Futuro del trabajo: ¿estamos listos para la era exponencial?

Oct 27, 2021

9 mins

Futuro del trabajo: ¿estamos listos para la era exponencial?
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Laetitia VitaudLab expert

Future of work author and speaker

¿A veces te sientes perdido o crees que te estás quedando atrás por el ritmo tan acelerado de los avances tecnológicos? Tranquilo, no eres el único. Muchos tenemos la impresión de que las normas sociales, las empresas y las políticas no se corresponden con la nueva realidad creada por los cambios tecnológicos que parecen tener lugar a la velocidad de la luz. Cada vez hay más personas en situaciones que no encajan con las redes de seguridad que se han creado en el último siglo y que supuestamente aseguran el ‘estado de bienestar’. Por ejemplo, los gobiernos no recaudan suficientes ingresos porque muchos de los sistemas de impuestos actuales no se ajustan a la realidad de las empresas digitales, que generan miles de millones de euros. Asimismo, la gestión de las empresas resulta inadecuada cuando no se tiene en cuenta la posibilidad del trabajo remoto, la desigualdad ha aumentado porque el poder de los sindicatos ha disminuido… Y la lista sigue. Parece que hay una brecha cada vez mayor entre la tecnología y la sociedad.

Azeem Azhar, el creador radicado en Londres de la newsletter y el pódcast Exponential View, utiliza conceptos matemáticos para ayudarnos a visualizar este abismo entre la tecnología y la sociedad. Explica que el cambio tecnológico es exponencial, mientras que el institucional es lineal. Para ser más precisos, Azhar utiliza los términos “geométrico” y “lineal”. La diferencia clave entre ambos conceptos es que el crecimiento exponencial es más rápido, mientras que el lineal es gradual. Entre ellos hay una distancia exponencial que nos esforzamos por salvar. En su nuevo libro de lectura obligada llamado Exponential: How to Bridge the Gap between Technology and Society (“Exponencial: cómo reducir la brecha entre la tecnología y la sociedad”), Azhar describe la era exponencial en la que vivimos y los problemas que causa la brecha entre, por un lado, la tecnología, y por el otro, la sociedad, las empresas y la política.

“Hay muchas razones por las que las instituciones creadas por los seres humanos son lentas para adaptarse: desde las dificultades psicológicas que tenemos para conceptualizar el cambio exponencial, hasta la dificultad inherente de transformar las grandes organizaciones. Todos estos factores contribuyen al aumento de la distancia entre la tecnología y nuestras instituciones sociales” - Azeem Azhar

Vivimos en una época de profunda transición, a medida que pasamos de la era industrial a la exponencial, y muchas de nuestras instituciones no están lo suficientemente preparadas para hacer frente a estos cambios. Teniendo en cuenta que un número creciente de trabajadores considera cada vez menos atractiva la idea de estar atado a una empresa durante muchos años, las empresas deberían fijarse el objetivo estratégico de entender nuestra “era exponencial” para reducir la “brecha exponencial”. Sin embargo, muchas compañías parecen encontrarse en una situación difícil, pues les cuesta atraer a candidatos y competir con las nuevas empresas ágiles que están haciendo avances rápidamente para dominar su respectivo sector.

¿Cómo podemos reducir la brecha? El libro Exponential ofrece ideas sobre las que vale la pena reflexionar y posibilidades que podemos evaluar para lograr este cometido. Por ello, es recomendable que lean este libro los encargados de tomar decisiones en las empresas y los gobiernos.

“Hay tres factores que impulsan las tecnologías exponenciales: la capacidad de aprender con la práctica, la interacción y combinación crecientes de nuevas tecnologías y el surgimiento de nuevas redes de información y comercio. A principios de 2016, seis empresas basadas en el desarrollo exponencial de tecnologías digitales (Apple, Tencent, Alphabet, Microsoft, Amazon y Facebook) se encontraban entre las 10 organizaciones más grandes del mundo. Esto es a lo que me refiero cuando hablo de la era exponencial. Ya no solo vivimos en un período de tecnologías exponenciales, sino en una época en la que estas tecnologías y sus efectos son una fuerza decisiva en nuestra sociedad” - Azeem Azhar en ‘Exponential’

Cómo surgió la era exponencial

Durante muchos años, Azhar ha estado seleccionando cuidadosamente las noticias de la era exponencial para compartirlas en su newsletter Exponential View. Ninguna tecnología nueva se le escapa: los avances en el mundo de la energía no son ningún secreto para él, y cubre a gigantes de Silicon Valley y China, así como a todo tipo de innovadores de todo el mundo. Azhar también analiza el impacto social, cultural y político de la tecnología, y habla sobre la ética de la inteligencia artificial, la deriva de la democracia acentuada por las redes sociales y los cambios en cómo se desarrollan los conflictos militares actuales.

