El 'aikido verbal' o cómo defenderte con diplomacia en la oficina

El 'aikido verbal' o cómo defenderte con diplomacia en la oficina

Los debates entre Trump y Biden durante la campaña presidencial estadounidense se caracterizaron por ser particularmente hostiles, pues volaron los golpes bajos, los insultos y las acusaciones. Aunque algunas personas piensan que el ataque es la mejor defensa, los aficionados del aikido verbal promueven todo lo contrario. Sus practicantes consideran que es un medio pacífico y eficaz de hacer frente a los ataques verbales y la negatividad. Se trata de una herramienta muy valiosa en la actualidad, pues con todas las reuniones a distancia, las nuevas formas de gestionar el teletrabajo y las conversaciones entre compañeros sobre las medidas sanitarias, no faltan los motivos de desacuerdo. Te invitamos a descubrir esta práctica, que podría serte de gran utilidad para tratar con tus compañeros más agresivos, ya sea en la oficina o a distancia.

El aikido verbal o cómo pasar del conflicto a la conversación

Inspirado en el arte marcial del mismo nombre, el objetivo del aikido verbal es ayudarte a salir ileso de una situación tensa. Las dos partes involucradas no se entienden como “adversarias”, sino como “aliadas”. Por lo tanto, no debes analizar la situación en términos de un ganador y un perdedor. La finalidad es derivar las agresiones verbales hacia un resultado positivo y equilibrado. Así pues, no necesariamente se trata de encontrar una solución al problema, sino de pasar de una situación tensa a otra más calmada, en la que sea posible conversar con tranquilidad. Es un enfoque pacífico para hacer frente a los ataques y a la negatividad de los demás, tanto en la vida personal como profesional.

Para empezar, ¿cómo reconocer una agresión verbal? No siempre es fácil, pues no es algo que deje marcas visibles, como una bofetada o un ataque físico. Puede adoptar diversas formas, como por ejemplo, una crítica, un reproche, un juicio, una objeción o una queja. “Es algo muy subjetivo porque puede ser algo que se diga o, por el contrario, algo que se omita. En ambos casos produce una sensación de tensión y perplejidad en la persona agredida”, explica Luke Archer, formador, escritor y especialista en esta práctica.

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¿Huir o luchar?

“Generalmente, las personas descubren el aikido verbal porque desean protegerse y coger distancia para no ser heridas por lo que dice su interlocutor”, añade Luke Archer. En sus “dojos verbales” (es decir, los espacios donde se practica esta disciplina), las personas entrenan y desarrollan sus reflejos ante situaciones más o menos comunes, como un jefe que les echa la bronca por llegar tarde, un compañero que critica su trabajo o la suegra que se queja de sus habilidades en la cocina.

Todos tenemos nuestros límites y hay temas delicados que es mejor evitar, pero también todos tenemos nuestra propia forma de reaccionar ante un ataque. En tu caso, ¿sueles contraatacar, huir, justificarte o cambiar de tema? Un ataque verbal puede desencadenar toda una serie de emociones en la persona agredida, y estas a veces impiden reaccionar de la manera adecuada. Es la típica situación en la que más tarde piensas: “Vaya, debí haberle dicho ‘X’, eso le habría cerrado la boca” o, por el contrario, te arrepientes de haberte dejado llevar.

El aikido verbal te enseña a mantener la calma para gestionar mejor la situación. “Es una danza que consta de tres movimientos”, explica Luke Archer.

  • En primer lugar, aprendes a recibir el ataque “sonriendo por dentro”. Esta sonrisa es una especie de confianza inquebrantable, intrínsecamente relacionada con el conocimiento y la confianza en ti mismo, que permite evitar el conflicto con la persona que intenta generarlo.
  • Después, sigues el hilo de la agresión hasta que llega a un punto de desestabilización. Esta etapa consiste en ponerte en el lugar del agresor e intentar entender su punto de vista, con el fin de analizar la situación de forma objetiva y desde su perspectiva, en lugar de enfrentarte a él.
  • Por último, reequilibras la conversación: para lograrlo, puedes intentar iniciar un diálogo más constructivo, proponer pasos a seguir en común, hacer entrar en razón a la otra persona, alcanzar un compromiso aceptable o simplemente encontrar soluciones al problema inicial.

