Cómo hablar de tus logros con humildad en una entrevista de trabajo

Cómo hablar de tus logros con humildad en una entrevista de traba

Desde tus primeras prácticas, todos sabían que estaban ante un diamante en bruto. Se deshacían en elogios hacia tus fotocopias (¡ni una mancha de tinta!) y tus cafés (¡la dosis perfecta de leche!). En la actualidad, te felicitan por tus ideas innovadoras, tu espíritu de equipo y tu rigurosidad. Pero tú te preguntas: ¿Cómo puedo destacar mis cualidades y éxitos profesionales sin parecer arrogante? En una fase tan importante como la entrevista de trabajo, es esencial que encuentres el equilibrio perfecto para contar tus logros sin perder la modestia. Así pues, te damos algunas claves para que aprendas a gestionar adecuadamente esta situación.

1. Menciona también tus fracasos

Cada proyecto y cada triunfo conlleva dificultades e incluso fracasos. Hablar de ellos demuestra tu capacidad para ponerte a prueba y evaluar tu propio trabajo. Después de todo, si nunca has cometido errores, tal vez los desafíos no hayan sido significativos. Asimismo, es una verdadera muestra de madurez y humildad. Para las empresas, los candidatos auténticos y dispuestos a mostrar su lado vulnerable tienen mayores probabilidades de prestar atención a los consejos que les permitirán integrarse en la cultura empresarial y mejorar.

Los candidatos auténticos y dispuestos a mostrar su lado vulnerable tienen mayores probabilidades de prestar atención a los consejos.

2. Habla de los demás

La primera impresión que causas en una entrevista es fundamental, sobre todo porque tu interlocutor puede determinar rápidamente tu capacidad de trabajar en equipo en función de tus experiencias pasadas. Para evitar parecer arrogante, es indispensable que menciones a las personas que hayan desempeñado un papel importante en tu historia profesional. Por ejemplo, hablar de los útiles consejos de tu superior (que te ayudaron a desarrollar tus habilidades de gestión) o del talento para la negociación de tu compañero de ventas (gracias al cual desarrollaste tu capacidad de persuasión) te permitirá transmitir empatía sin parecer totalmente egocéntrico.

3. Incluye datos y cifras concretas

Los números, para los entrevistadores, son algo sagrado. Por supuesto, puedes afirmar que trabajaste en un “proyecto excepcional” o que contribuiste a “un crecimiento inigualable”, pero estas son afirmaciones subjetivas e imprecisas. Si los resultados de verdad son tan excepcionales como dices, tu interlocutor se dará cuenta por sí mismo. Tampoco dudes en proporcionarle un punto de comparación. Por ejemplo: “La nueva estrategia permitió disminuir el número de devoluciones del 15% al 9%. A efectos comparativos, la media del sector ha sido de aproximadamente un 13% en los últimos cinco años”. ¡Atente a los hechos!

4. Evita la falsa modestia

“Por supuesto que he tenido momentos difíciles. Después del éxito de mi último proyecto, tantos compañeros recurrían a mí que no podía ayudarles a todos”. No suena demasiado modesto, ¿no? Alardear mediante quejas falsas o criticándote a ti mismo (lo que se conoce como humblebrag en inglés) puede volverse en tu contra con facilidad. Según investigaciones de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), las personas que lo hacen son percibidas como detestables y, sobre todo, falsas. De hecho, actuar con falsa modestia genera aún más rechazo que presumir abiertamente.

La falsa modestia genera aún más rechazo que presumir abiertamente.

5. No te compares

Con el fin de destacar sus propios logros, algunos candidatos optan por compararlos con los de sus compañeros. Sin embargo, esto podría provocar una mala impresión. En concreto, porque la comparación implica denigrar a tus antiguos compañeros de forma más o menos deliberada. Aunque esta no sea tu intención, tu interlocutor puede interpretarlo de esa forma. En una serie de experimentos realizados en 2012, un grupo de psicólogos demostró que las afirmaciones “de superioridad” (“soy el mejor vendedor de mi empresa”) transmiten una imagen muy negativa, mientras que las afirmaciones “de mejora” (“soy mejor de lo que era hace un año”) son percibidas de manera mucho más positiva. Recuerda: evita las comparaciones a toda costa y habla de tus éxitos haciendo hincapié en tu progreso personal.

6. Elige el momento indicado

Cada cultura otorga una importancia diferente a la humildad y la modestia. Por ejemplo, Estados Unidos es un gran partidario de la autopromoción, pero los países asiáticos no la aprueban tanto. En España, las empresas suelen preferir la modestia. Por lo tanto, en lugar de empezar a venderte espontáneamente, es mejor que esperes a que tu interlocutor te invite a hablar de tus tareas anteriores y de los proyectos de los que estás orgulloso. En principio, es su deber hacerte esta pregunta, por lo que sacará el tema de manera natural. Sin embargo, también puedes dar algunas pistas en tu currículum, tu perfil de LinkedIn o la carta de presentación (al fin y al cabo, estos elementos pueden animar al seleccionador a invitarte a una futura entrevista), con el fin de orientar las preguntas del entrevistador hacia temas que te ayuden a desmarcarte.

7. Hazlo todo con una sonrisa

A los entrevistadores les encanta la autenticidad en una entrevista de trabajo. Por lo tanto, en lugar de hablar de tus innumerables cualidades profesionales, adopta una actitud entusiasta. Explica por qué una determinada iniciativa o proyecto, ya sea profesional o personal, te entusiasman. De ese modo, tus logros saldrán naturalmente a relucir sin dar la impresión de que te estás vendiendo, o peor aún, alardeando. Por ejemplo, en vez de decir que eres capitán del equipo de natación amateur de España en tu tiempo libre, habla de la última competición y describe el sentimiento de cohesión y alegría que compartiste con tu equipo. En ese caso, es muy probable que tu interlocutor te pregunte cuánto tiempo hace que juegas, y entonces podrás responder: “Empecé hace unos diez años y soy capitán del equipo desde hace dos”, lo cual suena mucho más natural y será más apreciado.

Aunque no siempre es fácil hablar de tus logros sin parecer arrogante, no es tarea imposible. La clave se encuentra en adoptar una actitud auténtica y tener en cuenta los elementos y/o acontecimientos que hayan contribuido a tu éxito. Si te pasas de la raya, que no cunda el pánico. ¿Has caído en una actitud presumida? Pues prueba a burlarte un poco de ti mismo para rectificar tu error. Puedes decir: “Pero bueno, ¡nos vamos a asfixiar de los humos que gasto! Lo siento, estoy tan orgulloso de este proyecto que no sé cuándo dejar de hablar”. A veces, esta puede ser la forma más eficaz de recoger los pedazos tras una explosión de ego.

Traducido por Andreína Gil

Foto de WTTJ

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Marlène Moreira

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