Desde hace varios años, el pódcast Exponential View de Azhar, publicado por la revista Harvard Business Review, le ha permitido conversar con distinguidos líderes, intelectuales e innovadores. Azhar es optimista acerca de nuestra capacidad para resolver los problemas mundiales a través de la tecnología. Sin embargo, critica las repercusiones de no entender bien ni de regular adecuadamente la era exponencial. Desgraciadamente, la tecnología no es neutra, pues reproduce los sesgos de las personas que la desarrollan.

El libro Exponential es el resultado de varios años de trabajo. En él, Azhar arroja luz sobre conceptos como la “era exponencial”. La idea es simple: las transformaciones en el mundo de la informática, la energía, la biología y las manufacturas están definidas por una aceleración constante. La era exponencial empezó con la informática en los años 70, y continuó y se aceleró con la aparición de los mercados globales y la impresionante forma en que se combinan todas las tecnologías nuevas para crear aún más innovaciones. Por último, nos recuerda a través del término económico efecto de red, que el consumo de una persona influye en la propia economía y en la vida de los demás.

Azhar explica que la ley de Wright, (cuanto más repetimos una operación, menos tiempo tardamos en realizarla) es más pertinente a la hora de analizar la era exponencial que la actualmente cuestionada ley de Moore, la cual explica que la potencia de los ordenadores se duplica cada dos años a la vez que el coste de estas máquinas se reduce a la mitad. Por su parte, la ley de Wright se centra en la curva de aprendizaje en la producción. Wright era un ingeniero aeronáutico que descubrió que “a medida que se duplican las unidades producidas, sus respectivos costes se reducen en un porcentaje constante”.

La brecha exponencial es una amenaza para todas las organizaciones no exponenciales

La mayoría de las personas no están capacitadas para comprender de verdad el crecimiento exponencial. Esta dificultad cognitiva se vio perfectamente reflejada durante la pandemia, cuando los responsables políticos no parecían entender el crecimiento exponencial de cada nueva ola de contagios por Covid-19. Estas curvas ascienden con lentitud al principio y los avances son inicialmente tan insignificantes que casi nadie les presta atención.

Aunque este ejemplo no se encuentra en el libro, el problema del trigo y del tablero de ajedrez ilustra a la perfección este problema cognitivo: si colocamos en un tablero de ajedrez un grano de trigo en la primera casilla, dos en la segunda, cuatro en la tercera y así sucesivamente, doblando la cantidad de granos en cada casilla subsiguiente, ¿cuántos granos de trigo habría en el tablero al final?

El número total de granos sería 18.446.744.073.709.551.615. A menos que seas muy bueno en matemáticas, lo más probable es que ni siquiera puedas leer esa cifra. Son dieciocho trillones, cuatrocientos cuarenta y seis mil setecientos cuarenta y cuatro billones, setenta y tres mil setecientos nueve millones, quinientos cincuenta y un mil, seiscientos quince granos. Esto equivale a más de 1,4 billones de toneladas métricas o, según Wikipedia, a 2.000 veces la producción anual mundial de trigo.

Solemos entender mejor los cambios graduales, como las estaciones, nuestra esperanza de vida y la productividad (lineal) de una cadena de montaje. Pero no comprendemos el fenómeno exponencial de la inteligencia artificial ni el efecto de la ley de Wright. Asimismo, las instituciones tradicionales (las normas sociales, las políticas y las organizaciones) no fueron creadas para una era exponencial y a menudo avanzan con demasiada lentitud como para poder adaptarse.

La brecha exponencial es el resultado de la diferencia entre el ritmo acelerado de los cambios y la capacidad de nuestra sociedad para ir a la par. Esto explica muchos de los problemas que afrontamos, pues nuestras instituciones tradicionales no se ajustan a las circunstancias actuales. Por ejemplo, nuestro sistema educativo todavía está organizado para ajustarse a la época del fordismo, centrada en la industria. Asimismo, la mayoría de los dirigentes de empresas ignoran los nuevos modelos de trabajo descentralizado y flexible. Por otra parte, nuestro sistema de impuestos se optimizó para la era industrial y nuestras instituciones de protección social fueron creadas para tener en cuenta a los trabajadores asalariados de fábricas u oficinas, pero en la actualidad protegen a menos personas.

Al igual que aumenta la brecha, también lo hacen el resentimiento y la tensión. Este resentimiento puede promover el populismo y las teorías de la conspiración. A medida que aumenta la brecha entre el estado del bienestar y las necesidades reales de las personas, así como entre la organización actual del trabajo y lo que podría ser posible en la era exponencial, cada vez más personas se van quedando atrás y aumenta el descontento.

