'3 cualidades y 3 defectos': cómo responder en una entrevista

“3 cualidades y 3 defectos”: cómo responder en una entrevista

Para muchos seleccionadores, preguntar a los candidatos por sus cualidades y sus defectos no es solo un gran clásico de la entrevista de trabajo, sino que puede llegar a convertirse en un momento clave del proceso. ¿Por qué? Porque ayudan al entrevistador a conocer la visión que tienes de ti mismo. Así que más te vale estar listo: aprende cómo preparar un guión que te represente y que encaje con los requisitos del puesto.

Por qué te harán esta pregunta

Debes tener en cuenta que, para cualquier empresa, el objetivo de la entrevista es descubrir si la persona entrevistada encaja dentro de la empresa. “A través de las distintas preguntas no se busca únicamente entender los puntos fuertes o débiles del candidato, sino también si este encajaría en el equipo”, explica Pia Borges, Talent Acquisition Specialist de Signaturit. Es decir, no solo se trata de analizar las capacidades y la manera de trabajar del entrevistado, sino también su carácter y su personalidad.

Para Borges, es fundamental poder evaluar la capacidad analítica de los candidatos y averiguar cómo reaccionan frente a diferentes situaciones.

Y es por ello que muchos entrevistadores optan por preguntar al entrevistado por sus cualidades y defectos. Pia Borges asegura que los candidatos suelen preparar la respuesta a este tipo de preguntas con antelación, pero no por ello las respuestas son menos interesantes: el grado de preparación puede dar una pista sobre el grado de interés del aspirante en la empresa.

Lo ideal es que entiendas la cultura de la empresa, sus valores y su forma de trabajar, y si puedes poner un ejemplo que ayude a entender cómo tus puntos fuertes o débiles podrían encajar en el equipo, mejor todavía”, afirma Borges. De esta forma, la experta cree que presentar un caso en el cual se ha superado una situación que era un desafío por involucrar uno de los puntos débiles de la persona es un gran plus.

Antes de responder, aprende a conocerte

Conocerse a uno mismo no es tarea fácil, pero es fundamental para ofrecer al entrevistador una respuesta que demuestre tu capacidad de análisis. Para identificar algunas de tus cualidades y defectos y comprender mejor tus fortalezas en el ámbito profesional:

Trabaja la introspección

“Hacer una introspección para conocer nuestras virtudes y defectos, y poder además apoyarlos con ejemplos concretos, nos ayuda a ser más específicos durante la entrevista”, explica Pia Borges. Para llevar a cabo esa introspección, hay multitud de herramientas, por ejemplo:

1. Desarrollar estos elementos:

  • Mis valores
  • Mis motivaciones
  • Mis habilidades
  • Mis recursos
  • Lo que aporto al equipo
  • Mi gran virtud

2. Responde a estas preguntas para aprender más sobre tu forma de trabajar:

  • ¿Qué me gusta hacer?
  • ¿Qué odio hacer?
  • ¿En qué soy bueno?
  • ¿A qué dedico mucho tiempo?
  • ¿Qué me gustaría cambiar de mi forma de trabajar?

Descubre cómo te ven los demás

Tras ese primer nivel de introspección, aprovecha para consultar a quienes te rodean. En este caso, tus conocidos te ayudarán a confirmar tus virtudes o defectos o incluso a descubrirte otros aspectos en los que quizás no habías reparado. Pide a un grupo reducido de gente que responda a las siguientes preguntas referidas a tu persona:

  • ¿Cómo me definirías personalmente?
  • ¿Cómo me definirías profesionalmente?
  • ¿Cuáles son mis fortalezas?
  • ¿Qué crees que debo mejorar?

Puedes hacer una encuesta anónima, para conseguir más sinceridad. Una vez completada, es momento de comparar las respuestas y extraer conclusiones.

Prepara tu respuesta: contextualiza tus virtudes y defectos

Si estudias bien el contexto de tu historia, puedes extraer muchos puntos útiles para la entrevista. Incluso las respuestas que podrían entenderse como equivocadas, como por ejemplo cuando reconoces tu falta de experiencia, están aportando información sobre ti. Tanto tus virtudes como tus defectos definen tu ADN profesional, así que, en lugar de tratar de ocultar tus defectos al entrevistador, “preséntalos dentro de un contexto y explica cómo estás trabajando para mejorarlos”, comenta la experta.

Pia Borges lo ilustra con un ejemplo: “Si buscamos a una persona que domine las nuevas tecnologías para trabajar con alguna metodología específica, valoramos más la buena disposición para adaptarse a esa metodología que el hecho de que la domine o no”, señala la experta. Para demostrar tu capacidad de adaptación y de mejora, puedes apoyarte en tus cualidades y “presentar situaciones desafiantes que lograste superar gracias a tus puntos fuertes”.

Lo mejor para hablar de tus defectos es utilizar el sentido común: si reconoces en una entrevista que eres una persona intransigente, insegura, ansiosa, desordenada o individualista, quizás demuestre que eres sincero, pero es muy probable que no te sea de mucha utilidad en un proceso de selección. Concéntrate en aquellas debilidades que hayas identificado y que estés interesado en mejorar.

Otra opción: adelántate al entrevistador

Si no quieres esperar a que aparezca esta cuestión, hay otra forma de afrontarla: pon tus cualidades y defectos sobre la mesa antes de que el entrevistador te pregunte por ellos. De esta manera, no solo habrás tomado las riendas para presentar tu respuesta de la forma en que te sientas más cómodo, sino que podrás decidir cómo justificar esa respuesta.

Así que, cuando prepares esta pregunta, elige qué es lo que quieres destacar y hazlo de manera auténtica y con confianza. Para ello, utiliza siempre la primera persona (nada de utilizar fórmulas como “dicen que soy…”), ya que te ayudará a demostrar que te conoces bien y asumes plenamente tu potencial y tus debilidades, y utiliza oraciones completas (“soy una persona a la que le gusta hacer esto”, “sé hacer esto” o “valoro mucho este aspecto”).

Como habrás comprobado, el objetivo del entrevistador es conocerte mejor para entender cómo encajarías en el día a día de la empresa. Y si bien la fórmula de tres cualidades y tres defectos solo es uno de los recursos utilizados durante el proceso de selección, puedes aprovecharlo para conocerte mejor a ti mismo y adaptar tu experiencia profesional al contexto de la oferta a la que postulas. ¿Ves? Al final no era para tanto.

Foto de WTTJ

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Joe Pachorra

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