviene explorar otras alternativas según el tipo de trabajo y la persona a la que te dirijas. Por ejemplo, si tu objetivo es trabajar en una empresa del sector audiovisual como productoras o cadenas de televisión, quizás te interesaría explorar las referencias en un formato como los vídeos o las vídeollamadas, o pensar en proponer una sencilla llamada de teléfono para un mánager que no tiene tiempo que perder comprobando datos en una carta por escrito.

No mostrarte dispuesto a hacer lo mismo por los demás

Tener una actitud honesta y agradecida con tu entorno laboral facilitará que logres una mayor reputación y refuerces las relaciones con tu red profesional. Y para que sus miembros se muestren dispuestos a mostrarte su apoyo cuando lo necesites, es importante que recuerdes que este proceso es recíproco. No dudes en dedicar tiempo a recomendar a una persona con la que has colaborado y recuerda que, cuando estés inmerso en tu próximo proceso de selección, puede ser la referencia de un antiguo colaborador la que suponga la diferencia que incline la balanza a tu favor.

Foto de WTTJ

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Joe Pachorra

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