Las empresas exponenciales están cambiando las reglas del juego

En el pasado, el crecimiento excesivo de una empresa podía acabar por debilitarla. Los rendimientos decrecientes y las limitaciones físicas restringían la capacidad de una organización para seguir creciendo. A diferencia de las empresas de la era industrial, los gigantes digitales de la actualidad aspiran a dominar todo (o casi todo) su sector. Sin importar de qué ámbito se trate, el paradigma en el que “el ganador se lo lleva todo” cambia las reglas del juego económico. Netflix ha dominado el mercado de las plataformas de streaming, aunque algunas empresas nuevas están desafiando su poder. Uber domina el mercado de los servicios de taxi en Europa y Estados Unidos, y Google domina el mercado de la publicidad.

A medida que se acelera el ritmo de los cambios, aumenta cada vez más la brecha entre los nuevos partidarios del principio “el ganador se lo lleva todo” y las empresas ya establecidas. Las mismas fuerzas económicas que llevaron a la creación de gigantes digitales podrían conquistar nuevos mercados y acabar por configurar toda nuestra economía. En este nuevo paradigma, cuanto más grandes sean las empresas, más fuertes serán. Impulsados por los efectos de red, los mejores competidores de los mercados en los que “el ganador se lo lleva todo” se quedan con un trozo cada vez mayor de la tarta. Esto aumenta la desigualdad y lleva a los antiguos competidores a empequeñecerse y, finalmente, a quedar en bancarrota.

“Las tecnologías exponenciales parecen conceder a las empresas poderes que les permiten desafiar la fuerza de gravedad que solía limitar a las organizaciones de las generaciones anteriores. Los economistas llaman a este nuevo tipo de compañías las ‘empresas superestrellas’”. “Siempre han existido empresas a las que les va mejor que a otras, pero ahora la diferencia entre las mejores y las peores es más grande que nunca” - Azeem Azhar

¿Y qué hay de la forma en que trabajamos?

Como explico en mi libro Du labeur à l’ouvrage (“De la labor a la obra”), la transición de la era industrial a la digital está llevando al abandono de las prácticas fordistas. A cambio de aceptar la repartición del trabajo y la subordinación, a los trabajadores se les ofrecía un conjunto de beneficios atractivos que incluían la seguridad laboral, la protección social, la atención sanitaria y la pensión para la jubilación. Pero desde el principio de la era exponencial, estas ventajas se han visto cada vez más en riesgo. Ahora hay trabajadores independientes sometidos a la subordinación, pero que no disfrutan de los beneficios. Al mismo tiempo, muchos asalariados desean tener más libertad y buscan alternativas más atractivas.

Aunque es poco probable que la automatización lleve al fin del trabajo, a menudo puede hacer que este sea más alienante. Por ejemplo, la gestión por algoritmos de las plataformas de trabajadores freelance suele tratar a las personas como si fueran máquinas. Además, muchos trabajadores no cuentan con la protección de las normas relativas al salario mínimo porque técnicamente son autónomos. En términos relativos (y a veces incluso absolutos), los ingresos de los trabajadores han disminuido en las últimas décadas.

El libro Exponential no aborda la cuestión de los departamentos de Recursos Humanos de las grandes organizaciones, pero este es un ejemplo típico de la brecha exponencial. Estas instituciones enfocan los Recursos Humanos en el sentido más estricto de la palabra, es decir, centrándose únicamente en los empleados asalariados de la empresa e ignorando el número creciente de trabajadores adicionales, como los proveedores, asesores y freelance. El riesgo es que este ángulo muerto puede poner en peligro la relevancia estratégica de estas empresas.

En conclusión, el libro de Azhar es de lectura obligada para entender la transición que afecta a tantos aspectos de nuestra vida. En este artículo, nos centramos principalmente en las cuestiones relativas al trabajo, pero Azhar analiza muchos otros ángulos, como el proceso de la desglobalización (define el mundo como “escabroso”) y la mercantilización o cosificación de nuestras relaciones (contempla un nuevo tipo de ciudadanos, “los exponenciales”). El autor es optimista pero precavido. Si no aprendemos a reducir la brecha exponencial y a crear instituciones adecuadas para esta época, corremos el riesgo de destruir el tejido de nuestra sociedad y de todas nuestras instituciones democráticas. “Tenemos control sobre la dirección en la que nos llevará la tecnología”, escribe Azhar. “Son nuestras decisiones y circunstancias las que determinan cómo se utiliza realmente la tecnología”. Por ello, depende de nosotros crear el “mundo de abundancia y equidad” que podría traer consigo la era exponencial.

Traducido por Andreína Gil / Foto: Welcome to the Jungle

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