Las claves para descifrar una oferta de empleo

04 dic 2019

4 min

Las claves para descifrar una oferta de empleo
autor
Cécile Nadaï

Fondatrice de Dea Dia

Con frecuencia, la oferta de empleo es el primer contacto entre un candidato y una empresa. Este documento puede hacer que una persona sienta que encaja (o no) con el puesto, y que decida (o no) postular. Sin embargo, para que una oferta de empleo funcione como filtro y para poder responder a ella de manera eficaz, es necesario saber interpretarla y adaptarse a ella. Te damos algunos consejos para aprender a leer entre líneas.

¿Qué es una oferta de empleo?

Una oferta de empleo es un documento redactado por el departamento de Recursos Humanos de una empresa o por una agencia de empleo para contratar a un nuevo empleado. Tiene por objetivo permitir a los candidatos entender rápidamente los aspectos fundamentales de la vacante.

Una oferta de empleo debe contener:

  • Descripción del puesto: el nombre de la profesión, el departamento al que pertenece y la posición dentro la jerarquía de la empresa, así como el conjunto de tareas a realizar y responsabilidades a ejercer.

  • Descripción de los recursos disponibles para ejecutar el trabajo: colaboradores, asistentes o subordinados, equipos técnicos, recursos financieros o logísticos, etc.

  • Perfil del candidato: el tipo de estudios y diplomas requeridos, el nivel de experiencia necesario para un puesto o sector específicos, y las cualidades o tipo de personalidad que se busca.

  • Información práctica: lugar y horarios de trabajo, condiciones específicas (de haberlas, como viajes frecuentes, horarios nocturnos, etc.), y remuneración (aunque esta información a veces es poco precisa y se expresa con frases como “según el perfil” o “a negociar”).

Cómo analizar una oferta de empleo

Aunque el fondo de las ofertas de empleo suele ser similar, la forma, por el contrario, puede variar considerablemente. Así pues, la manera en que un anuncio está redactado proporciona mucha información sobre la empresa y la vacante. Hacer este análisis es esencial para poder responder a cada anuncio de manera personalizada.

Las palabras no se eligen al azar

La persona que redactó la oferta de empleo ha pensado cuidadosamente en el vocabulario utilizado, por lo que cada palabra esconde todo un mensaje.

Esto significa, en primer lugar, que si un puesto realmente está hecho para ti, deberías ser capaz de entender todos los elementos de la oferta. Por ejemplo, si un anuncio incluye términos muy técnicos y jerga profesional, es porque va dirigido a un perfil muy específico. Si no los entiendes, seguramente es que el puesto no es para ti.

De la misma forma, el tono empleado no responde al azar. Analízalo: ¿el anuncio utiliza “usted” o “tú”? ¿El tono es cálido o, por el contrario, más bien serio? Estos elementos son esenciales porque es muy probable que reflejen el entorno de trabajo de la empresa. Por ello, asegúrate de que te sientes cómodo con el ambiente que transmite el anuncio antes de enviar tu candidatura. Igualmente, si la empresa te entrevista, ten presente el tono inicial de la oferta de empleo para poder adaptarte de la forma adecuada.

La estructura de la oferta refleja el grado de estructuración del puesto

La manera en que se ha estructurado la oferta de empleo permite hacerse una idea del tipo de empresa que la publica. Si contiene información muy precisa sobre las tareas a realizar, la formación deseada, la fecha de inicio del puesto o el tipo de contrato, significa que la compañía sabe exactamente lo que busca. Así pues, gozarás de menos libertad en cuanto a tu manera de trabajar, pero el lado positivo es que sabrás exactamente lo que se espera de ti.

Por el contrario, una oferta enredada, mal estructurada o que contenga información contradictoria da a entender que la empresa no sabe exactamente qué es lo que busca. Esto puede significar diferentes cosas: puede simplemente tratarse de una empresa desorganizada, de una compañía pequeña que busca un perfil polivalente o una especie de superdotado, o de una startup que desee cubrir una vacante poco precisa que el candidato deberá definir por sí mismo una vez se haya integrado al equipo.

Por supuesto, esto no tiene por qué ser un factor eliminatorio, pues a algunos candidatos les encanta moldear el puesto a su imagen, reorganizar un servicio para hacerlo más eficaz o ejercer un puesto multifuncional en una microempresa para poder hacer de todo y así aprender más. Sin embargo, es mejor estar al tanto de la situación con antelación para poder enviar una candidatura con conocimiento de causa.

Interpretar de manera adecuada las expectativas de la empresa

Asegúrate de que entiendes a qué se refiere la empresa cuando especifica las cualidades deseadas en el candidato. Por ejemplo, “saber trabajar en equipo” no quiere decir “dirigir un equipo”. Asimismo, “una persona seria” no necesariamente significa “rígida” o “severa”, puede ser simplemente que la empresa busque a alguien con un buen sentido de la responsabilidad, puntual y que desempeñe su trabajo de manera concienzuda, sin por otro lado dejar de sonreír, ser amable y tener una actitud relajada.

De la misma forma, una “persona creativa” no es sinónimo de “excéntrica” o “efusiva”, sino de alguien capaz de brindar soluciones originales o aportar ideas innovadoras, a la vez que desempeña su trabajo con seriedad. Analiza cuidadosamente los adjetivos utilizados y destaca las experiencias adecuadas en el lugar indicado.

¿Puedes solicitar un puesto sin tener exactamente el perfil requerido?

Es poco común que tu perfil coincida exactamente con todos los requisitos de una oferta de empleo. Con frecuencia, te faltará una habilidad, tu formación no será la más adecuada, no tendrás suficiente experiencia, etc. Pero si esperas a encajar a la perfección con una oferta antes de enviar tu candidatura, ¡nunca (o casi nunca) lo harás!

Habilidades indispensables y habilidades opcionales

En función de los términos utilizados, puedes hacerte una idea de cuánta importancia atribuye la empresa a las diferentes habilidades mencionadas. Algunas se “requieren”, son “imprescindibles” o “indispensables”, mientras que otras simplemente son “deseables” o “valoradas”.

Si no posees ninguna de las habilidades indispensables, no tiene sentido que envíes una candidatura. Por ejemplo, si te piden manejar un lenguaje informático específico para poder ocupar un puesto, y nunca lo has aprendido, la situación va a resultar un poco complicada. Igualmente, si buscan a una persona que sea bilingüe español-francés pero tan solo sabes algunas palabras en el idioma extranjero, es mejor que no pierdas el tiempo respondiendo el anuncio.

Por el contrario, si son las habilidades opcionales las que te faltan, puedes compensarlas resaltando otras y haciéndole saber a la empresa que siempre podrás adquirirlas cuando ocupes el puesto, lo cual demostrará tus ganas de aprender y evolucionar.

Para descifrar una oferta de empleo y adaptarse a ella es necesario entender los intereses y las expectativas de la empresa, a fin de poder examinar tu recorrido y ver cómo puedes satisfacer sus deseos. En otras palabras, ponte en el lugar del entrevistador y busca todo lo que demuestre que tienes lo que hace falta para dar respuesta a sus necesidades.

Traducido por Andreína Gil

Foto de WTTJ

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