¿Eres nuevo? 5 consejos para integrarte en la empresa

Consejos para integrarte en tu nueva empresa

Aterrizas en tu nueva empresa y, aunque es muy probable que ellos ya hayan preparado los elementos necesarios para que te sientas integrado (materiales, accesos a las herramientas digitales de la empresa, tus primeras reuniones…), también es tu responsabilidad llegar con la predisposición adecuada para encajar en tu nuevo empleo. Cada equipo tiene sus propios códigos, así que ahí van algunos consejos para hacer que el proceso sea lo más llevadero posible y no tardes en ser uno más.

1. Infórmate sobre la empresa

Aunque creas que no necesitas saber más que lo que se cuece en tu departamento, el nombre de tus superiores y de los compañeros que se sientan cerca de tu escritorio, para integrarte en tu nueva empresa tendrás que ir un paso más allá. Leer las wikis o newsletters internas, conocer la estructura y la jerarquía de la empresa, averiguar los resultados de ejercicios anteriores… Todo ello forma parte de una pequeña inversión de tiempo que tendrá un retorno positivo. El conocimiento del pasado y el presente de la empresa te ayudarán a comprender mejor el día a día de la compañía y sus objetivos.

Según el tamaño de la compañía y su antigüedad, te será más o menos fácil encontrar información tirando de hemeroteca y búsquedas online. En el caso de que no te sea posible, seguro que los miembros del equipo de Recursos Humanos o incluso algún compañero que lleve tiempo en la empresa podrán ayudarte a entender mejor el contexto de tu nuevo puesto.

2. No temas hacer preguntas

¿Y si hay algún proceso que no entiendes, alguna tarea que no te ha quedado clara o no sabes a quién pedir esa información que necesitas? Cuando empiezas en un nuevo trabajo, es habitual no preguntar sobre ciertas cuestiones por miedo a quedar en evidencia o a que parezca que no tienes los conocimientos necesarios. Sin embargo,es muy recomendable preguntar (casi) sobre cualquier tema que desconozcas o necesites confirmar.

Para Mireia Barón, responsable de Recursos Humanos de Quipu, es importante “preguntar todo lo que quieras saber, sin miedo”. Preguntas relativas a procesos, a plazos, a herramientas de trabajo o a cualquier otro componente que pueda afectar a tus resultados laborales, ya sean individuales o de equipo. “Muchas veces no se hacen preguntas por vergüenza, pero ese aprendizaje es fundamental cuando alguien es nuevo en una empresa”, asegura. Demostrar un interés genuino por aquello que haces será bien valorado por los demás miembros del equipo.

3. Observa con atención

Es posible que lo primero que hayas conseguido sea identificar a los distintos tipos de compañeros y aprender quién hace qué dentro de la empresa. Pero recuerda también que una empresa es como cualquier otro grupo de personas: siempre acaban por establecerse automatismos y códigos. En ocasiones es posible que te encuentres con costumbres que pueden chocar con las que habías heredado de tu trabajo anterior, por lo que conviene que te prestes atención desde el principio en cuáles son las dinámicas o preferencias del equipo para facilitar tu integración. 

Por ejemplo, es posible que en tu anterior empresa estuviese bien visto parar a media mañana para tomar un café, pero que en esta los descansos estén programados de una forma menos flexible, o que sea más habitual tomar las pausas en grupo. También puede ocurrir que tus anteriores compañeros estuviesen acostumbrados a usar el email o Slack para las comunicaciones internas y en tu nueva empresa prefieran que les hables directamente. Fíjate en los demás y no dudes en preguntar amistosamente a algún compañero. 

4. Forma parte del equipo

Es normal que los primeros días, semanas, o incluso meses, si eres alguien tímido, te centres en sacar adelante tu trabajo. No obstante, siempre es buena idea mantener una relación cercana con tus compañeros de trabajo. Al fin y al cabo, pasarás con ellos ocho horas al día, cinco días a la semana. En opinión de Mireia, “deberías poder ir a tomar una cerveza con ellos tras el trabajo”. Participa en actividades como afterworks o comidas de equipo. “Son formas de cohesionar el equipo, sentirte parte de la empresa”.

“Realizamos muchas horas de trabajo al cabo del año, así que es bueno sentirnos bien con lo que hacemos y formar parte de un entorno en el que nos sintamos a gusto”, concluye Mireia.

5. Ten iniciativa y propón mejoras

El proceso de integración puede llevarte más o menos tiempo, pero llegará el momento en el que conocerás los procesos, dominarás tus tareas y te habrás ganado la confianza de tus compañeros. Este es el momento de dar un paso más y tratar de mejorar no solo tu trabajo, sino también del resto del equipo.

Mutatis mutandis es una locución latina que significa “cambiar lo que debe ser cambiado”, así que no lo dudes y úsala como inspiración cuando se te ocurra una mejora que sugerir. Según cuenta Mireia, “si ves que un proceso que se hace de una forma determinada podría hacerse de otra forma más eficiente, toma la iniciativa de proponerlo si crees que esto va a ir en beneficio de la empresa”.

O lo que es lo mismo: toma las riendas de tu trabajo. Ayudar a mejorar alguno de los aspectos de tu día a día y beneficiar no solo a tu equipo sino también a la empresa serán una señal inequívoca de que ya eres uno más.

Foto de WTTJ

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Javier Lacort

Redactor freelance especializado en tecnología y startups

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