Esta secuencia de pasos que propone el aikido verbal puede ser particularmente eficaz no solo para afrontar una situación presente, sino también para anticipar posibles situaciones futuras. Se trata de una técnica que te permite prepararte para casos frecuentes en el mundo profesional: por ejemplo, una entrevista de trabajo en la que puedan reprocharte un “hueco” en tu currículum, una reunión tensa con un compañero que es famoso por ser terco, o incluso una entrevista anual con un responsable poco tolerante.

Manos a la obra: algunos movimientos clásicos del aikido verbal

El aikido verbal propone algunos movimientos específicos para hacer frente a una agresión verbal. Aunque cada situación es diferente y no existe una técnica milagrosa que solucione todos los problemas, a continuación te damos algunos ejemplos comunes en el mundo laboral:

  • ¿Tu compañero se queja de una nueva medida adoptada por vuestro mánager o la Dirección? Permite que fluyan las energías negativas. “A menudo, cuando las personas se la pasan refunfuñando, deseamos que dejen de hacerlo y nos resistimos. Sin embargo, deberíamos animarles a continuar, escucharles con neutralidad y ofrecerles nuestra comprensión”, sugiere Luke Archer. Así pues, en lugar de responderle a tu compañero que “no es el fin del mundo”, invítale a desahogarse. Una vez que haya terminado, puedes proponerle identificar la raíz del problema y luego ayudarle a buscar una solución.
  • ¿Tu mánager critica tu trabajo? Hablad sobre el tema para encontrar una nueva forma de gestionar la situación. Si te dice bruscamente: “Es imposible entender tus diapositivas”, no le contestes que las suyas parecen hechas con Word 98. En su lugar, haz una pausa (sonríe por dentro) y luego confirma humildemente su punto de vista diciéndole que es cierto que has hecho mejores presentaciones que esa. Recuerda que la idea es desestabilizarlo, no entrar en un debate ni justificarte. Después dile que te esforzarás más en las diapositivas o incluso pídele su opinión para saber cómo mejorarlas. De esta forma, los dos salís de esa conversación con la dignidad intacta y la cabeza alta.
  • ¿Un compañero te hace un reproche injustificado? Busca una solución, pero sin dar tu brazo a torcer. Puedes reconocer que la opinión de tu interlocutor es total o parcialmente válida, pero mantener tu punto de vista sobre el tema. Por ejemplo, puedes decir algo como: “Entiendo que mi correo te haya disgustado, pero no hacer nada al respecto habría podido crear un malentendido durante el proyecto. ¿Qué puedo hacer la próxima vez para intervenir sin hacerte sentir incómodo?”.
  • ¿Tu jefe va demasiado lejos y te echa la bronca de forma violenta? Confróntalo. Aunque el aikido verbal promueve el pacifismo, tampoco recomienda aceptar una agresión y ofrecer la otra mejilla, sino neutralizar al adversario. A veces, cuando la situación va demasiado lejos, la persona atacada debe hacer entender a su interlocutor que sus palabras son una ofensa inaceptable, diciéndole algo como: “Quizás he cometido un error, pero no tienes por qué hablarme de esta manera. Esperaré hasta que puedas expresarte con calma y disculparte”.

La “nueva normalidad”, con el auge de las videoconferencias por Zoom, no es ningún obstáculo para los amantes de los comentarios ácidos, los juicios más o menos sutiles y las críticas directas. Además, Luke Archer indica que los tres sentimientos más recurrentes en la actual situación son la ira, el miedo y la tristeza. Estos sin duda pueden contribuir a las discusiones y los conflictos pero también brindan oportunidades adicionales para mostrar empatía y compartir los sentimientos personales. Este es precisamente el objetivo del aikido verbal.

Así pues, cuando estés a punto de estallar ante los comentarios inapropiados de algún compañero, la técnica del aikido te ayudará a reaccionar con tanta sabiduría y calma como el maestro Yoda. Recuerda las palabras de Isaac Asimov, profesor de bioquímica y escritor de ciencia ficción: “La violencia es el último recurso del incompetente”.

Traducido por Andreína Gil

Foto de WTTJ

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